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Vecinos de Cangas del Narcea reparan una carretera ante la pasividad del Ayuntamiento

"La colaboración fue impresionante", afirman los participantes en la sextaferia para arreglar 18 kilómetros de vía entre Trones y Las Montañas

Un grupo de vecinos, durante los trabajos. | R. T. C.

Esta es una historia de hartazgo vecinal por el estado de las carreteras rurales. Pero no habla de manifestaciones y escritos de protesta. Habla de un grupo de alrededor de sesenta personas que, cabreados por el mal estado de la principal vía de acceso a sus pueblos y cansados al no recibir respuesta por parte de los responsables municipales, decidieron ponerse manos a la obra para pagar primero y ejecutar después la ansiada reparación de una carretera que recorren a diario. Ocurrió estos días en Cangas del Narcea y tiene final feliz porque, al menos, la carretera ha quedado "transitable".

La vía en cuestión es la CN-3, carretera local de Cangas del Narcea. Se han reparado alrededor de dieciocho kilómetros entre la localidad de Trones y la parroquia de Las Montañas, un trayecto que da servicio a alrededor de una decena de núcleos, como Posada de Besullo, Cerecedo de Besullo, Las Avelleras, San Pedro de las Montañas o Fuentes de Las Montañas. Ayer acabaron la reparación tras cuatro días de intenso trabajo y el resultado satisface a los participantes. "Estamos satisfechos por el trabajo realizado. Pusimos interés y ganas y creemos que la gente quedó contenta", afirman.

Cuenta uno de los participantes en esta particular sextaferia vial que colaboraron casi sesenta personas, que pusieron de su bolsillo 150 euros y, después, prestaron su tiempo para llevar a cabo los trabajos. A ellos se sumaron otros vecinos y también alguna empresa que aportó financiación. Con el montante recaudado se costearon las 85 toneladas de asfalto necesarias para tapar el buen número de baches que salpicaban la vía. "Hicimos lo más básico para tirar una temporada", añade.

Se organizaron en cuadrillas de veinte personas y se repartieron el trabajo. Les llevó cuatro días con jornadas de hasta doce horas. Cuentan que este movimiento vecinal se organizó con rapidez, "porque la gente estaba desesperada". Según el relato vecinal hace tres o cuatro años se realizó el último rebacheo. En 2021 el Ayuntamiento limpió las cunetas y prometió hacer un nuevo rebacheo que nunca llegó. "En el Consistorio no nos reciben y ya no sabemos cómo contactar con ellos", lamentan.

"Un miércoles hablamos de hacerlo y el sábado siguiente empezamos. La colaboración de todos fue impresionante, hubo quien hasta pilló el día libre para participar. Otros que no podían ayudar en el trabajo nos llevaron comida o bebida", añaden los participantes. Una vez con el trabajo listo, se decidieron a contar su historia.

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