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Promesas de la música que se hacen escuchar

La escuela Enrique Truan forma a quince jóvenes talentos que actuarán el viernes en San Pedro: “Se gana experiencia”

Paloma Méndez, durante una lección de piano en el colegio Santo Ángel con el profesor José Felipe Díaz. | |  JUAN PLAZA

Paloma Méndez, durante una lección de piano en el colegio Santo Ángel con el profesor José Felipe Díaz. | | JUAN PLAZA

Venidos desde Mallorca, Albacete, Cádiz y hasta de Armenia, desde esta semana, 15 jóvenes promesas de la música comparten espacio gracias a la escuela musical Enrique Truan de Gijón. Son los integrantes del curso intensivo de verano de este año, que arrancó el lunes y culmina este viernes con un gran concierto en la iglesia de San Pedro. “Es una oportunidad para ganar más experiencia y conocer a otros músicos en España”, explica el armenio Hayk Arakelyan, uno de los alumnos inscritos.

El curso toma como sede el colegio Santo Ángel, convertido en sala de ensayos en manos de un profesorado de alto nivel. Se trata de los reputados Joaquín Torre, catedrático de violín en el conservatorio Superior de Música de Madrid; Gabriel Ureña, solista de violonchelo de la orquesta Oviedo Filarmonía; y José Felipe Díaz, catedrático de piano en el conservatorio de Castilla y León. “El curso les ayuda a preparar un repertorio con el profesor que les guste, algo decisivo para su carrera, porque la mayoría se preparan para las pruebas de acceso a un grado superior, una oposición de orquesta o un máster”, explica Delia Gutiérrez, directora del centro.

Durante toda la semana, el día a día de estos futuros concertistas gira entorno a la música. Según explican, aprovechan las mañanas para estudiar por su cuenta y, por la tarde, forman grupos de cámara para preparar el repertorio bajo las directrices del maestro.

El violonchelista Gabriel Ureña con su alumna más joven, Andrea Méndez. | Juan Plaza

El talento no entiende de edad. Lo demuestra la chelista Andrea Méndez, de 11 años, que acaba de terminar la enseñanza elemental en conservatorio –el equivalente a la escuela Primaria– y se ha convertido en la estudiante más joven del que está siendo su primer curso de verano. Le sigue por muy poco su compañero de instrumento Javier Molina, de 14 años. En el otro extremo de edad, con 27, se encuentra el gaditano Antonio Domínguez, en cuarto curso del grado superior en Oviedo. Su profesor, Gabriel Ureña, ha sido la razón que le ha traído hasta Gijón. “Le conozco y aprendo mucho con él. Es una apuesta segura”, cuenta.

Lo mismo le ocurre a Sara García. Además de conocer al maestro, disfruta del curso porque “se trata de una semana en la que estás hablando, pensando y respirando música con tus compañeros”, detalla. Gracias a ella, Arakelyan, de 22 años, se animó a participar pese a tener que trasladarse desde Oviedo cada día, ya que este intensivo supone “una oportunidad para ganar más experiencia y conocer a otros músicos en España”, confiesa. Para su concierto en solitario del viernes, ambos se decantarán por Bach.

Paloma Méndez prefirió las teclas a las cuerdas del violonchelo. La gijonesa, de 22 años, lleva desde los 4 sentada al piano. Tuvo que desplazarse hasta Barcelona para completar sus estudios superiores en el Conservatorio Liceu. Es una habitual en el curso y en la escuela, en la que incluso trabajó como profesora. Este año, ya graduada y con la vista puesta en su futuro, quiere aprovechar las lecciones para “perfeccionar la interpretación de obras del repertorio”. El elenco demostrará lo aprendido estos días en el concierto de San Pedro, que comenzará a las 20.00 horas con un repertorio de pases en solitario y de cámara.

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