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Expertos gijoneses implantan una técnica pionera de análisis genético en embriones

El procedimiento, único en la región, reduce el riesgo de aborto al diagnosticar anomalías sin necesidad de realizar una biopsia

Gayo, manejando las placas de los embriones.

Gayo, manejando las placas de los embriones.

Analizar el ADN del embrión en busca de malformaciones a partir de los restos que quedan en su gota de cultivo y sin necesidad de realizar una biopsia. Gijón ha logrado ser la segunda ciudad del mundo y la primera de Asturias capaz de aplicar esta técnica en el sector de la reproducción asistida. Bautizada bajo el nombre de "Embrace", el procedimiento, a cargo ahora de los expertos de la clínica Ergo, permite descartar con antelación los embriones con alteraciones genéticas que podrían provocar abortos o fallos en la implantación, y ello sin necesidad de extraer una muestra del propio embrión que, en caso de estar sano, podría verse afectado por una invasiva biopsia. España ha sido pionera mundial en este avance científico que arrancó hace unas semanas en Madrid y que ahora se asienta en la ciudad asturiana.

Desde la clínica implicada explican que, cuando una familia toma la decisión de recurrir a la reproducción asistida, el miedo más común es que los embriones generados en laboratorio no logren implantarse correctamente o la futura madre sufra un aborto a las pocas semanas de la intervención. Hasta ahora, y con la idea de descartar antes de la implantación en el útero a aquellos embriones con pocas posibilidades de salir adelante, se realizaba un diagnóstico genético preimplantacionales, una técnica llamada, por su siglas, DGP. Esta intervención, no obstante, exigía analizar cuatro o cinco células de la parte externa del embrión, a menos de una semana de desarrollo, para analizar posibles alteraciones.

Con la técnica de "Embrace", sin embargo, los expertos pueden ahora analizar al ADN del embrión analizando su gota de cultivo, que es el líquido que le sirve de soporte en la placa en laboratorio. Esto permite dos ventajas básicas: no tener que realizar una biopsia al embrión, que podría verse dañado al verse desgarrado de varias células tras menos de una semana de crecimiento, y que el estudio genético resultante sea más global al no depender únicamente de esas células externas (que en el futuro dará lugar a la placenta). Los restos genéticos de la gota de cultivo, según los expertos de la clínica, pueden facilitar una información más completa y fiable.

"No tocar el embrión, a diferencia de como se hacía antaño, disminuye en gran medida los posibles daños ocasionados de una técnica invasiva, que si bien está del todo desarrollada y puesta a punto por muchos laboratorios de reproducción asistida, no deja de ser posibles riesgos inherentes a la técnica", razona Abel Gayo, empleado de la clínica gijonesa citada, que asegura que la aplicación de "Embrace" resultará especialmente beneficioso para familias que logran salvar pocos embriones o, en muchos casos, solo uno. Este grupo gijonés, que lleva ya varias semanas certificado para aplicar esta técnica, ha sido el segundo del mundo en conseguirlo, después de una clínica de Madrid. Desde entonces, otras clínicas del país han logrado también implantar esta técnica, aunque todavía no llegan a la decena.

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