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José Manuel Ibáñez

Palos y más palos

La incidencia de la nueva tarifa eléctrica en la economía familiar

La nueva tarifa eléctrica que entró en vigor el pasado día 1 del presente mes supone un nuevo “estacazu” para millones de españoles, y con una buena mayoría a la que terminan de empujar a un lugar del que cuesta mucho salir, cual es pozo negro de la última clase del escalafón, esa donde se comienza a necesitar ayuda de todo tipo.

Todos los gobiernos de eso que llaman Democracia, pero que la mayoría de las veces resulta simple término manoseado y moldeado a gusto, no han querido poner solución a algo tan esencial como el control de la electricidad y su consabida factura, entregándola a empresas y países extranjeros, amén de una serie de impuestos que suponen el mayor importe de ella.

Uno no quiere ser mal pensado, e igual va a ser “casualidad”, pero algunos políticos una vez abandonada la primera línea, encuentran acomodo en estas empresas en puestos directivos y jugosos emolumentos.

En su momento nos ofrecieron lo que denominaron “Tarifa nocturna” que posteriormente paso a denominarse “Discriminación horaria”, ambas con precio más asequible en horario de 11 de la noche a 1 de la tarde, y de 10 de la noche a 12 de la mañana en función de verano o invierno, con 14 horas a disposición de los usuarios que lo hacía más llevadero y compatible para todo el mundo.

Ahora en contraposición el tramo barato se reduce a 8 horas, y las otras dos (llana y punta) serán prohibitivas para muchas familias. Con lo cual según la potencia utilizada por cada consumidor, le va a resultar imposible intentar conjuntar sus necesidades más perentorias.

Y para colmo la ministra Ribera, esa señora que nos lleva fastidiando a los asturianos desde que tomó posesión, se descuelga con que “no recomendaría a su madre levantarse a planchar a las 2 de la madrugada”. No creo que le haga mucha falta. El problema está en que serán infinidad de familias que no lo podrán hacer ni a esa hora, ni a otras si quieren comer ellos y los suyos. Al final otru estacazu más, y van...

¿Para cuándo un Fuenteovejuna que nos lleve a la deseada catarsis?

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