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Lara Martínez Fernández | Gerente de la empresa municipal Divertia

“Adelantar las luces fue un acierto, Gijón necesita levantar el ánimo”

“El Festival de Magia recibía más dinero del retorno que generaba”

Lara Martínez, ayer, delante del teatro Jovellanos

Lara Martínez, ayer, delante del teatro Jovellanos Juan Plaza

La nueva y madrugadora iluminación navideña ha logrado el aplauso ciudadano y del pequeño comercio para dar la bienvenida a unas fiestas marcadas por la pandemia, la supresión del Festival de Magia y las dudas sobre cómo se desarrollará la visita de los Reyes Magos. Lara Martínez Fernández (Gijón, 1978), gerente de la empresa municipal Divertia, apuesta por “unas navidades seguras”.

–¿El encendido de las luces ha tenido buena acogida?

–Muy buena. Lo viví en la calle, escuchando a la gente de mi alrededor y sus impresiones fueron positivas. Ha sido un acierto adelantar el encendido, coincidiendo con el Black Friday y con la semana en la que abría sus puertas el pequeño comercio. Ha sido una buena fecha, el tiempo acompañó y todo ha salido muy bien.

–¿Encenderlas en noviembre se puede ver como un derroche?

–Las luces cuestan los mismo se enciendan el 27 de noviembre o el 5 de diciembre. No es una cuestión de gasto. Es un año especial y esto se necesita como ciudad y como sociedad para levantar el ánimo. Y eso se notó en la calle este viernes. Quien tuviese dudas creo que ya se les han disipado. La idea ha sido buena.

–¿Habrá flexibilidad de horarios?

–Nos iremos adaptando a los cambios de los toques de queda. Parece ser que en Nochebuena y Nochevieja se alargará hasta la una y por tanto estarán encendidas en esa hora. Eso sí, quedará descartada cualquier actividad que conlleve aglomeración de gente, como el Fin de Año en la Plaza Mayor.

–¿Cómo será la Navidad de Gijón?

–Van a ser unas navidades seguras. Como tienen que ser. Y en ello llevamos meses trabajando, desde el verano. Hay que replantearlo todo. Serán seguras, esa es la prioridad ahora mismo.

–¿Se instalará el mercado en Begoña?

–Estará a partir del día 18 de diciembre. Queremos que el ambiente navideño se respire a todas horas y en todos los sitios, pero evitando aglutinar gente. En esa línea se trabaja, para que llegue a todos los barrios y parroquias.

–¿También con los Reyes Magos a falta de cabalgata?

–La visita está confirmada. Los Reyes Magos estarán en Gijon el día 5 de enero.

–¿De qué forma?

–De una forma segura que llegue al centro urbano, a los barrios y a las parroquias rurales. La recepción en el Ayuntamiento está descartada por motivos evidentes. Pero los Reyes estarán en toda la ciudad de forma física y digital.

–¿Habrá Belén en el Jardín Botánico?

–Sí. Del 18 hasta después de Reyes.

–Hay grupos municipales que critican la demora en presentar la programación navideña. O Vox, por ejemplo, que asegura que aprovechan la pandemia para dar pasos hacia atrás en lo que a celebrar la Navidad se refiere.

–No hay ninguna demora. El programa de Navidad nunca se presentó antes del puente de diciembre. No sé en qué realidad paralela viven los que critican. Igual no son conscientes de la situación en la que estamos, que implica la ralentización de decisiones a la espera de las autoridades sanitarias. Que no se haga público no significa que no exista. Además, no hay ninguna ciudad que ya lo haya presentado. Madrid, en su web, pone que se presenta a finales de la segunda semana de diciembre.

–Continúe

–Esto no es una competición, se trata de hacer las cosas bien. No entiendo esta acusación. Es más, en la programación de Navidad se incluyen actividades que no depende de Divertia, como Mercaplana o el Acuario. Muchas iniciativas que no sabemos qué van a hacer.

–Una de las actividades que se cae del cartel es el festival de Magia. Alberto Ferrao, concejal de Cultura, argumentó el otro día que la suspensión respondía a que se trataba de una iniciativa privada. ¿Tienen que estar nerviosos los de Metrópoli o la ‘Semana negra’?

