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Absuelven al acusado de agredir a su novia en un piso de la calle Cabrales: “Ella actuó por celos”

“Solo traté de zafarme cuando se abalanzó sobre mí porque quería dejarlo”, defiende el gijonés exonerado, de 41 años

El gijonés, durante el juicio.

El gijonés de 41 años y vecino de la calle Cabrales que acabó detenido el pasado mes de septiembre por agredir supuestamente a su pareja sentimental ha salido absuelto del proceso judicial en el que se vio envuelto. La Fiscalía llegó a pedir hasta tres años de cárcel y otros cuatro más de alejamiento de la mujer, pero el titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón le ha dado la razón a este hombre, dejando también sin efecto las medidas cautelares de alejamiento que se le impusieron cuando resultó detenido por la Policía Nacional. “Se ha dañado mi honor con todo esto cuando solo traté de zafarme cuando ella se abalanzó sobre mi, pero en ningún momento la agredí. Ella actuó por celos cuando vio que la iba a dejar”, señala el hombre, ya absuelto, en conversación con este periódico.

Los hechos en cuestión tuvieron lugar la noche del 23 de septiembre en un piso de la calle Cabrales y donde se generó una intervención policial después de que la mujer, que al final no denunció ni ejerció la acusación contra el procesado, pidió auxilio en un establecimiento hostelero de la calle tras asegurar que su novio la había apuñalado. Los agentes desplazados hasta el lugar se personaron en la vivienda y también detuvieron al sospechoso, este gijonés de 41 años que acaba de salir absuelto del proceso.

La Policía no intervino ningún cuchillo ni objeto punzante que pudiera justificar las heridas, leves, que la mujer presentaba en el costado y en el labio y así lo describieron después en sede judicial. La afectada fue ofreciendo distintas versiones, tanto cuando llegó a pedir ayuda al bar, como en el hospital cuando fue atendida, como en comisaría y en la vista oral. Argumentó que estaba bajo los efectos de las drogas y el alcohol y que también había ingerido una pastilla para dormir. También reconoció que fue ella quien inició la discusión “por celos”, puesto que este hombre le había manifestado sus intenciones de dejar la relación.

La última versión de esta mujer, la del juicio, explicó que la herida del labio se la había hecho al resbalar contra una mesa, y que la herida que sufrió en el costado fue tras tropezar con un espejo, que al reventar se rompió en varios pedazos, cortándose ella al caer al suelo. Esa misma sospecha ya la tenía la Policía cuando revisó el piso.

La versión del procesado, que tiene pensado irse a vivir fuera de Gijón tras lo ocurrido, respira aliviado tras la sentencia. “Esto afectó mucho a mi vida, tanto en el ámbito laboral como en el personal”, estima. Y sobre la condena previa que tenía por una relación anterior explica que “fue por un delito de amenazas, porque nos enviamos unos mensajes de calentón tras una discusión”, argumenta.

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