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Balance de la actividad de Servicios Sociales con los más vulnerables

La red avilesina de atención a personas sin hogar trabaja con más de 200 personas

Avilés destina ya 600.000 euros a programas de “sinhogarismo” y prevé ampliar los recursos con fondos provenientes de la Unión Europea

Un usuario del centro de personas sin hogar desinfectando su calzado en las peores semanas de la pandemia. | M. Villamuza

El “sinhogarismo” no es una elección personal. Factores económicos, sociales y también políticos determinan que una persona carezca de techo bajo el que cobijarse. Servicios Sociales, en colaboración con distintas entidades, lleva años trabajando en Avilés con las personas sin vivienda: la red local de atención a personas sin hogar colabora con unas doscientas personas, la mayoría de entre 35 y 70 años. Aunque el recurso más conocido –y al 95 por ciento de ocupación– es el albergue de la calle de La Estación, en Sabugo, las personas indomiciliadas tienen a su alcance otros programas como el llamado “A pie de calle”, que gestiona Cruz Roja y el año pasado permitió aproximarse a una veintena de personas que pernoctan al raso. O la vivienda “Luz Rodríguez Casanova”, de Cáritas, con unas dieciséis plazas.

El objetivo de Servicios Sociales, que destina 600.000 euros a estos programas, es crecer en este campo. De ahí el interés en obtener fondos de la Unión Europea para lanzar un programa de prevención del “sinhogarismo” que se incorporará a la red de recursos ya existentes. “El proyecto denominado ‘Derechos a la vivienda’ pretende poner el enfoque en la prevención del sinhogarismo y en trabajar en nuevos modelos que faciliten la desinstitucionalización de las personas sin hogar”, explican desde el gobierno local, que en los últimos meses ya ha variado la forma de trabajar con las personas sin techo.

Por ejemplo: el albergue de la calle La Estación, gestionado por Grupo 5, estaba configurado como un recurso de corta estancia con el objetivo dar cobertura a las necesidades básicas de alojamiento, manutención e higiene de personas en situación grave de exclusión social. “Durante la crisis covid nos reafirmamos en que las personas sin hogar son las mas vulnerables dentro de una sociedad con diferentes perfiles en riesgo de exclusión. Los momentos de confinamiento nos dejaron claro que los periodos cortos de estancia (3-5 días), que son los que describen la manera habitual de funcionar en los albergues, en la mayoría de las situaciones resultan poco validos para tratar de iniciar algún paso en la normalización”, señalan los técnicos.

Agregan, en este sentido: “Son precisos tiempos más largos para iniciar procesos de normalización y/o mejora de su situación. Desde este momento y como propuesta general de intervención, intentamos aumentar la media de tiempo de estancia de tres días a una semana, siendo ésta prorrogable si se valora alguna propuesta de mejora de la situación en un tiempo más o menos corto (de 4 a 6 semanas) para poder buscar alternativas lo mas definitivas y normalizadoras posible. Si bien esto implica una cobertura a un menor número de personas, con ello se busca una mayor calidad en la atención”.

Por reordenar el albergue pasa el futuro proyecto que se desarrollará con fondos europeos. Está previsto, como avanzó este diario, realizar adaptaciones en el propio edificio para propiciar una atención menos institucionalizada hacia un modelo más familiar tipo miniapartamentos. La idea es contar con un equipamiento básico de tres viviendas como recurso de estancia media para las derivaciones de las personas usuarias y, además, ampliar con viviendas compartidas y supervisadas en las que puedan desarrollar su proyecto de vida personas usuarias del centro de Sabugo.

Muchas de estas personas acceden a los recursos gracias al programa “A pie de calle”, gestionado por Cruz Roja. Intervienen en él educadores sociales que tiene por objeto conocer la situación de estas personas que pernoctan en la calle, detectar sus necesidades e ir generando vínculos que permitan iniciar un proceso de acompañamiento personal, el acercamiento a los recursos sociales y sanitarios y, en definitiva, avanzar en su incorporación social. El año pasado se trabajó con veinte personas sin hogar.

El centro de acogida para personas indomiciliadas “Luz Rodríguez Casanova” de Valliniello va un paso más allá: es un recurso de alojamiento e intervención que se dirige a personas sin hogar que ya han iniciado un proceso de inserción. Las estancias son de entre seis meses a un año, “lo que permite generar un contexto de estabilidad y confianza para trabajar habilidades personales y sociales, recuperar lazos, garantizar ingresos mínimos o buscar vivienda”. El centro pertenece a Cáritas, que cuenta para el desarrollo del proyecto con una subvención dentro de la convocatoria de proyectos de Inclusión Social desde el Ayuntamiento de Avilés.

Está también el centro de día, ubicado también en la calle La Estación, con capacidad para unas 40 personas y actualmente al cincuenta por ciento de aforo.

Otro recurso disponible es el de vivienda compartida: “Está destinada a alojamiento temporal de personas sin hogar que se encuentran en una situación estable y avanzada en su proceso de reincorporación y requieren un apoyo previo al paso a vivienda normalizada. Se cuenta para ello con vivienda pública gestionada por Fundación San Martín”, explican desde el Ayuntamiento.

El sexto pilar de Servicios Sociales dirigido a las personas sin hogar es el programa “Housing First”, un modelo innovador que debutó precisamente en Avilés y que plantea una forma diferente de afrontar el sinhogarismo: “Se trata de facilitar viviendas accesibles y con carácter permanente a las personas sin hogar que se encuentran en peor situación. Se dispone para ello de vivienda pública cedida por la dirección general de Vivienda del Principado. El programa es gestionado a través de un contrato con Fundación RAIS (Red de Apoyo para la Integración Sociolaboral - Hogar sí)”, explican. Un dato: desde su inicio en Avilés en el año 2016, once personas han pasado por el mismo. Actualmente siguen en proceso de acompañamiento dentro de este programa cinco de estas personas , siendo el resto dadas de alta por finalización e integración normalizada.

Avilés destina mas de 600.000 euros al año a financiar estos programas y servicios de atención a personas sin hogar de los que cada día se benefician decenas de personas. Son mayoritariamente hombres de entre 35 y 70 años “con estado de salud bastante deteriorado, enfermedades crónicas, consumos de sustancias, desempleados de muy larga duración, inmigrantes irregulares, personas con nulos o escasos recursos económicos, con dificultad para la tramitación de prestaciones y con casi ninguna posibilidad de normalizar su situación en cuanto a un alojamiento digno”. La mayoría lleva mucho tiempo en la calle, carece de redes familiares o tiene relaciones complicadas. El próximo reto, con respaldo de la UE, es que nadie duerma en las calles de Avilés.

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