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El legado del padre Valdés

El dominico, que será homenajeado el viernes en Oviedo, destacó en el colegio de La Felguera por su entrega, como aseguran compañeros, alumnos y amigos

De izquierda a derecha, Pedro Monzón, Gonzalo Monzón, José Luis Álvarez Valdés, María Antonia Clavería, Ana Clavería y Jaime Fernández, en el patio del colegio Santo Tomás de Aquino de La Felguera. FERNANDO RODRÍGUEZ

"Cuando el padre Lastra me propuso venir a La Felguera, le mandé a paseo, pero acabé aceptando con la condición de poder dimitir al año si me iba mal, no pensaba que me sentiría tan a gusto aquí". Así explica el dominico José Luis Álvarez Valdés (Figaredo, 1936) su llegada al colegio Santo Tomás de Aquino de Langreo -hoy fusionado con el Beata Imelda- en el año 1990. Allí estuvo como director hasta su jubilación en 2012. Durante este tiempo pasaron por su vida muchísimas personas, entre alumnos, padres, profesores y, finalmente amigos, quienes ahora le rendirán un sentido homenaje. Será el próximo viernes, en el hotel castillo del Bosque de la Zoreda, en Oviedo.

Aunque ya no vive en La Felguera, el padre Valdés, como todos le conocen, se pasea por el colegio como si estuviera en su casa. En esta ocasión, le acompañan algunos de los que acudirán al homenaje del viernes. Entre ellos Pedro Monzón, exalumno de los dominicos y padre de estudiantes. "Hice amistad con Valdés a través del padre Eugenio, y después compartimos vecindad en la cabaña que tenemos en la montaña", explica. Su hijo, Gonzalo Monzón, sí fue alumno del religioso. "Me dio clases particulares de lengua y si tengo que decir algo del padre Valdés es que siempre está dispuesto a ayudarte, en lo que sea".

Esta entrega es sin duda su cualidad más destacada, como atestiguan las hermanas Ana y María Antonia Clavería, que trabajaron como profesoras en el colegio Santo Tomás. "Me eligió como coordinadora de Primaria y, aunque le intentaba llevar el menor trabajo posible porque bastante tenía con ser director, siempre estaba para ayudar", subraya Ana Clavería. La docente destacó también la pelea del padre Valdés para conseguir la implantación de Primaria: "Peleó contra viento y marea hasta que lo consiguió". Su hermana María Antonia también remarca que el religioso "es una persona incansable y trabajadora". Junto al padre Valdés, otra de las personas más recordadas de los dominicos de La Felguera es Jaime Fernández, quien ejerció de conserje: "Trabajamos juntos 22 años y Valdés fue un padre, un buen jefe, compañero y amigo".

Los halagos recibidos son correspondidos por el religioso. "Siempre me he sentido muy apoyado por los compañeros de comunidad, así como por el profesorado y los alumnos", afirma. De estos últimos, asegura acordarse "de la mayoría, igual las fechas me pueden bailar un poco, pero las personas no". Como ocurrió en el centro educativo de los dominicos de Oviedo, donde el padre Valdés estuvo antes que en Langreo, también hubo algunos que destacaron por su trayectoria profesional, como la jefa de la Sección de Cooperación de la Delegación de la Unión Europea en Cuba, Janet Coto; o el director de Investigación e Innovación de Telefónica, Pablo Rodríguez, que fue el primer español que recibió, en un mismo año, los dos premios más prestigiosos en el campo de la ciencia y la ingeniería de Estados Unidos.

Pero el legado del padre Valdés en los dominicos de La Felguera llegó mucho más allá. "Luché mucho por este centro, y creo que en el aspecto académico teníamos muy buen nivel", explica. Sin embargo, confiesa algo apenado que con la llegada de la LOGSE "bajó mucho ese nivel, además hay que tener en cuenta que los chavales tienen cada día más medios de distracción y hay que tener fuerza de voluntad para dejarlos a un lado".

Pero no todo eran los estudios, "también había una estrecha relación entre la comunidad educativa, con las salidas y todo lo que organizábamos, creo que siempre hubo un buen ambiente y eso nadie puede negarlo".

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