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Kiker regresa a Vigil-Escalera después de varios años sin exponer su obra

"Produzco todos los días y todo el día", recuerda el creador, inmerso en un proyecto de arte efímero dibujado en los arenales del concejo

Cigarro en mano, camisa floreada, el artista Kiker daba ayer los últimos retoques a la que será su exposición de "regreso" tras más de tres años sin mostrar su obra. Y sin perder ni un ápice de irreverencia: "No me gusta nada exponer; si pudiera vivir sin hacerlo, sólo trabajaría

El resultado final se podrá visitar a partir de mañana viernes y hasta el 25 de septiembre en la calle Capua, 21. Un compendio de "todo lo que tengo", unas cuarenta obras entre pintura, escultura y técnica mixta. A la que más se está dedicando últimamente, porque "llevo mucho sin pintar, en los últimos tiempos me he dedicado al collage, a recoger cosas que me encuentro y meterlas en los cuadros. Creo todos los días y todo el día", indica. Alguna de esas obras nunca expuestas hasta ahora se podrán admirar en la muestra, si bien al arte al que más tiempo dedica ahora mismo a Kiker es el efímero.

Concretamente, al que da forma casi todos los días en las playas de Gijón, aprovechando el paseo y el baño sagrado en temporada, "de mayo a finales de octubre". En esas incursiones costeras, Kiker dibuja en la arena lo que la marea y los desechos que aparecen en el vaivén de las olas le sugieren. Casi siempre figuras humanas, porque "el hombre y todas sus circunstancias" siguen siendo el tema central de su inquietud. Los trabajos, siempre a primera hora de la mañana, están destinados a perecer pocos minutos después por efecto del oleaje o del propio artista. "Les hago una foto y luego los borro", indica. No obstante, la idea es la de editar un libro con las imágenes de todos los dibujos. "Es a lo que me he dedicado en los últimos tres años y lo que quisiera hacer en un futuro, pero no me agobia", reconoce.

También seguirá dedicándose al collage, a incorporar a sus cuadros elementos hallados por casualidad y destinados a pasar a formar parte de nuevas obras de arte. Un campo con el que ya experimentó "hace muchos años, al principio de mi trayectoria" y que ahora resurge con fuerza. "Los pinceles ya están resecos de no usarlos", reconoce con una sonrisa.

Entre los collages de entonces y los de ahora se concentra una trayectoria amplia, diversa y coronada por una imaginación desbordante. Lo que se podrá ver en Vigil-Escalera durante un mes es un resumen de todo ello, un destilado de sus mejores piezas que rebosan "color, expresividad, ironía y finísima capacidad metafórica", como reza en el folleto de la exposición.

En la madurez creativa, Kiker explora la experimentación más que nunca, sin dejar de probar cosas nuevas desde que expusiera por primera vez en Gijón en el año 1969. París, Nueva York o Madrid contemplan su trayectoria, y varias distinciones como el primer premio y la medalla en la X Bienal de Pintura "Ciudad de Zamora" en el año 1990 o el primer premio del Certamen Nacional de Pintura Caja de Ahorros de Jerez jalonan una obra en constante ebullición. La que ahora, después de tres años de parón, vuelve a lucir expuesta.

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