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La Universidad rastrea la huella franquista en el callejero para adaptarlo a la ley

“El proceso es lento; trabajamos con el máximo rigor y damos pasos con todas las garantías”, sostiene la directora general de Memoria

El colegio Apolinar Hevia. | LNE

El colegio Apolinar Hevia. | LNE

“Según la ley asturiana de memoria democrática, cada calle que recuerde a un cargo del franquismo ha de ser retirada”. Lo dice Begoña Serrano, directora general de Memoria Democrática del Gobierno del Principado, para explicar las futuras acciones a tomar con el callejero franquista de Avilés, que aún mantiene en

Tras ese análisis de datos que llevará a cargo el Departamento de Historia de la Universidad de Oviedo, la Dirección General de Memoria Democrática consultará los informes hechos a tal efecto con un grupo de expertos jurídicos “para ver si entrarían dentro o fuera de la ley”. “Trabajamos con el máximo rigor posible y vamos dando los pasos con todas las garantías, por eso les decimos a las asociaciones memorialistas que este proceso es lento”, señaló Begoña Serrano.

El callejero franquista en Avilés fue modificado en gran parte durante la Transición, con la llegada de los primeros ayuntamientos democráticos. Sin embargo, quedaron flecos que, con la ley en la mano, tienen su fecha de caducidad. Es cierto que la ciudad mantiene nombres como avenida de Alemania o avenida de Portugal que surgieron por la vinculación del franquismo con los regímenes europeos de corte fascista como el de Adolf Hitler o el de Antonio Oliveira Salazar. Sin embargo, estas calles no ofrecen ningún tipo de debate ya que su denominación relativa a países trascendió su significado inicial.

Cuatro alcaldes del franquismo están presentes en el plano de la ciudad, uno de ellos en el estadio municipal

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Avilés cuenta con una calle en El Carbayedo dedicada a José Luis López Ocaña, médico y primer alcalde tras la victoria de los sublevados en el Frente Norte y participó activamente en la represión contra los republicanos. En La Magdalena hay otra que honra a Sabino Álvarez Gendín, rector de la Universidad de Oviedo que ordenó la depuración de libros de escuelas y bibliotecas. En Las Meanas luce una calle en recuerdo del alcalde Francisco Orejas Sierra desde 1956. En Puerta de la Villa está la calle Suárez del Villar, que recuerda al penúltimo regidor del franquismo.

Una vez que la dirección general de Memoria Democrática traslade esos nombres a la Universidad comenzará la investigación. “El pasado mandato, un grupo de trabajo incluyó una serie de cambios en Avilés de acuerdo a la ley de memoria, sin embargo, esos nombres no estaban en el informe, ahora aparecen otros que habrá que analizar”, señaló Serrano. Uno de los puntos que sí fue recogido en el informe de aquel grupo de trabajo fue la Cruz en recuerdo de los caídos del franquismo del cementerio de La Carriona, de la que fueron retiradas las placas con el yugo y las flechas, la inscripción “presente” y las fechas referidas al golpe de Estado de 1936 y la caída de Avilés, en octubre de 1937.

El colegio Apolinar Hevia cambiará de nombre

El proceso para adaptar los nombres franquistas a la ley de memoria también afecta a los colegios. Es más, la Dirección General de Memoria Democrática ya ha comenzado a dar pasos para retirar la denominación del colegio público situado en la calle La Toba, en La Espina (Llaranes), el Apolinar García Hevia. Para ello, el Principado se puso en contacto con el centro de Primaria, que ya a finales del pasado curso decidió en un consejo escolar las alternativas para el cambio de nombre. Sobre la mesa hay dos propuestas pendientes de aprobar y que han de contar con el beneplácito del Principado y también del Ayuntamiento. Una de las dos alternativas es que el centro pase a llamarse La Toba, como la escuelina próxima y como el entorno en el que está encuadrado el colegio, es más, hay personas que se refieren al centro como “el colegio de La Toba”. La otra alternativa podría estar relacionada con el nombre de una mujer, lo que convertiría a ese colegio en el primero de la ciudad con nomenclatura femenina. “Hay que cumplir la ley”, señaló la directora del colegio, Yolanda Molero. ¿Quién era Apolinar García Hevia para retirarle su nombre? Según historiadores como Pablo Martínez Corral, García Hevia “era falangista y participó en los años de represión en Avilés”, y como añadió la directora general de Memoria, Begoña Serrano, “fue un delator de maestros, que firmó denuncias contra maestros republicanos. Es un caso sangrante”.

Lista de espacios con nombres franquistas

Román Suárez Puerta. Estadio de fútbol. Román Suárez Puerta da nombre al campo donde juega el Real Avilés. Fue alcalde durante los años de posguerra y le concedió dos medallas de Avilés al dictador Francisco Franco, en 1945 y en 1966.

José Luis López Ocaña. Calle en el barrio del Carbayedo. José Luis López Ocaña fue regidor desde diciembre del año 1937. Era médico. Participó activamente en la represión contra los republicanos y realizó autopsias siendo regidor. También ocupó el cargo de máximo mandatario local durante la dictadura de Primo de Rivera.

Francisco Orejas Sierra. Calle en Las Meanas. Francisco Orejas Sierra, médico, fue designado regidor avilesino en 1956. Como Ocaña, también participó en las políticas represivas del régimen tras la caída de Asturias a manos de los sublevados.  

Sabino Álvarez Gendín. Calle en La Magdalena. Sabino Álvarez Gendín fue rector de la Universidad de Oviedo, nombrado por los franquistas, tras el fusilamiento de Leopoldo García-Alas, que había sido el rector durante los años de la República. En 1955 fue nombrado magistrado del Tribunal Supremo. “Expurgó bibliotecas”, según los historiadores consultados.

Colegio Marcelo Gago. Centro público situado en el barrio de La Magdalena. El hombre que da nombre al centro de Primaria fue profesor de Formación del Espíritu Nacional, una asignatura vinculada a Falange. Este maestro estaba a favor de la separación de niños y niñas en las escuelas y cargó en artículos contra los republicanos y su modelo educativo.

Colegio Apolinar G. Hevia. Centro público situado en el barrio de La Espina (Llaranes). Apolinar García Hevia participó en los comités de represión como falangista y denunció a profesores por su adhesión a los principios democráticos, como Isabel Palacio.

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