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Mejillón a precio de oro en el río Narcea

El Principado pagó 119.321 euros por trasladar 1.932 náyades de los pilares del puente de Quinzanas antes de su arreglo, que se retrasó

Pedro Esteban Torres, bajo el nuevo puente de Quinzanas, en la apertura de la temporada del salmón. M. Riera / MrKimm

A 61,7 euros sale cada uno de los 1.932 mejillones de río que ahora reposan tranquilamente bajo las aguas del Narcea, en torno a los pilares del puente de Quinzanas (Pravia), después de haber pasado unos meses algo ajetreados el año pasado. Un precio de lujo que nada tiene que envidiar, por ejemplo, al elevado que suele alcanzar el campanu del Narcea, el primer salmón que se captura en la campaña y que es el "rey" indiscutible en el fructífero pozo de Puente Quinzanas. Aunque ahora ese protagonismo lo tendrá que compartir con los valiosos mejillones.

En este caso, los 61,7 euros por pieza salen de dividir lo que costó su traslado, un total de 119.321 euros, entre el número de ejemplares de "Náyade margaritifera margaritifera" que fue necesario retirar para arreglar el citado puente. El Principado acabó gastando unos 1,9 millones de euros en reparar la infraestructura, seriamente dañada, lo que obligó a cerrarla al paso de coches y peatones en la primavera de 2021. La obra se licitó en medio millón de euros, pero finalmente su coste se amplió debido a sucesivas modificaciones. La cuestión es que más de cien mil euros de lo que se empleó en reparar el paso –clave en las comunicaciones entre los vecinos de San Tirso, Quinzanas y Pravia– fueron destinados a preservar el citado mejillón de río, "un molusco bivalvo muy escaso, catalogado en especie de extinción y protegido por la Directiva de Hábitats en su máxima categoría: es una de las diez únicas especies del género ‘Margaritifera’ que viven en el planeta".

Así lo expone por escrito el consejero de Medio Rural y Cohesión Territorial, Alejando Calvo, en la respuesta al diputado del PP Álvaro Queipo, quien se interesó este pasado verano por el "coste de mantenimiento y reinserción" de los mejillones de agua dulce afectados por la citada obra. Mientras los vecinos de Quinzanas y los pueblos del entorno clamaban al cielo para que la reforma del puente –que se cerró debido a que se hundió el pilar central– se agilizase, bajo las aguas del Narcea había un motivo para que sucediera todo lo contrario. Porque la retirada de cada uno de los 1.932 ejemplares –1.877 en la margen derecha y solo 55 en la izquierda– no fue una operación sencilla y llevó su tiempo.

Según expone Calvo, hubo que hacer una prospección, elaborar el informe de los mejillones localizados y proceder a su traslado. Los moluscos pasaron un tiempo alejados del puente de Quinzanas, a buen recaudo, hasta que concluyó la fase de trabajos que ya no afectaban a que pudieran volver a su lugar original. Fue entonces cuando comenzó el trabajo de los buzos para devolverlos a su casa y colocarlos en su posición original. En todo este proceso hubo más operaciones: instalación, fijación y naturalización de jaulones, el informe relativo a su número, marcaje con microchips del 20% de los ejemplares y una revisión semanal de los mismos. También se recogieron las conchas de mejillones muertos, "un total de 36", concreta el consejero de Medio Rural.

La obra del puente está rematada, aunque no sin contratiempos: a la polémica por los retrasos, se unió que cuando se abrió el pasado octubre se descubrió que algunos vehículos no podían pasar por ser muy estrecho, así que hubo que arreglarlo para desesperación vecinal; además, los pescadores de salmón se quejan de que el cambio de los pilares influyó en las corrientes del río y ha perjudicado las capturas. En mayo se liquidó el proyecto, en 1,9 millones de euros.

Pero la historia de los mejillones de río en el Narcea no acaba ahí. Porque a esta cantidad habrá que sumar 96.500 euros más debido al seguimiento y observación de la población de náyade durante cinco años en el entorno del puente de Quinzanas. Al cotizado salmón del Narcea no le queda más remedio que compartir su trono.

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