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Nava rinde homenaje a Araceli Estrada: "Marcó toda una época"

"No podíamos salir de casa por atender el teléfono", recuerda con emoción la primera conductora de ambulancias de Asturias

Araceli Estrada, con la placa que le entregó la comisión de festejos de Villabona y La Colegiata. | L. P.

A pocos metros de donde ayer fue distinguida Araceli Estrada como "Naveta del año" se erige aún la antena con la que en su casa se gobernaba la emisora de las ambulancias, las mismas que ella aprendió a conducir y con las que "marcó toda una época", porque nunca antes se había visto a una mujer al mando de semejante vehículo. Fue esa profesión, la de conductora de ambulancias, la que le ha valido numerosos reconocimientos públicos a lo largo de su vida y la que hizo que sus vecinos de barrio, los integrantes de la comisión de festejos de Villabona y la Colegiata de Nava, le brindaran un nuevo galardón como muestra del cariño del pueblo.

"Cuando me lo dijeron, me sorprendí", reconocía con modestia en un día de sentimientos encontrados porque su marido, Gento Paniceres, falleció hace escasos meses y porque "él siempre venía a esta fiesta, los dos cantábamos en el coro y cuando acudí a la misa del domingo se me hizo un nudo en la garganta", apuntó. Sin embargo, pudo más el agradecimiento hacia sus convecinos: "Aquí estamos, siempre es emocionante que se acuerden de una".

Los organizadores de la fiesta naveta quisieron recordar de esta manera la labor intensa de una mujer trabajadora, que durante muchos años combinó su quehacer como limpiadora en el ambulatorio de Nava con las tareas de conductora.

Fue casi por inercia, porque "venía la gente a pedir la ambulancia y el teléfono sonaba a todas horas, no se podía salir de casa para atenderlo", recordaba ayer con cariño junto a sus hijos, Ángel y Carlos Paniceres, este último presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo.

Todos ellos saben bien lo que fue durante muchos años que "te llamaran en cualquier momento, no supimos nunca lo que eran las vacaciones, no podíamos marchar", indicó con una sonrisa Carlos Paniceres, que también es consejero delegado de Transinsa, la gran empresa que acabaron montando a partir de aquel primer taxi que conducía su padre.

Araceli Estrada, durante uno de sus servicios de ambulancia en el antiguo hospital del Cristo. | LNE

El reconocimiento a la matriarca supone para la familia "un gran orgullo y motivo de agradecimiento", porque "somos de aquí, aquí nos criamos y desde casa veíamos los partidos en el campo de Grandiella", donde ahora se celebra la fiesta del barrio, rememoró Carlos Paniceres. Con el recuerdo del fallecimiento de Gento aún reciente "esto es un vaivén de emociones", reconocían sus hijos, encantados en todo caso de que los vecinos hayan querido tener este detalle con Araceli.

La comisión de festejos de Villabona y la Colegiata le hizo entrega de una placa conmemorativa. También se vivió un momento de especial emotividad cuando la galardonada recibió un ramo de flores de manos de la viuda del anterior distinguido en las fiestas, José Vicente Corte, "Vicente el guardia", también fallecido hace poco.

La jornada terminó con merienda de confraternidad, con el reparto de 300 bollos a los socios y colaboradores y el deseo, como indicaba Javier Vigón, de la organización de las fiestas, de "seguir haciendo muchos más homenajes de este tipo".

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