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Los vecinos del Nodo anuncian “guerra” si la cofradía plantea la venta integral del barrio

El abogado que defiende a los residentes en el poblado advierte de que los inquilinos de renta antigua tienen derecho preferente de compra

Una vecina del Nodo pasea su perro por el barrio. | Eliana Lamata

Una vecina del Nodo pasea su perro por el barrio. | Eliana Lamata

El anuncio por parte de la cofradía de pescadores “Virgen de las Mareas” de Avilés de que sopesa, entre otras posibilidades, vender en bloque las casas que aún posee en el barrio del Nodo a un fondo inmobiliario como solución a los graves problemas financieros de la entidad ha sido recibido con estupor por los residentes en el poblado marinero y con la seguridad de que semejante operación sería irrealizable, en el caso este último de Manuel Barba, el abogado que defiende a muchos de los inquilinos de las casas que la cofradía tiene alquiladas a gente vinculada con la mar. Si la directiva de la cofradía decidiese seguir adelante con el plan de venta, la guerra judicial estaría servida, advierte el letrado.

Manuel Barba expone hasta tres razones por las que, a su juicio, es “inviable” que la cofradía pueda vender las viviendas que posee en el Nodo a un fondo: “En primer lugar, los inquilinos de renta antigua, casi el 99 por ciento de los contratos suscritos por la cofradía en el Nodo, tienen un derecho de adquisición preferente sobre la vivienda; llegado el caso, la cofradía tendría la obligación de comunicar de forma fehaciente al arrendatario el precio y las condiciones esenciales de la venta, así como el nombre y las circunstancias personales del comprador, pues si no lo hace así entonces se podrá ejercer el derecho de retracto. En segundo lugar, La Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964 tiene un artículo, el 53, que permite a los arrendatarios impugnar la venta de la vivienda para evitar que los echen de la misma. Y en tercer lugar, los propios acuerdos de la cofradía adoptados en juntas generales de los años 1997, 1999, 2000, 2004 y 2007 –en los que se adoptó la decisión de vender esas viviendas de forma individual a sus legítimos ocupantes– la vinculan. Se acordó entonces que su adquisición sería por un precio igual al de tasación obtenido en el año 1996, actualizado a la fecha por el IPC, más los gastos de la transmisión y los impuestos indirectos que graven la operación. Cada socio podría adquirir una sola vivienda y debería estar al corriente de sus obligaciones para con la cofradía. Estos acuerdos fueron ratificados en el año 2013 y entiendo que vinculan a la entidad”.

Cuentas “exhaustas”

El patrón mayor de la cofradía de pescadores de Avilés, Tomás Badiola, anunció la pasada semana que la entidad sopesa vender en bloque todas las casas del barrio el Nodo de las aún es propietaria (sobre un centenar) como salida al atolladero económico en el que se halla metida y que amenaza con llevarla a la quiebra pues las cuentas están exhaustas. “La situación es muy delicada”, dijo con gravedad Badiola y añadió que “los ingresos que genera la cofradía no cubren los gastos que debe afrontar”, un problema al que ahora se añade un fallo judicial contrario a la pretensión de la entidad de cobrar a una inquilina del barrio del Nodo una derrama por la realización de obras en espacios comunes.

En los últimos años, además, de diez procedimientos de desahucio por expiración del término iniciados por la cofradía fueron desestimadas nueve demandas. Y la que prosperó, no obstante, no se pudo ejecutar por un error en la identificación de la vivienda. Es decir, que la estrategia iniciada por la cofradía consistente en tratar de liberar viviendas para conseguir ocuparlas posteriormente con inquilinos dispuestos a pagar rentas más altas o venderlas directamente no le ha salido bien. Tampoco hubo acuerdo en las negociaciones desarrolladas durante 2019 para tratar de alcanzar un acuerdo amistoso de actualización de rentas debido a las discrepancias en las cantidades.

Manuel Barba lanza un mensaje a la directiva de la cofradía: “Las gentes del Nodo no son el problema, son la solución. ¿Qué mejor acción social o destino de las viviendas que vender ese patrimonio a sus legítimos ocupantes, dando así cumplimiento a lo acordado y ratificado en el año 2013 por su junta general?”.

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