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Más de la mitad de los médicos de atención primaria en Asturias sufren estrés laboral

Un estudio gijonés prueba que los contratos precarios y la falta de inteligencia emocional pueden provocar trastornos de despersonalización

Investigadores finalistas a los premios "Póster Científico" de Cabueñes, ayer, en su salón de actos.

Investigadores finalistas a los premios "Póster Científico" de Cabueñes, ayer, en su salón de actos. ÁNGEL GONZÁLEZ

Una investigación del área sanitaria V de Gijón acaba de probar que más de la mitad de los facultativos de atención primaria en Asturias sufren un tipo de estrés laboral denominado "síndrome de burnout" (traducido coloquialmente al castellano como "estar quemado"). Su impacto, según el estudio, está relacionado con la mala gestión de las emociones y una situación laboral precaria, bien sea por tener contratos demasiado inestables o por tener que atender a un gran número de pacientes al día. "Los profesionales que están quemados tienen más posibilidades de caer en el consumo de tóxicos y ansiolíticos y quedarse de baja", advierte una de sus autoras, Sara Yebra. Su equipo recibió ayer el principal galardón de los XXVII Premios "Póster Científico" del Hospital de Cabueñes.

La investigadora explica que el "burnout" se produce cuando el profesional "siente un desgaste emocional que le lleva a sentir que no puede dar más de sí mismo". El riesgo de que más de la mitad de los sanitarios asturianos lo sufran (un 64%, según su análisis) es que aumenta el riesgo de padecer un trastorno de despersonalización -que se traduciría en un mayor distanciamiento con los pacientes y, por tanto, una atención profesional menos rigurosa- y una falta de realización personal, que hace que el trabajador se hunda "en un gran sentimiento de derrota", según Yebra.

La investigación, elaborada también por los expertos Víctor García, Alicia Sánchez, Patricio Suárez y Lucía González, todos ellos residentes de médicos de familia en centros de salud gijoneses, demuestra también la relación del síndrome citado con la inteligencia emocional. Para ello, el equipo envió cuestionarios a los 647 médicos de Primaria de la región, de los que respondieron 374. El resultado fue que una demasiada atención emocional (que supondría dejarse afectar demasiado por la situación de sus pacientes), multiplica por seis las posibilidades de acabar quemado. Una buena gestión de las emociones, sin embargo, reduce en un 60% este riesgo. "Vivimos situaciones difíciles a diario; muchas veces tenemos que dar malas noticias y el impacto emocional de todo eso es difícil de manejar", razonó Yebra.

Según el perfil base extraído por el equipo, el estrés laboral, afecta más a los sanitarios que deben atender a más de 30 pacientes cada día y a los que trabajan en un entorno urbano (que por lo general obliga a tener una carga de trabajo mayor). Es menos común en los trabajadores que compaginan su labor sanitaria con la de la docencia. "Los tutores parecen menos dados quemarse en su oficio, suponemos, porque al estar en contacto con residentes acaban contagiados por su motivación", propone la experta.

El estudio será desgranado al completo el próximo jueves día 25 en Langreo, sede de las jornadas de residentes de Medicina y Enfermería Familiar de este año. Cabueñes premió también ayer con un accésit un trabajo sobre los riesgos de la osteoporosis y la pérdida de calidad de vida de los pacientes geriátricos que se rompen la cadera. Jove premió otro sobre el dolor lumbar y sus técnicas de tratamiento.

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