Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las fiestas de Somao

El Bollu, un motivo de orgullo en el pueblo

Sigue siendo parte de nuestra historia. Un pueblo que vive sus raíces y que hace historia, como antaño los indianos. Curiosamente es un pueblo que no tiene comercios, a excepción de un bar tienda y una quesería, ni Ayuntamiento, sí casas de indianos, que pululan en distintos frentes y direcciones. Que tanto realzan su entorno. A destacar su centro social, donde se reúnen la alcaldía pedánea y resuelven sus vecinos los problemas que van surgiendo en el día a día. La biblioteca, ese centro cultural heredado de sus antepasados suele tener sus fans. Por si fuera poco, ahí tienen su sede, ese grupo de mujeres artistas, en bordaos, conocido como, "Labores de amigos de Somao".

Nada digamos el bar, que tanto anima, brindando, incluso platos estrella. Somao está enclavado en la ladera que asoma al mar Cantábrico, lindando con Muros de Nalón, toda una villa y centro turístico en boga. Campea a lo grande por sus gentes, abiertas y hospitalarias. Un pueblo acogedor, cosmopolita, como lo fueron todos sus indianos. El paisaje verde esperanzador, azotado por los cuatro vientos, con vistas espectaculares del bravío mar Cantábrico. Flores diseminadas por los cuatro costados, predominando las hortensias, las rosas, los geranios. Nada digamos ese entorno de arbolado poblado de robles, castaños, avellanos. Y con menor incidencia los árboles frutales, tan en agonía y a la baja. Una pena que el campo de Asturias, tan productivo, esté en horas bajas, tan olvidado por nuestras instituciones. Querrámoslo o no el campo debiera ser el granero de una España tan en crisis, de valores, y de esas hortalizas que importamos, infravalorando nuestros productos. Por si fuera poco ayudaríamos a que nuestros campos mantuvieran su tono verde esperanzador. El paro sería menos paro. En todo caso, esta tacita de plata, con distintivo de pueblo ejemplar, presume de esas visitas guiadas al pueblo, los viernes, puntualmente a las 11 de la mañana, para disfrutar de esas casonas, que han hecho historia; de su gran parque, de su iglesia, del museo de la cuadrona, edificio inmenso, hoy convertido en museo y antiguamente establo y cuadra de ganado. Un pueblo que aprovecha todos los tantos.

A destacar su gran parque de 7. 500 metros cuadrados, custodiado por árboles plataneros de sombra, tan señoriales, además de abedules. En este emplazamiento, allá por el año 1957, nació la innovadora Fiesta del Bollu, bajo la batuta de Martínez, el teniente. Motivo que los mayores disfrutaran un día de sus bailes, música, se divirtieran en familia, recordando aquellos viejos tiempos, de la gaita y el tambor, que tantas y tantas verbenas amenizaran en otros tiempos. Los jóvenes tuvieron su protagonismo, asumiendo este nuevo aire festivo, dando color a una fiesta, la primera del Bollu, celebrada en Asturias. Alguna que otra vestida de asturiana daban colorido a esta fiesta tan familiar y tan entrañable. Hoy se repite la historia, con toda una fiesta de campo, que bate récords de sidra, empanada, chosco, jamón, tortilla, más de 3000 bollos y mogollón de familias ocupando todo el campo de la fiesta. Un ambiente envidiable y familiar, animado al estilo antiguo, por las gaitas, único, como único es Somao, por aquello de viejo pueblo ejemplar. Gracias amigos de Somao. A no perder vuestras tradiciones y nada digamos este día tan entrañable del bollu. Y hasta el próximo año.

Compartir el artículo

stats