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El consumo ecológico tiene recompensa

"Es esencial saber de dónde proviene lo que comemos", sostiene la ribadense Elia Rodríguez al recoger el galardón "Compromiso verde" en la tapiega Fundación Edes

Los trabajadores de Finca El Cabillón arropan a Elia Rodríguez (en el centro) y a su marido, Vicente Méndez (a la izquierda). TANIA CASCUDO

La agricultora ribadense Elia Rodríguez, una de las pioneras del cultivo ecológico en la comarca asturgalaica, defendió la importancia del producto local y de la compra de cercanía durante la recepción del galardón "Compromiso verde" que concede desde hace seis años la tapiega Finca El Cabillón. "Es esencial saber de dónde proviene lo que comemos; por eso es importante que la gente se conciencie y compre producto de aquí", indicó.

El Centro Especial de Empleo (CEE) tapiego, dependiente de Fundación Edes, quiso reconocer la labor de Finca As Fadegas por dos razones fundamentales. Por un lado, por el respaldo que dio desde el principio al proyecto tapiego dedicado a la agricultura ecológica y la jardinería, y que emplea a personas con discapacidad de la comarca asturgalaica. Por otro, porque la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) decidió declarar 2014 como el año internacional de la agricultura familiar, una forma de trabajo que la FAO valora porque conserva los productos, protege la biodiversidad agrícola y hace un uso sostenible de los recursos.

A juicio de El Cabillón, la explotación de la galardonada encaja a la perfección en esta definición y también en la razón de ser del premio "Compromiso verde", que nació para sensibilizar sobre el consumo ecológico y responsable y para premiar a personas o entidades que lo apoyen.

La responsable de la finca tapiega, Graciela Méndez, destaca la sabiduría de la galardonada y su colaboración para ayudar a la puesta en marcha del centro en el año 2006. "Además, hacemos intercambio de mercancía, ya que, a veces, una finca sola no es capaz de abastecer todos los pedidos. Su finca es más temprana y cuando tiene cosas que nosotros no tenemos, se las pedimos".

Por su parte, la galardonada se deshizo en halagos hacia el trabajo de la explotación tapiega que trabaja con personas con discapacidad: "Su labor me parece de un mérito incalculable. Ya es difícil la agricultura, más hacerla con la gente con la que trabajan aquí. Dan empleo a personas con discapacidad y les enseñan un oficio, ayudan a mejorar la sociedad. Además, la finca funciona".

La productora ribadense trabaja en el campo desde 1978, aunque empezó a producir en ecológico en 2000. Asegura que su apuesta por la producción ecológica respondió a una necesidad de abandonar el uso de productos químicos. "No nos llevan a ninguna parte, ni a los que los manipulamos ni a los alimentos", precisa. Considera que el consumo ecológico está en aumento y evoca las dificultades de sus primeros años, cuando "era difícil explicarlo y también que la gente lo entendiera". Afortunadamente, añade, los tiempos han cambiado, los consumidores tienen más información a su alcance y se preocupan más por su alimentación.

Elia Rodríguez sostiene que el mejor consejo para la gente es que compre directamente en las fincas y mercados locales, huyendo de intermediarios: "Lo principal es que la gente compre producto local, sea ecológico o no, porque ayuda a incorporar la gente al campo, genera riqueza y permite crear un mundo rural vivo".

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