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Ana Puerto Aspirante a las primarias del PSOE para la Alcaldía de Gijón

"Militantes que firmaron por las primarias ya me han dicho que me apoyarán"

"Que la ejecutiva local eligiese directamente a una persona de fuera del partido me hizo dar el paso, por orgullo de socialista y por dignidad"

Ana Puerto, ayer, en la calle Marqués de San Esteban. Ángel González

La gijonesa Ana Isabel Puerto Prado inicia ahora la campaña de recogida de avales para concurrir a las primarias del PSOE local con el convencimiento de jugar "con desventaja" por enfrentarse en el proceso a Luis Manuel Flórez, "Floro", "elegido por la ejecutiva local". Pero tiene la confianza de que, a su favor, juega la "experiencia como militante" (su oponente no lo es) y su trayectoria política. A sus 55 años, esta abogada criada en El Llano, exalumna de La Escuelona y el Doña Jimena, expresidenta del Club Rotary y exgobernadora de distrito de la misma organización, explica dar el paso por "orgullo de militante" y para que "haya primarias".

–Ante quienes no la conozcan, ¿cómo se presenta a nivel profesional?

–Tras estudiar Derecho, estuve en Madrid haciendo un máster y trabajé temas de asesoramiento jurídico y mercantil, así como de urbanismo y construcción. Después volví a Gijón y estuve de pasante en el despacho de Nacho Platero. Ahí coincidí con Tino Vaquero, con quien, desde entonces, mantengo buena relación. Volví a Madrid un tiempo, con empresas que ofrecían prácticas, y finalmente me asenté en Gijón. Estuve en varios despachos trabajando, sobre todo en temas de penal y, por mis contactos, con empresas de Madrid relacionadas con grandes obras de construcción civil. Fui abogada de empresas que hicieron la variante de Pajares y obras similares.

–¿Por qué entró en el PSOE?

–Está relacionado con esto. Durante ese tiempo, haciendo labores de derecho penal, asumí muchos turnos de oficio y comenzaron a llegar casos de violencia de género. En ese momento aún no había una ley contra ella, los delitos se gestionaban por faltas y las denuncias eran muy difíciles de tramitar. Cuando llegó la ley, surgió que estaba comiendo con una amiga militante de Laviana, Azucena (Cuetos), en ese momento diputada regional por el PSOE. Estábamos hablando, bueno, de lo mal que se estaba haciendo todo (ríe). Y me dijo: "pues hazlo tú". Y dije: "pues tienes razón". Y me dije que, cuando mi hijo cumpliese los tres años, me afiliaría. Y así lo hice, en 2003. Mis padres habían estado sindicados, mi madre trabajó en Hidroeléctrica del Cantábrico y militaba en la UGT y mi padre trabajó en Campsa y era de Comisiones Obreras. Vengo de una familia de izquierdas, pero no tenía contactos. Cuando llegué al partido, no conocía a nadie.

–Pero ha estado en varias listas electorales y ejecutivas locales.

–Sí, y esto también se relaciona con lo anterior. Recuerdo una reunión del partido sobre temas de igualdad y en relación con la ley de violencia de género. Los compañeros estaban hablando de qué cosas hacer y yo dije: "creo que lo estáis hablando no está bien". De hecho, se lo dije a Ana González, que era la que estaba hablando (ríe). Yo les expliqué los problemas que había visto como abogada, que era la coordinación con los centros asesores. Y María José Ramos, la consejera, me dijo: "pues hazlo tú". Y a partir de ahí hice con el Instituto Asturiano de la Mujer el protocolo de atención a mujeres víctimas de violencia de género. Con sus modificaciones y adaptaciones, es la base de lo que tenemos hoy. Después, fui directora de Igualdad en el Ayuntamiento. Una de las últimas cosas que hice fue la Unidad de Género. Después me cesó el gobierno de Foro.

–¿Y tras ese cese?

