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El día a día del Prerrománico

Una periódica evaluación del plan para los monumentos, para que no se quede todo en una mera reflexión en papel

Con la presentación del Libro Blanco del Prerrománico en Santa María del Naranco, el pasado lunes 4 de marzo, ha culminado el largo proceso de confección de este texto programático de la consejería de Educación y Cultura del Gobierno del Principado de Asturias.

Han colaborado en la obra, bien directa, bien indirectamente, especialistas en las diferentes áreas de investigación y actuación en los monumentos prerrománicos: arqueología, historia, geología, biología, restauración, numismática, ingeniería, epigrafía, paleografía, arquitectura, ecología, museística, iconografía y teología.

Desde que, en 1844, se constituyera la comisión de Monumentos Histórico-Artísticos de la provincia de Oviedo, y, en 1846, se iniciaran los trabajos de restauración en San Miguel de Lillo, bajo la dirección de José Caveda y Nava, han transcurrido 175 años de intervenciones ininterrumpidas hasta el presente, que figuran por orden cronológico en el Libro Blanco. Son las más significativas, y son muchísimas, pero no todas las que en realidad se han ejecutado. Antes de 1844, las comunidades cristianas ya se reunían, para la oración, el culto y los sacramentos, en las iglesias catalogadas como prerrománicas, y, durante mil años, desde su construcción hasta hoy, las han mantenido y conservado, y nos las han legado como un tesoro precioso: religioso, cultural e identificativo. Son los edificios más emblemáticos de nuestra región y no se entienden sin su irreemplazable naturaleza cristiana. Decía el escritor británico-estadounidense Thomas Stearns Eliot que "un europeo puede no creer en la verdad de la fe cristiana, pero todo lo que dice, crea y hace, surge de su herencia cultural cristiana y sólo adquiere significado en relación con esa herencia. Sólo una cultura cristiana ha podido producir un Voltaire o un Nietzsche. No creo que la cultura europea sobreviviera a la desaparición completa de la fe cristiana. Y estoy convencido de ello, no sólo como cristiano, sino como estudiante de biología social. Si el cristianismo desaparece, toda nuestra cultura desaparecerá con él".

En el Libro Blanco del Prerrománico se deja constancia de una extensa labor investigadora, conservadora y restauradora, como acredita la relación de intervenciones realizadas y de bibliografía producida, pero en nuestra memoria han de ocupar su propio y justo lugar los párrocos y los fieles de esas iglesias, los de ayer y los de hoy, que se han preocupado y se preocupan de asegurar, en el día a día, que las piedras sagradas no sólo sean sillares que componen un edificio arquitectónicamente admirable, sino que conformen un cuerpo animado por la fe, la fraternidad y la esperanza.

Edith Stein, filósofa, monja carmelita con el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz, mártir en Auschwitz y santa copatrona de Europa, decía que "seguramente, los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia. Y cuáles sean las almas a las que hemos de agradecer los acontecimientos decisivos de nuestra vida personal es algo que sabremos el día en el que todo lo oculto sea revelado". A esas personas, pues, que han conservado los monumentos a lo largo de los siglos, nuestra gratitud.

Se ha hecho mucho y aún queda mucho por hacer. El Libro Blanco del Prerrománico describe el estado en el que se hallan los edificios reseñados e indica qué intervenciones son convenientes, o urgentes, o inaplazables y es, por ello, un instrumento útil, pero perfectible, como lo son todas las herramientas. En un futuro próximo, se producirán grandes transformaciones en cuanto a la investigación, los métodos de trabajo, las soluciones y los procesos temporales de ejecución y desarrollo, que habrán de ser necesariamente más ágiles y expeditivos que en la actualidad. La inteligencia artificial y las máquinas dotadas de una precisión inimaginable cambiarán, más bien pronto que tarde, el escenario presente de las intervenciones en el patrimonio.

La Consejería de Educación y Cultura del Gobierno del Principado de Asturias se ha marcado a sí misma, con la publicación del Libro Blanco del Prerrománico, unos objetivos de atención, dedicación, financiación y mejoras, que requerirán una periódica evaluación y seguimiento, para que todo eso no quede en una mera reflexión vertida en papel, pero sin obligaciones inherentes de ejecución. Con la redacción de este documento, ha tratado de cumplir lo que exigen las normas y directrices de la Unesco, la Unión Europea y el Gobierno de España. Es de suponer que estas entidades de rango superior asuman también las obligaciones que se derivan de las leyes que ellas mismas establecen para la conservación de los bienes culturales y provean los medios necesarios para la realización de los trabajos que se hayan de acometer en virtud de lo que acuerden la Iglesia y el Gobierno del Principado de Asturias.

La voluntad de seguir colaborando, con ilusión e ideas, en la preservación de las joyas arquitectónicas de nuestra fe, nuestra historia y nuestra cultura, no ha decaído nunca en las entidades concernidas, como pone de manifiesto el Libro Blanco del Prerrománico, que no constituye en sí mismo una meta, sino una parada reflexiva en un camino emprendido hace siglos, que hemos de recorrer, como hasta el presente, juntos.

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