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FIDEL GARCIA

Navidad siempre y covid-19

Si alguna fiesta eminente y exclusivamente cristiana es objeto de controversia, especialmente por los que sólo ven ella un mito consumista, esa es la Natividad del Señor, hoy escondida en el slogan triste de “felices fiestas”. Su origen y su esencia es objeto de las más atrevidas y osadas teorías supersticiosas y astrológicas, todas relacionadas con los movimientos de los astros y su influencia en el destino de las personas, la evidencia de influencia éstos en los horóscopos que hoy son una comercialización de la superstición. Cada día son más las personas que rechazan toda religión positiva y revelada y acuden con verdadero como alternativo para librarse de una existencia sin sentido y absurda y sin más salido que la angustia nihilista. El posmodernismo y su pensamiento débil huyen de los relatos que dan sentido a la historia que ven como algo absurdo y sin sentido y dominada por el mal y las tinieblas. La Navidad como hecho histórico-teológico es la respuesta definitiva desde hace más de veinte siglos. Durante el siglo XX los intentos por desmitificar la infancia de Jesús se han agotado en sí mismos y en su crítica histórica

Una cuestión que se plantea en estos días es la fecha exacta e histórica de la era cristiana; tradicionalmente se admite el 25 de diciembre como la fecha del inicio y como día del nacimiento de Jesucristo. Esta fecha fue propuesta por el monje Dionisio el Exiguo teniendo como referencia el evangelio de San Mateo que afirma que Jesús nació en el reinado de Herodes, que no debe confundirse con Herodes Antipas, quien murió en abril del 750 de la Fundación de Roma. De los datos aportados por el San Lucas, Jesús nació vivió durante los emperadores Augusto y Tiberio, de los que deduce que Jesucristo habría nacido cinco años antes de los que calculo el monje Dionisio.

En cuanto a la fecha exacta del nacimiento la del 25D es igualmente poco segura. Se correspondía con el solsticio de invierno en el calendario juliano, el sol comenzaba a situarse en lo más alto y los días son más largos. Los primeros cristianos cuando era posible tendían a hacer coincidir sus fiestas litúrgicas con los mitos paganos. Cristo es el sol que vence la noche del pecado y la muerte. El 25D como fecha de la Natividad fue adoptada por la Roma cristiana en el s. IV. Aunque ya en el s. III el gran teólogo y filósofo Clemente de Alejandría sostenía que la Navidad tuvo lugar el 19 de abril por razones propedéuticas, ya que los pastores según el San Lucas tienen un papel fundamental porque fueron los primados en ser llamados representaban el pueblo de Israel. Oposición respetable. La Iglesia se sirve de un texto del Libro de la Sabiduría para referirse al momento de la Navidad: “Un profundo silencio lo envolvía todo, y en el preciso momento de la medianoche, Tu palabra omnipotente de los cielos, de tu trono real, se lanzó en medio de la tierra”. Este momento lo plasmó San Juan en su famoso prólogo, cuando sentencia: el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Es lo que distingue al cristianismo de todas las religiones politeístas o monoteístas.

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