–Volví al despacho, pero ya más vinculada al asesoramiento de empresas. A nivel político, seguí vinculada a temas de igualdad, pertenezco a la tertulia feminista "Les Comadres" y estuve en la ejecutiva con Santi (Santiago Martínez Argüelles) y en las listas de Paz (Fernández Felgueroso) y Josechu (José María Pérez).

–¿El paso que da ahora fue también un "hazlo tú"?

–(Ríe). No, esto fue decisión mía. Creo que a veces hay que dar el paso. Cuando hace cuatro años sonó mi nombre tenía una situación más complicada porque ocupaba un cargo nacional en el Club Rotary y no era el momento. Además, salieron candidatos muy buenos. Ana González fue muy buena candidata y ganó la Alcaldía. Ahora es distinto. Se ha hecho un proceso de petición de primarias por una parte de la militancia y después se ha elegido a una persona directamente por parte de la ejecutiva, sin dar posibilidad a los militantes de tomar una decisión. Además, esa persona es de fuera del partido. Creí que tenía que dar el paso porque era necesario. Vamos a votar y vamos a decidir entre todos. Es un paso que doy por dignidad y por orgullo de militancia. Por orgullo de pertenecer al PSOE.

–¿Cómo afronta este paso?

–Llevo casi 20 años en esto y conozco a gente de todos los ámbitos del partido. Tengo amigos que están en la ejecutiva y que estuvieron en la ejecutiva anterior. Y creo que soy una persona muy transversal. He estado trabajando con mucha gente en muchos ámbitos. Tengo una magnífica relación con mucha gente del partido.

–¿También con Monchu García?

–Tengo una magnífica relación con él, muy buena. Una relación de amistad y de total confianza. Mi decisión no es contra la ejecutiva, es algo que hago en favor de la militancia. Es importante que el partido pueda ver distintos proyectos y distintas posiciones. Lo más importante es que la gente pueda decidir.

–¿Hubiese sido un error que Floro fuese el único candidato?

–En mi opinión, sí.

–Se refiere a él como "una persona que viene de fuera del partido". ¿Lo ve negativo?

–Floro tiene una trayectoria social muy buena. Hoy (por ayer) estuvimos juntos en la Casa del Pueblo, por la mañana, y comentamos que habíamos colaborado juntos en muchos proyectos. Y es cierto. Desde los rotarios hicimos muchas cosas con él, le dimos el premio "Paul Harris" y en la época en la que yo ejercí el derecho penal trataba con personas que estaban en Proyecto Hombre. Conozco su trayectoria. Pero considero que no es lo mismo ser militante que no serlo.

–¿Por qué?

–Porque serlo implica un compromiso con unos valores de forma mantenida en el tiempo. Da un conocimiento de la forma de trabajo dentro del partido que tiene un valor. Además, eso no implica que no puedas estar en otros muchos sitios. Yo soy militante, pero tengo una carrera profesional y he estado en el ámbito asociativo, aunque en mi caso siempre como voluntaria. Se puede hacer todo eso y, además, ser militante.

–¿Cómo es su relación con la Federación Socialista Asturiana?

–Muy buena. Gimena (Llamedo) y yo hemos trabajado mucho en temas de igualdad y tenemos muy buena relación. Lo mismo con Adrián (Barbón), sobre todo, porque llevaba dos años en el Comité de Ética y ahí trabajamos muy a gusto. Dimití del Comité para presentarme a esto. No tendría que haberlo hecho, legalmente, pero lo hice por una cuestión ética y, sobre todo, estética. Me dio mucha pena.

–¿Qué le diría a quienes piensan que Floro es el candidato de la ejecutiva local y usted la de la FSA y afines a la Alcaldesa?

–(Ríe). Tengo muy buena relación con la FSA, pero esto no fue decisión de nadie, fue mía. Quise presentarme para que hubiese primarias. De hecho, nadie se enteró de que me iba a presentar porque no lo consulté con nadie. Si lo hubiese hecho, mi nombre se habría filtrado antes. Simplemente, mi nombre no estuvo encima de la mesa. Eso hace que no tengo el compromiso ni el apoyo explícito de ninguna de las partes. Pero es verdad que, desde que dije que me presentaba, muchas personas del partido me han llamado para decirme que me van a apoyar.

