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balcón al muelle

De Izumo a Avilés

El ejemplo nipón de revertir el invierno demográfico a través de campañas para atraer extranjeros l"El drama ya no es que los jóvenes se vayan , sino que no vengan", advierten los sociólogos

Un grupo de niños en el ferial de San Agustín. MARA VILLAMUZA

Avilés encara el verano de la vuelta a la normalidad con eventos y festivales de todo tipo que han comenzado a echar el candado hasta el próximo año con la satisfacción de lograr grandes aforos sin incidencias. Además de los organizadores, tienen mucho que ver en ese éxito la coordinación de los agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que, en esta comarca, suman el añadido de compaginar zonas urbanas y territorios rurales donde se solapan estos días las celebraciones sin que hubiera que lamentar ningún percance. "Avilés es una ciudad segura", repiten nuestras policías. Y coinciden en el análisis quienes han pisado bien el terreno y constatado que de Corvera a Castrillón, pasando por Avilés y, de vuelta a Illas, antes de regresar hacia Soto del Barco o asomarse al Cantábrico en Gozón existen infinitas posibilidades de disfrutar de la temporada estival de forma tranquila y libre de problemas.

Más problemático resulta el problema demográfico, que no comparten de la misma forma todos los municipios de la comarca. El drama, en cualquier caso, ya no es que los jóvenes se vayan, sino que no vengan. Lo advirtió tiempo atrás el decano del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Asturias, Jacobo Blanco. Las soluciones que está empleando Japón para combatir la despoblación podrían aportar luz al invierno demográfico. En el país nipón el fenómeno lo han bautizado ‘shoushikoureika’, que aúna los efectos del envejecimiento de la población, una tasa de natalidad anémica y la demanda creciente de servicios sociales.

De Izumo a Avilés

Se estima que Japón perderá un tercio de su población, hasta 88 millones de personas, en 2065. En 2017, nacieron menos de un millón de bebés, el número más pequeño jamás registrado. A unos 480 kilómetros de Kanna, la ciudad de Izumo está adoptando un enfoque diferente, quizás más radical, para garantizar su viabilidad a largo plazo: una campaña para atraer residentes extranjeros, en concreto hablantes de portugués. Esa iniciativa tiene mucho que ver con lo que esta misma semana apuntó el cursos de La Granda el catedrático Rafael Puyol, experto en Geografía Humana, exrector de la Universidad Complutense de Madrid y actual presidente de la Universidad Internacional de La Rioja, quien fía a la inmigración la reversión de las cifras actuales de despoblación en territorios como Avilés, donde es conocido que en las dos últimas décadas se han perdido tantos vecinos como todo el concejo de Ribadesella.

El reto demográfico y la lucha contra la despoblación es, en esencia, una cuestión de lucha contra la desigualdad y la injusticia y para cambiar esa tendencia los planes estratégicos de las administraciones central, autonómica y local deben alinearse para impulsar políticas que hagan atractivo el territorio. "Para conseguir aumentar la natalidad en unas décimas es imprescindible retener y atraer población joven, que tenga oportunidad de hacer su vida aquí. Necesitamos padres y madres potenciales. Necesitamos tener población en edad fértil para ralentizar el envejecimiento", expuso en los mismos seminarios la investigadora del CSIC Dolores Puga.

Avilés y su comarca se han hecho atractivos este verano, a la vista de las cifras turísticas, el movimiento por las calles de la ciudad y el movimiento en las barras y terrazas de hostelería. Queda por conseguir que ese éxito estival se prolongue todo el año. Y que seamos grandes desaceleradores del envejecimiento de la población. Queremos a nuestros mayores, pero también a jóvenes que les acompañen.

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