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Pensamiento exponencial para una Asturias digital

El avance del sector tecnológico regional, que comienza a mostrarse incipientemente maduro: en 2020 supuso el 10% del PIB, superando al sector de la construcción

El ser humano es un animal de costumbres. Estructuramos nuestra vida de manera lineal en torno a una rutina, porque ello nos permite predecir la realidad más cercana en el tiempo, creciendo día a día de manera progresiva. Pero, ¿y si la transformación digital ya no nos deja opción para crecer a ese ritmo? ¿Y si nuestro pensamiento tuviera que evolucionar de un modo exponencialmente más rápido?

Pensamiento exponencial para una Asturias digital

Si alguien te pidiera que dieras 30 pasos “lineales”, ya sabemos que terminarás a 30 pasos o metros de donde comenzaste. De hecho, podrías conocer dónde estarás antes de comenzar a andar. Pero, ¿y si alguien nos dijera que diéramos 30 pasos exponenciales? Es decir, es mil millones de metros de distancia. Difícil de manejar, ¿verdad?

En lugar de ver esos 30 pasos exponenciales como imposibles, piensa en ellos como posibles. El desarrollo humano durante nuestros 150.000 años de progreso ha sido local y lineal. Sin embargo, en las últimas décadas la tasa de cambio está acelerándose tan rápido que casi todo lo que podamos imaginar, es susceptible de poder ser creado en el futuro cercano. Cada empresa es potencialmente disruptiva en el futuro cercano.

La tecnología no espera a nadie, se abre paso. En los últimos tiempos se construyeron sistemas completos en un solo chip. Todos los instrumentos que solían ser parte de una implantación, como el puente norte, el puente sur, los dispositivos de entrada y salida, los coprocesadores, la memoria caché, entre otros, se han trasladado a un solo instrumento. Si abres un ordenador portátil, encontrarás una cantidad muy reducida de chips. Las empresas ahora integran todo lo que pueden en un dispositivo para obtener beneficios de costo y tamaño. También se han agregado más componentes de procesamiento paralelo y más amplios para realizar procesamiento de gráficos, vídeo, 3D y aprendizaje automático. Hace no muchos años hemos logrado ver cientos de componentes en algo tan sencillo como un teléfono móvil. Esto habría sido imposible desde una perspectiva lineal, por eso debemos ligar las ideas de progreso, tecnología e innovación al término de pensamiento exponencial.

La práctica totalidad de modelos productivos están siendo susceptibles de cambio en su más amplia acepción. Lo estamos viendo en sectores de diferente color, como lo son el turismo, o la industria, incluso en negocios como la ganadería o la agricultura, estereotipados erróneamente como poco proclives a estos procesos de metamorfosis debido a su historia basada en el arraigo a lo tradicional. La transformación digital, en un alto porcentaje de modelos de negocio, ya no es ni tan siquiera una opción, sino una obligación para lograr volver al terreno empresarial.

Este es probablemente uno de los mayores retos a los que se enfrenta la transformación digital. En otras palabras, el proceso evolutivo no consiste sólo en implantar tecnología, requiere de una profunda reflexión estratégica corporativa, además de un conocimiento profundo de lo que ésta puede aportar. Para ello, debemos pensar exponencialmente, y ese es precisamente el momento en el que se encuentra nuestra región.

Peleamos desde hace varias décadas por conseguir un cambio empresarial en Asturias, hacia el que debemos avanzar con una meta clara, pero sin perder nuestros principios y nuestras raíces. Para saber dónde vamos, necesitamos saber en qué punto estamos. Existe una clara brecha digital, aunque cada vez es menor. El avance del sector tecnológico asturiano comienza a mostrarse incipientemente maduro: ya en 2020 ocupamos el 10% de nuestro PIB, superando además al sector de la construcción.

Existe una clara oportunidad para que las empresas asturianas puedan competir en un mundo digital y global. Asturias tiene el caldo de cultivo necesario para proliferar enérgicamente y posicionarse a la vanguardia de otras regiones, tanto en el plano nacional como internacional, como venimos viendo con el desarrollo tanto de Izertis como de otras tecnológicas del principado.

¿Pero qué nos falta? El momento para nuestra transformación digital es ahora. Irónicamente, lo que más necesario es ahora no es digital: son personas. Talento cualificado capaz de construir valor en un sector de actividad pujante, creciente como ninguno y deslocalizado. Debemos hacer una apuesta como región para que las nuevas generaciones apuesten por la formación en disciplinas STEM.

La responsabilidad para alcanzar este modelo, recae en el deber compartido entre instituciones, organismos tecnológicos y ciudadanos. En esta línea, todo ello no será posible sin asentar un ecosistema proclive a la generación de cultura del conocimiento científico y tecnológico, avivado desde edades muy tempranas de la población, en los estudiantes. Solo bajo esta premisa será posible una Asturias tecnológicamente firme.

Cita con la industria en el RIDEA

El ciclo de conferencias “Perspectivas de la industria asturiana” culmina hoy en el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) su cuarta edición con una ponencia y coloquio a cargo de la directora del negocio digital de la empresa tecnológica gijonesa Izertis, Sheila Méndez Núñez, sobre la situación de las compañías asturianas ante la transformación digital. El acto comenzará a las 19.00 horas. El ciclo, coordinado por los catedráticos de la Universidad de Oviedo Mario Díaz y Tomás Emilio Díaz, ha abordado la situación de distintos sectores productivos. Respecto a cada uno de ellos, los intervinientes expresan sus opiniones en LA NUEVA ESPAÑA antes de cada sesión.

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