–¿Confía en que parte de esos casi 700 militantes que firmaron por unas primarias le apoye o ve difícil que salgan los números?

–Yo empiezo ahora y Floro ya tiene trabajo hecho, además de la mano de la ejecutiva. Sé que eso es una desventaja. Pero creo que a mi favor tengo el hecho de que ser militante me permite conocer a mucha gente. Y, sobre todo, creo que a mucha gente le ilusionó la posibilidad de poder decidir. Hay personas que firmaron por las primarias y que ya me han dicho que me darán a mí su apoyo.

–¿Cómo valora el mandato de Ana González?

–Tengo una buena relación con Ana González, hemos trabajado en temas de igualdad durante un tiempo. Y creo que ha hecho cosas buenas: ha conseguido poner en marcha una infraestructura municipal que estaba bastante paralizada tras los ocho años de Foro, un período que frenó muchas actuaciones. Y creo que la pandemia ha hecho muy complicado este mandato y que Ana se ha enfrentado a un reto muy grave. Porque conozco cómo funciona un Ayuntamiento y sé que la gestión diaria en pandemia tuvo que ser más difícil. Ha hecho, en esas circunstancias, lo mejor que ha podido. Pero a partir de ahora empieza un proceso distinto y siento que no estamos aquí para valorar lo que se ha hecho, sino para debatir cómo hacer las cosas desde este momento.

–¿Y cómo se tienen que hacer?

–Ahora mismo estamos en la fase de conseguir los avales. Cuando los tengamos, debemos hacer una candidatura y presentarnos a las primarias y ganarlas. Y ya después... (ríe). Creo que es pronto para hablar de propuestas electorales.

–Comentaba al principio su conocimiento sobre temas de movilidad y urbanismo. El gobierno local y la ejecutiva han chocado por asuntos como el Plan de Movilidad y el "cascayu". ¿Dónde está usted al respecto?

–Puedo decir qué opino yo, simplemente. Creo que el Muro es un lugar emblemático para los gijoneses. Y creo que tiene espacio suficiente como para que todo el mundo lo pueda usar cómodamente. Y creo que, para tomar una decisión sobre el Muro, hay que conseguir un acuerdo de ciudad muy grande y que la mayoría de la gente se sienta ilusionada. Debemos ir en el mismo sentido de otras ciudades europeas y eso pasa por dar espacios más cómodos para las personas y un tipo de movilidad que no pase únicamente los coches. Pero no podemos plantear proyectos que no tengan un gran respaldo social. En esta ciudad los proyectos funcionan cuando a la gente le ilusiona el cambio. Un ejemplo ilusionante es la ampliación del Parque Tecnológico. Los proyectos que ilusionan a las mayorías es lo que siempre funcionó en Gijón.

–¿Por ejemplo?

–La remodelación de Fomento. Cambió mucho la ciudad e ilusionó a la gente. Y probablemente ese acuerdo social permitió que los problemas administrativos, que los hubo, se solventasen.

–Y no acabaron en juicios.

–Es casi imposible hacer bien formalmente un proceso urbanístico muy complejo en su totalidad. De verdad. Pero sí se puede hacer de tal manera que la gente lo vea como un proyecto propio. De esa manera, se asumen también los problemas, los costes políticos y las incomodidades.

–¿Dañarán las primarias al PSOE de cara a las elecciones?

–No. El partido va a salir reforzado de este proceso por el hecho de poder decidir. Si no hubiese primarias, si no hubiese alternativa, quizás sí habría quedado la sensación entre los gijoneses de que se hacía un cierre en falso. Me presento con ilusión y con la sensación de que, con mi conocimiento del partido, de la gestión pública y de la ciudad, puedo aportar y puedo ser una buena candidata para ir a las elecciones a la Alcaldía.

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