17 de noviembre de 2019
17.11.2019
Real Oviedo 00Real Sporting

El miedo puede con el derbi

Empate sin goles y con escaso fútbol entre Oviedo y Sporting en el duelo de rivalidad regional

17.11.2019 | 17:59

Un par de intervenciones de Champagne y Mariño fue lo más destacado de un pobre derbi que, con empate sin goles, sigue dejando a Oviedo y Sporting penando por la parte más baja de la tabla, más tocados los azules, por su condición de local y porque se mantienen en posición de descenso. El miedo pudo a los dos equipos en un choque con demasiados interrupciones.

Los dos equipos salieron al campo con todas las precauciones del mundo. No parecía que el terreno de juego estuviera peor que en otras ocasiones, así que la responsabilidad habrá que atribuírsela a los dos conjuntos. El Sporting, con cinco defensa y todas las defensas en alerta. El plan pasaba con cazar una contra. El Oviedo, intentando crecer con la pelota, pero con más nervios que precisión. Cosa de derbis.

Asustó primero el equipo visitante, pero Christian acudió raudo al rescate cuando Carmona se plantaba ante Champagne. El aviso, a los 2 minutos, pareció condicionar a los azules, más cautelosos que de costumbre con el balón. Contestaron los de Rozada a los 13 minutos, con una maniobra de Ortuño en el área que desbarató Marc Valiente.

Y de pronto, el juego sufrió un cortocircuito. Con dos equipos jugando sobre el hielo, más por miedo que por un mal césped, que también. Incluso el árbitro estuvo en el mismo tono dubitativo, incoherente en sus decisiones.

Como el choque estaba esperando por los fallos, se agitó con cada error. Uno en cada bando antes del descanso. Lolo y Arribas se complicaron en la salida azul, a los 30 minutos, y el Sporting montó una contra rápida. Djurdjevic disparó abajo, donde duele, y Champagne se estiró para desviar a córner. 5 minutos después, respuesta azul: centro de Borja, mal despeje y maniobra sutil de Ortuño: control y chut. El paradón de Mariño rivalizó con el de su colega en la meta carbayona cinco minutos antes. En una primera parte sin chicha, al menos dos gestos plásticos de los porteros. Migajas para el hambriento de buen fútbol.

Y no la cosa no cambió tras el paso por el vestuario. Sí se atisbó algo de mejora en el Sporting, que dio un paso adelante y se hizo con el control del juego. Aunque las ocasiones siguieron escaseando. Un centro peligroso de Carmona y un testarazo de Molinero precedieron a la acción polémica. El Sporting montó una contra, Damián Pérez disparó desviado y Carmona, que salía de posición de fuera de juego, empujó a la red. El línea levantó el banderín y el VAR corroboró que se trataba de posición adelantada.

Intentó sacudirse el dominio el Oviedo refugiándose en el balón parado, pero Christian no coordinó el remate en una falta lateral que llevaba peligro. Ante el panorama, Rozada movió el banquillo: Ibra, delantero, entró en escena por Nieto, lateral. Declaración de intenciones.

El senegalés reclamó un empujón en el área (el árbitro señaló mano del atacante) y Ortuño prolongó de cabeza un centro como mejores opciones azules, en un choque murió entre interrupciones, como no podía ser de otra forma, y un intento final de Omar Ramos en una falta.

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