–No es tanto que sea una iniciativa privada, sino que es una iniciativa que recibía de este Ayuntamiento mucho más del retorno que generaba. Hicimos un estudio de coste y beneficio y llegamos a la conclusión de que debía ser reformulado el festival. Y no se llegó a un acuerdo con el promotor. Pero el desacuerdo no justifica la mentira, la calumnia, la inquina ni el espectáculo al que estamos asistiendo. No quiero ser partícipe de ese espectáculo.

–El festival, según su organizador, reunía a 25.000 personas.

–Bueno, puede decir 25.000 o 50.000 o 100.000 personas. Pero los datos, lo que dicen es que el año pasado, entre las cinco galas que se realizaron en el Jovellanos, hubo 3.832 personas. Y de todas esas, 408 fueron invitaciones. De hecho, la última vez que se llenó el teatro fue en 2016. Y en 2018 hubo una gala de 265 personas. Esas son las cifras reales. Es más, tuvimos críticas hacia el descenso de calidad del festival en los últimos años. Y eso el promotor lo sabe.

–¿Y las actividades en la calle y centros municipales?

–A eso nadie ha puesto cifras más allá del propio organizador. Entiendo que lo defienda, pero también el resto estamos en el derecho de analizar las cosas y aplicar un criterio de programación contrastado con los técnicos de la casa, que son profesionales que llevan 20 o 25 años haciendo su trabajo. Y su opinión es fundamental.

–Si llevan todo ese tiempo, entonces son los mismos programadores que durante nueve años estuvieron celebrando el Festival de Magia.

–Hay una diferencia, que la gerencia de Divertia en aquel momento opinaba e influía en la línea de programación y ahora mismo no lo hacemos.

–¿Lo suspenden porque lo creó el gobierno de Foro?

–Para nada. Hay quien se confunde en su interpretación. Hay una política cultural, que es muy lícito que un gobierno la tenga. De hecho, menos mal que la tenemos porque esta ciudad estuvo ocho años sin una línea cultural. Esto es una cuestión de línea programática.

–¿Tenían pensado hacer algo de magia?

–Claro que había una alternativa, pero este año no se ha podido hacer nada. Aunque no hubiésemos tomado la decisión, ahora mismo no se podría haber celebrado el festival porque no se pueden hacer cosas en la calle y los salones de los centros municipales están cerrados. Y la alternativa planteada a ese festival no se pude llevar a cabo. Pero sí el año que viene. Y gustará.

–¿No se le ofreció hacer las galas en el teatro?

–Él no las quiso. Es muy lícito. Es un promotor, como aquí hay muchos. Muchísimos. Se intentó negociar y llegar a un acuerdo y no hubo manera. Y al final se tomó la decisión a principios de año. No entiendo este número ahora.

–¿Qué pidió?

–Mantenerlo en la calle e incrementar el presupuesto. Por ese festival recibía, por varias vías y en distintos conceptos, mucho dinero. Por ejemplo, 30.000 euros de Divertia, otros 6.000 euros de la Fundación de Cultura, unos 9.000 euros en concepto de personal, porque no se le cobraban ni taquilla, ni producción, ni iluminación ni acomodadores. Utilizar el teatro tiene un coste al día, y eran cinco, así que en suma son otros 22.600 euros que tampoco se le cobraba. Y luego está el retorno de la taquilla, que le correspondía a un porcentaje más ventajoso que a otros promotores. En total, de forma directa o indirecta, el Ayuntamiento le daba más de 100.000 euros. Creo que es una cantidad bastante relevante como para analizarla y analizar si va en la línea de programación que se quiere en el teatro.

–Parece un problema con la magia.

–¿Cómo va a ser un problema con la magia? Este promotor no es el único que existe en Asturias que haga magia. La magia es un arte escénica como muchas otras, pero precisamente queríamos hacer una acción mayor, con más cosas, para que no capitalizara toda la Navidad porque no a todo el mundo le gusta lo mismo.

–Igual por eso les acusan de sectarismo. Parece que la izquierda decide qué es cultura y qué no.

–Las acusaciones de la derecha de sectarismo cultural es un discurso manido. Un recurso fácil y que deja patente el desconocimiento que tienen de la gestión cultural.

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