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La atención de urgencias en el Valle del Nalón baja más de un 60% en la cuarentena

El centro comarcal atiende en la actualidad a unas 40 personas al día, cuando lo habitual era superar los 130 casos por término medio

El acceso al servicio de urgencias del Hospital Valle del Nalón.

El acceso al servicio de urgencias del Hospital Valle del Nalón. FERNANDO RODRÍGUEZ

Menos pacientes, pero más complicaciones a la hora de atenderlos. El servicio de urgencias del Hospital Valle del Nalón está prestando asistencia en la actualidad a unas 40 personas al día, un tercio aproximadamente de las que solía atender antes de la crisis sanitaria motivada por el coronavirus. A pesar de que hay menos volumen de usuarios, los profesionales tienen que soportar un nivel de estrés mucho mayor, trabajando en ocasiones con incómodos equipos para tratar de evitar los contagios y con algunos de ellos aislados en sus casas tras dar positivo por la enfermedad.

Un día habitual en el servicio de urgencias antes de la pandemia se podían llegar a atender unos 130 casos por término medio. El 13 de marzo ya bajaron a 58 y el día siguiente, cuando se anunció el estado de alarma, hubo 51. Desde entonces la media ha estado en los 40 casos diarios aproximadamente. Algunos días, como el pasado 29 de marzo, se llegó únicamente a los 21.

A finales del pasado mes de marzo, estaban ingresados en el Hospital Valle del Nalón doce pacientes con coronavirus y veinte más que presentaban síntomas compatibles con la enfermedad, estaban hospitalizados a la espera de que las pruebas determinaran si estaban infectados o no. También en esa fecha, la unidad de cuidados intensivos del complejo sanitario de Riaño funcionaba con normalidad, sin pacientes con coronavirus y preparada para desdoblar su capacidad si fuera necesario.

La red asistencial se reforzó con la apertura del centro neurológico de Barros para atender casos de coronavirus. El equipamiento atiende ya a más de medio centenar de pacientes del COVID-19. El día 22 de marzo ingresaron los tres primeros afectados en el centro, que abría de esta forma sus puertas tras ocho años de espera y con un destino diferente al que estaba previsto, el de centro de referencia estatal para personas con discapacidades neurológicas.

Personal

El personal asignado a las instalaciones langreanas, contratado durante dos meses, está compuesto por seis médicos, ocho enfermeras, 26 técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, dos celadores y dos auxiliares administrativos. El centro, que dispone de sesenta habitaciones con baño individual, acoge a personas positivas en el nuevo coronavirus que están asintomáticas o presentan un estado leve de la enfermedad y que no pueden permanecer en aislamiento en sus domicilios o en centros sanitarios. El Sespa solicitó al Imserso disponer de este equipamiento para utilizarlo durante la crisis sanitaria.

El centro de discapacitados de Barros había contratado a los primeros trabajadores para la puesta en marcha del centro de día y después la residencia, pero aún no se había fijado una fecha. Las obras de construcción del edificio comenzaron en 2009 y, según los plazos iniciales, tendría que haber estado abierto en 2012.

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