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La charca de Zeluán, monumento natural, está contaminada por metales pesados

Un informe del Principado desvela materiales tóxicos en el paraje protegido, donde viven decenas de especies de aves

Vecinos de Zeluán señalan el humedal.

Vecinos de Zeluán señalan el humedal. MARA VILLAMUZA

La arena de la charca de Zeluán, monumento natural protegido por el que pasan más de 200 especies de aves migratorias, está contaminada por metales pesados. El Principado, en un reciente análisis del terreno, ha encontrado elementos tóxicos, entre ellos, mercurio, en diferentes sustratos de tierra de la zona. Por ello, ha descartado, a la espera de un análisis técnico, remover tierra en estos terrenos para evitar problemas de salud en las poblaciones cercanas y tan sólo tiene pensado arreglar los colectores de saneamiento, atascados desde hace tiempo, y trabajar en el sistema de canalización de la ensenada de Llodero para evitar inundaciones.

En las próximas semanas, los técnicos del Gobierno regional seguirán analizando el lugar. Y es que las obras de canalización iniciadas a principios de año para mitigar el problema de las inundaciones no se han parado. Aunque, sobre la mesa del Principado, la principal opción para solventar el problema es recuperar la utilidad de los colectores de saneamiento, según los vecinos de Zeluán, atascados desde hace décadas. "Nunca se limpiaron", critica Agustín García, de la Asociación de vecinos Enlaze.

Estas obras son más satisfactorias para los vecinos que para los ornitólogos del colectivo Mavea. Aunque, según indican los ecologistas, la presencia de tóxicos no tendría por qué amenazar la catalogación de la charca de Zeluán como monumento natural protegido, sí que aleja una de sus grandes pretensiones: devolver al humedal su profundidad original y rellenarlo con agua salada procedente de la ría.

El pasado lunes, los ornitólogos se reunieron en la Consejería de Medioambiente con el viceconsejero, Benigno González Fano, y el director general de Biodiversidad, Manuel Calvo, para explicarles su postura. "Si se hiciera lo que pedimos, cambiaría el ecosistema totalmente. El agua de ahora es dulce, procedente de la lluvia", explicó César Álvarez, de Mavea.

En referencia a la presencia de metales pesados -una vieja sospecha tanto de los biólogos de Mavea como de los vecinos de Zeluán, ahora confirmada por el estudio autonómico- el grupo ornitológico no descarta problemas para las aves. "Si la zona está contaminada, probablemente afecte a las aves, aunque no hay ningún estudio que lo corrobore. En realidad, cualquier zona de la ría de Avilés podría tener este mismo problema", aseveró Álvarez.

Los vecinos de Zeluán y los miembros de Mavea sí coinciden en señalar a los responsables de la presencia de agentes tóxicos: la industria. "Aquí hubo un vertedero de Alcoa. Así que no es de extrañar. En la ría de Avilés se han cometido verdaderas barbaridades. Pero la charca de Zeluán es el último pedazo que nos queda de la ría tal y como era antes", zanjó César Álvarez del grupo Mavea, que urge medidas para su conservación.

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