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JOSÉ MARÍA CUETO-FELGUEROSO | Coordinador de la Unidad de Hospitalización a Domicilio, que recibe un premio de la FAV

"No entiendo por qué no se potencia más la hospitalización a domicilio en Asturias"

"Después de 24 años de actividad, en la memoria del Sespa no figura nuestra unidad, somos un poco clandestinos"

José María Cueto-Felgueroso Elizalde.

José María Cueto-Felgueroso Elizalde. ÁNGEL GONZÁLEZ

Tras obtener la Medalla de Plata de Gijón en 2011, la Unidad de Hospitalización a Domicilio del hospital de Cabueñes recibirá hoy el premio que la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) otorga cada año en su gala solidaria, que llenará el teatro Jovellanos a partir de las 19.30 horas. El médico José María Cueto-Felgueroso coordina una unidad, pionera en Asturias, que ayudó a fundar en 1992.

-¿Cómo reciben el premio?

-Con alegría, orgullo y como un estímulo para continuar haciendo nuestro trabajo. Siempre hay que valorarlo mucho, sobre todo por la cercanía de los que nos lo conceden, que son los vecinos, destinatarios directos de nuestra atención. Por eso le damos un valor especial.

-¿Es diferente el sentimiento a cuando les dieron la medalla de la ciudad?

-Cualquier premio es un motivo de satisfacción y un estímulo. Pero éste es especialmente entrañable, porque los vecinos, los que están inmediatamente recibiendo nuestro trabajo, valoran lo que realizamos. Parece que les ayudamos a superar el trance difícil que es una enfermedad.

-¿Con cuántos trabajadores cuenta la unidad y a cuántos pacientes llega?

-Somos tres médicos, cuatro enfermeras y una auxiliar administrativa que compartimos con otros servicios. Después colabora con nosotros un psicólogo clínico de la Asociación Española contra el Cáncer. Estamos viendo en torno a 500 enfermos al año.

-Usted fue de los que empezó con esta unidad en 1992. ¿Cómo ha evolucionado?

-Inicialmente era un servicio para pacientes quirúrgicos, pero yo tenía especial interés en los cuidados paliativos, dado que en Gijón no había nada más allá de la Cruz Roja. Entonces desarrollamos por ahí nuestra atención. Hubo un momento en que éramos una unidad de cuidados paliativos, prácticamente. Pero tampoco era lo que pretendíamos. Y en los últimos años también atendemos enfermedades infecciosas, con tratamientos antibióticos a domicilio, y pacientes con insuficiencias cardíacas, que no pueden recibir el tratamiento por boca. Enfermos muy hospitalarios, que si no los viésemos nosotros tendrían que permanecer en el hospital, que es lo que pretende evitar esta unidad. No buscamos sustituir a la atención primaria, sino hacer cosas que la atención primaria no puede hacer y no requieren estancia en el hospital.

-¿Cree que la gente conoce suficientemente este servicio?

-No, porque muchas veces, después de 24 años, hay gente que se sorprende de que existamos. Tampoco se hizo mucho para que se difunda. Por ejemplo, en la memoria del año 2014 del Servicio de Salud del Principado (SESPA) no figura nuestra actividad. Somos un poco clandestinos.

-¿Se sienten un poco abandonados por el Sespa?

-En cierto modo sí. Después de 24 años de actividad, en la memoria de 2014 no figura nuestra unidad. Parece que es una cosa que la población valora y agradece, y parece que económicamente es rentable, damos un servicio al hospital. No entiendo por qué no se potencia. El área V lo componen Gijón, Carreño y Villaviciosa. Gijón más o menos lo tenemos cubierto, pero Carreño y Villaviciosa no tienen acceso al servicio. Me es difícil de entender.

-¿Necesita entonces la unidad más efectivos?

-Si quieres atender más gente necesitas más recursos. Pero tampoco sería una gran inversión.

-Siempre ha dicho que su unidad es muy rentable.

-El problema es que los economistas no se ponen muy de acuerdo. La idea es que si ofreces más servicios pagas más. Pero realmente a mí me parece que si con una misma cama atiendes a dos enfermos no pagas más. Creo que la relación coste-beneficio es muy buena. Tampoco es la panacea, pero la mayoría de problemas que se plantean ahora en sanidad son derivados de enfermedades crónicas y la hospitalización a domicilio, entre otras cosas, podría tener un papel importante en la atención a estos enfermos, que antes fallecían pero que ahora sobreviven muchos años y tienen necesidad de ser atendidos. En vez de mantenerlos en el hospital, lo hacemos en su casa.

-Y es mejor para el paciente, que no tiene que estar en el hospital tantos días.

-La experiencia que tenemos es que estos enfermos crónicos que nos conocen no quieren volver al hospital. Es significativo.

-Al visitar tantos enfermos, recibirán muchas muestras de gratitud de familiares.

-Este trabajo es muy gratificante en este sentido. Estableces muchos vínculos con la familia, los conoces. Y consigues cosas, que un enfermo que se va a morir lo haga en unas condiciones aceptables. A los familiares les satisface que les atendamos personalmente.

-Han sido pioneros en Asturias con esta unidad.

-No hay más. En Avilés hay una unidad que depende del servicio de Urgencias, pero no está tan estructurada como la nuestra.

-¿Son los únicos?

-Lamentablemente sí. Se podrían implantar más unidades de este tipo. Llama la atención que se haga un gran hospital como el HUCA y que no cuente con trato a pacientes a domicilio. Probablemente sea porque se pretende que lo haga la atención primaria, pero hay situaciones que la atención primaria no puede resolver hoy por hoy.

-¿Cuál es la clave para un buen servicio a domicilio?

-La clave es la familia. Es fundamental. Y el paciente. Que confíen en nosotros. Tienen que poner de su parte. Con un sufrimiento emocional importante, la familia debe asumir a veces el papel de auxiliar, de celador... Si no tenemos un buen apoyo en la familia es imposible. Y nosotros jugamos la gran ventaja de que tenemos detrás el gran respaldo de todo el hospital de Cabueñes, que nos ayuda mucho.

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