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Tino Pertierra

Solo será un minuto

Tino Pertierra

Dejad en paz a la bailarina

Cova: “Tal día como hoy supe hace 20 años que mis sueños no se iban a hacer realidad. Vaya desilusión, pensarás. Pues no, nada de eso. Hace tiempo que aprendí a mantener bajo control las decepciones para que no se vayan a creer importantes. Y ya sabes que el primer paso para ser irrelevante e innecesario es darte importancia. Sacar pecho y demás niñerías. Fue un proceso gradual, no un impacto brusco como el que te puede causar un desengaño amoroso, cuando descubres a tu pareja con otra persona o te des cuenta (abres los ojos) de que todo era falso y bajo la apariencia solo había aire. Aire comprimido por la vulgaridad. Yo había desarrollado grandes planes durante mi infancia y adolescencia, me veía en la cima del mundo mirando a los demás con cierta sensación de impunidad, inmune a los errores ajenos. Es tan sencillo imaginar el paraíso cerrando las puertas a cualquier presagio de infierno cuando aún no conoces el ardor de sus ascuas... El caso es que el paso de los años (y de los daños) fue arrancando pequeñas capas a mi escudo interior sin que me diera cuenta de ello. Sutilmente. Un fracaso por aquí no demasiado importante, una decisión errónea por allá sin graves consecuencias, un ligero atisbo de resignación (preámbulo del desvalimiento, no lo olvides) a las tantas de la madrugada, cuando la mente se toma inauditas libertades y te duerme y te vela a grandes rasgaduras... Y un día de esos tontos en los que no tiene nada mejor que hacer que sacar la balanza y extraer consecuencias de pesos y medidas, te reúnes contigo misma, pasas revista a las portadas de tu vida y aceptas que no se está tan mal dejando tus sueños metidos en una caja de música, custodiados por una bailarina que da vueltas y vueltas y vueltas dejándose llevar por la música del azar”.

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