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¿Qué necesita Gijón?

Sobre el “solarón” y el plan de vías

¿Qué necesita Gijón? Esa es la pregunta que debería importar respecto al plan de vías. Una pregunta que las tres administraciones implicadas rehúyen y que no se atreven a responder. Porque los intereses de la ciudad van en sentido contrario a los planes del PSOE, partido que rige las tres entidades –Ministerio de Fomento, Principado y Ayuntamiento– y que no sirve a la ciudadanía sino a los especuladores.

¿Qué necesita Gijón? Hagamos un cálculo sencillo. Nuestra ciudad tiene un superávit de vivienda: más de 16.000 inmuebles vacíos. Y, por contra, un grave déficit de arbolado: menos de la mitad de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. En la zona centro ese déficit es aún más acusado, con solo un árbol por cada catorce habitantes cuando la recomendación mínima es un árbol por cada tres personas. Y pese a que los datos son aplastantes, el PSOE insiste en que los terrenos liberados por el plan de vías han de ser entregados a la especulación urbanística. Con tres motivos que parecen razonables hasta que se miran de cerca: uno, que así se abarataría el coste de la vivienda en la ciudad. Dos, que es necesario dinero de la venta de terrenos para pagar la operación del plan de vías. Tres, que un parque es una barrera arquitectónica.

En primer lugar, es falso que construyendo más se abarate la vivienda. Gijón lleva desde la década de los 50 siendo la ciudad que más edificios levanta de Asturias. Más del 20% de los inmuebles tienen menos de 20 años. Y, sin embargo, el precio de la vivienda no ha hecho más que subir. ¿Por qué? Porque se utiliza como una mercancía con la que especular, no como un bien de primera necesidad. Si se quiere reducir el precio de la vivienda es necesario asumir que no es solo un producto de mercado y limitar el precio de los alquileres, como reclama denodadamente el sector progresista del Gobierno central. Levantar 1.500 viviendas en una zona ya abarrotada solo conducirá a agravar los problemas de sostenibilidad en Gijón, que son ya totalmente insoportables.

En segundo lugar, ¿es necesario vender terrenos para sufragar el plan de vías? No. En otras ciudades, los planes de eliminación de barreras ferroviarias han sido asumidos por el Estado y, en menor medida, por las comunidades autónomas. No ocurre lo mismo con nuestra ciudad, sistemáticamente despreciada por el PSOE a nivel estatal y autonómico. Las inversiones estatales se van por el desagüe de obras sin sentido ni fin, como la variante de Pajares, y dejan olvidada a la mayor ciudad de Asturias. A nivel autonómico, se dilapida dinero construyendo accesos innecesarios al desierto de la Zalia y nuestro plan de vías queda, de nuevo, postergado. Si el PSOE quiere dinero puede buscarlo en el túnel del metrotrén, donde se han enterrado 140 millones de euros sin haber dado servicio ni un solo día, o en los sobrecostes del Musel, que desviaron 135 millones a los bolsillos de los amigos de su partido.

Por último, se dice que un parque es una barrera arquitectónica. Basta con mirar de cerca esta afirmación para ver el absurdo: un espacio abierto integra, no separa. Pero semejante manipulación esconde una verdad que se transparenta al buen observador: se quiere sustituir la barrera ferroviaria por una barrera inmobiliaria de bloques de más de veinte pisos de altura.

Por otra parte, y parafraseando a Machado, todo necio confunde valor y precio. Para una ciudad en la que 300 personas mueren cada año por la contaminación, el valor de una zona arbolada es incalculable. Lo comprobamos de la manera más dura en el pasado confinamiento: la zona centro apenas tiene espacios verdes que ayuden a la sostenibilidad urbana y donde se pueda desarrollar un ocio sano, imprescindible para la calidad de vida de la ciudadanía. Sostenibilidad y calidad de vida: eso necesita Gijón, una de las cuatro ciudades menos sostenibles y con menor gasto social por habitante de España, según un reciente estudio de la Universidad de Santiago. Para Podemos está claro que Gijón necesita respirar aire sano, no seguir ahogándose entre bloques de hormigón; necesita inversión pública y social, no dilapidar recursos en llenar las arcas de especuladores.

Pero Podemos también cree que la pregunta ¿qué necesita Gijón? debe ser respondida directamente por la ciudadanía. No basta con que sus ediles voten en el pleno del Ayuntamiento, más aún teniendo en cuenta los incumplimientos de los compromisos por parte de ciertos partidos. Ana González llegó a la alcaldía enarbolando el consenso del plan de vías y lo rompió en cuanto pudo. No se presentó en campaña electoral reconociendo que no eliminaría la barrera ferroviaria, que alejaría la estación del centro haciendo definitiva la irrisoria estación provisional y que regalaría a precio de saldo los terrenos del Solarón, a pesar de que esas eran sus intenciones. La manera de protegernos de los desmanes de una casta política que oculta sus planes, que promete y nunca cumple, es la participación ciudadana directa. Por eso Podemos propone un proceso participativo para decidir qué hacer con el Solarón.

¿La ciudadanía quiere malvender los terrenos o quiere que sigan siendo públicos? ¿Quiere que en ellos se construyan bloques de hormigón innecesarios o prefiere un espacio con equipamientos públicos y una zona arbolada? Queremos un proceso en el que se puedan presentar diferentes propuestas, que sean analizadas en un debate democrático y que finalmente se vote en una consulta ciudadana vinculante. La ciudadanía de Gijón es madura, inteligente y responsable. Tiene sobrada capacidad para decidir sin intermediarios qué quiere para su ciudad. Y con esa certeza pedimos democracia en estado puro, para que tú tengas la última palabra a esta pregunta: entre bloques de hormigón privados o un espacio público que aporte calidad de vida ¿qué necesita Gijón?

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