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Joaquín Pixán

Giuseppe Giacomini, adiós a un tenor inolvidable

A propósito del reciente fallecimiento de uno de los grandes nombres del mundo operístico

Hay voces que aunque se oigan sólo una vez en la vida quedan grabadas para siempre en la memoria. Una de ellas es, fue, la del tenor italiano Giuseppe Giacomini, que acaba de fallecer. Le escuché una noche entre cajas, entre las bambalinas del teatro Massimo Bellini de Catania, al sur de Italia.

Yo, en aquella época, era un joven estudiante de canto y había llegado allí de la mano de Alfredo Kraus, uno de mis maestros y otro grande de la lírica. Kraus me había presentado a otro maestro, partiquino él, que cantaba con las grandes estrellas de ese momento como Callas, Mario del Monaco, Giuseppe Di Stefano o Corelli. Este tenor y maestro, Renato Ercolani, actuaba en las mejores producciones de Italia y siguiendo sus actuaciones para escucharle y aprender, y claro, recibir sus clases, llegué a Catania.

Y allí estaba Giuseppe Giacomini cantando “La bohème”, una de las partituras más emblemáticas para tenor lírico, que él llevó por los más importantes escenarios. Recuerdo como si fuera hoy cómo me impactó su voz, su impresionante manera de cantar, ¡nunca había oído nada igual!

Si se me permite una reflexión –más que como cantante como un espectador más, con algún conocimiento del canto– creo que más allá de la belleza vocal, que es una valoración siempre subjetiva, poseía una técnica y unas cualidades vocales sorprendentes.

La extensión de la voz, la robustez en todo el registro, el timbre penetrante y la capacidad dentro de esa solidez de llegar a pianísimos de más a menos y viceversa, eran impensables en una voz tan corpórea como la suya.

Y sin embargo lo hacía.

Siempre me ha llamado la atención cómo y por qué algunos artistas tienen unos triunfos incompresibles comparados con otros, como Giacomini, que van mucho más allá de la excelencia y que tienen mucho más méritos en la esencia de lo que hacen y sin embargo no llegan a obtener ese triunfo.

Ahora, y desde hace unos años ya, vivimos una época en la que la imagen marca las carreras artísticas de muchos y son la clave para el marketing y la difusión del artista en los medios de comunicación, cada vez más de masas, sin duda.

Y hay artistas que no son tan mediáticos porque no proyectan una imagen física tan perfecta o tan deseada y por tanto, aún mereciéndoselo aún más por su calidad artística, no alcanzan esta proyección universal.

Por supuesto, Giuseppe Giacomini era un grande en el mundo operístico pero no era una estrella como fueron algunos de sus colegas, quizás porque su físico no era el de una estrella de Hollywood. Se dice que era un hombre con no muy buena salud, al menos de unos años a esta parte final de su vida.

Ya en aquella época cuando le conocí, me llamaba la atención que una voz tan rocosa se pudiera producir en un cuerpo que ya entonces me parecía no muy fuerte. Sirvan estas palabras de modesto homenaje a uno de los tenores que más me ha impresionado y que en mi opinión, ha sido uno de los mejores.

Estoy seguro que Puccini, Verdi y todos los grandes compositores a los que interpretó, estarían encantados de haber escrito para una voz que una vez que se escucha, aún hoy, sigue siendo verdaderamente inolvidable.

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