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La robótica avanzada despega en Gijón

Hospitales y residencias empiezan a fichar modelos humanoides con la mediación de la empresa Alisys: “Han llegado para quedarse”

Rodolfo de Benito, en Alisys, con los robots “James”, “Pepper” y “Spot”. | Julián Rus

Rodolfo de Benito, en Alisys, con los robots “James”, “Pepper” y “Spot”. | Julián Rus

Se llama “Spot” y aspira a ser un vigilante de grandes superficies y espacios industriales. Con cuatro patas articuladas y varias cámaras integradas, este nuevo robot es uno de los últimos proyectos en manos de la empresa gijonesa Alisys, y está ahora en fase de “entrenamiento” con escapadas al Puerto Deportivo y pruebas de obstáculos por la oficina de la entidad tecnológica en Fomento. El aparato cuesta unos 80.000 euros y es uno de los últimos modelos de “robots dinámicos” del mercado. Tiene un “hermano” muy parecido a él pero con un brazo robótico (lo que le permite manipular objetos) que cuesta el doble y que también está ya en manos de Alisys, que poco a poco se va haciendo con un ejército de amigos de metal de avanzada tecnología. La otra “joya” que merodea ahora por Gijón se llama “Pepper” y es un humanoide. Es capaz de sostener y seguir la mirada y se le está entrenando para dar asistencia en público. Existe una versión “mini” sin tanto detalle estético, que ya merodea por los pasillos del Hospital de Cruz Roja de Gijón. Los robots, cuenta Alisys, han llegado para quedarse.

Rodolfo de Benito, uno de los responsables del proyecto gijonés, explica que la empresa trabaja ahora mismo en dos ramas del sector de la robótica: la social y la de servicio. La primera es la que se vincula al mundo sociosanitario y sus exponentes son “Pepper”, un robot con forma humana, y “James”, un pariente más pequeño y sin rasgos humanoides pero que, por su tamaño, resulta cercano y amable. Este último modelo es el que merodea desde hace semanas por Cruz Roja, donde los sanitarios lo han rebautizado bajo el nombre de “Teo”.

De momento, “Teo” se limita a pasear por el hospital para ponerles a los pacientes vídeos sobre las medidas de seguridad contra el coronavirus, aunque se espera que “pronto” pueda ser formateado con un plano del hospital para poder acompañar a los enfermos a su zona de consulta. También se le equipará para realizar habitación por habitación encuestas sobre satisfacción a los pacientes ingresados. Su cabeza es una gran pantalla y se mueve de forma autónoma. Su hermano mayor es “Pepper” y Alisys sigue estudiando cómo implementar su potencial. De momento, el robot ya es capaz de seguir la mirada y reacciona ante llamadas de voz. Tiene un rostro semihumano y sus cámaras simulan dos ojos, por lo que su apariencia resulta extrañamente cercana.

“Spot” es de los últimos adoptados por la familia de Alisys y parece un perro guardián. Sus “patas”, de gran potencia, le permiten estabilizarse en casi cualquier contexto y adaptarse a terrenos sin un mapa previo del espacio. Puede medir la temperatura de personas cercanas y se le pueden instalar todo tipo de cámaras con visión nocturna o de 360 grados. “Ningún modelo de robot busca sustituir la función humana, sino complementarla”, aclara De Benito.

El experto explica que el abordaje robótico de Alisys empezó a 2017 enmarcado en la apuesta tecnológica de la entidad, que ha ido volcándose en las soluciones a empresas basadas en la inteligencia artificial y la informática desde hace ya cosa de 20 años. Diferencia dos “ramas” en el servicio de robots: la sociosanitaria y la de servicios. La primera es la que representan modelos como “Pepper” y “James” y está orientada a acompañar al ser humano. Hay robots pequeños, de mesa, que a la larga podrían incorporarse en la rutina cotidiana como ayudantes para teleconsultas médicas y monitorización de consultas vitales a distancia. Los más avanzados, capaces de desplazarse por su cuenta, servirán dentro de no mucho como acompañantes en hospitales, centros de salud y residencias. Varios geriátricos de Asturias ya están probando un “James”, como el de Cruz Roja.

En la robótica de servicios, modelos como el de “Spot” son ahora mismo su máximo exponente, aunque su cartera de servicios está aún explorándose. A juicio de De Benito, la particularidad de la empresa gijonesa es su desarrollo de una plataforma de gestión robótica, la primera de su estilo del país. La idea será que dentro de no mucho una empresa con su propia flota de robots pueda recurrir a esta plataforma para unificar los conocimientos de sus amigos de metal. “Ya hay una gran variedad de robots heterogéneos que, sin una plataforma que los gestione de forma unitaria, funcionarían por su cuenta”, explica el responsable. “Buscamos que puedan operarse en red e incluso crear un ‘market place’ para descargar, por ejemplo, un módulo de visión artificial para toda la flota de robots, o que el aprendizaje de un robot concreto pueda integrarse en los demás de forma automática. Habrá muchos avances”, concluye.

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