Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El dulce destino del caballo “Almíbar” en Asturias gracias a Juan Ramón Lucas y Sandra Ibarra: “Es un regalo”

El periodista y su mujer acogen al animal hallado durante un desahucio en Barcelona en una finca de Ribadedeva

“Almíbar”, pastando en la finca de Noriega.. | J. R. L.

“Almíbar” es “un regalo”, asegura el periodista Juan Ramón Lucas. El caballo, hallado durante un desahucio en Cataluña, ya está en Asturias. El animal va adaptándose a su nuevo hogar, en una extensa finca de Noriega, en Ribadedeva, donde vive en semilibertad. Juan Ramón Lucas y su pareja, la modelo y empresaria Sandra Ibarra, se han hecho cargo del caballo, tras alcanzar un acuerdo con el Instituto Catalán del Suelo y superar múltiples escollos judiciales y trámites burocráticos. Quieren que los últimos años de su vida –es un “anciano” de 22 años– sean felices.

Juan Ramón Lucas explica a LA NUEVA ESPAÑA que se enteró de la existencia de “Almíbar” al leer en enero en la prensa su sorprendente historia: fue encontrado durante un desahucio de un terreno rústico de la provincia de Barcelona, atado a un poste. Estaba claro que los bienes materiales iban a pasar a manos de la Generalitat, pero nadie sabía qué hacer con el animal. “Le dije a Sandra: ‘Seguro que estás pensando lo mismo que yo’”. Y, sí, pensaba lo mismo: quedarse con “Almíbar”.

SANDRA IBARRA Y JUAN RAMON LUCAS IRMA COLLIN

“Nos pusimos en contacto con el Instituto Catalán del Suelo y en febrero fuimos a verlo. Decidimos quedárnoslo porque encajaba con lo que hacemos en nuestra finca de Ribadedeva, donde tenemos más caballos”, comentó Lucas. “Nos gustan los caballos, no solo montar, también estar con ellos, interactuar”, señaló el periodista. Sandra Ibarra estuvo esta semana en Ribadedeva, vigilando la adaptación del caballo.

Ambos están “muy satisfechos”. Para ellos “Almíbar” es “un regalo. En la finca tiene pasto abundante y un refugio, y una persona se encarga de mirar todos los días que los animales están bien y tienen agua. También cuentan con cuidados veterinarios. “¿Por qué tenemos caballos a 450 kilómetros de casa, en mi pueblo? Pues porque nos encantan los caballos y lo que vivimos con ellos. Son animales muy sensibles, muy atentos y muy colaborativos. Un caballo es un espejo de ti mismo, refleja como estás tú. Y te calma. Cuando te aceptan en la manada te tratan con mucho afecto. Además, si les das de comer te consideran el líder de la manada”, subraya Lucas. “Los caballos nos ofrecen una conexión con la naturaleza impagable”, concluye.

Compartir el artículo

stats