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José María de Loma

Pablo Iglesias, locutor

La nueva profesión del exvicepresidente del Gobierno

Primero fue profesor, más tarde fundó un partido y luego llegó a vicepresidente del Gobierno. Ahora quiere ser periodista. Al final la vocación se abre paso, sin que eso signifique que la de Pablo Iglesias sea la de periodista. Tal vez, aún no es senecto, su verdadera pasión no haya salido aún. Iglesias pasó de querer comerse el mundo a querer comerse la cámara, pero su amigo Roures no le ha aprobado el casting y lo ha puesto cual becario a que se curre un podcast. Vocalice, joven. Ahí está el hombre, grabando audios por ver si llega a una audiencia amplia. No parece que Alsina, Carlos Herrera o Angels Barceló vayan a temblar aunque con lo que Iglesias se conformaría es con que lo oyeran. El exlíder de Podemos es culillo de mal micrófono y no se está quieto. Del aula al Consejo de Ministros, de ahí a los platós y estudios. Pero siempre hace lo mismo: hablar.

Iglesias no se ha ganado la vida con una profesión concreta y sí con sus dogmas, que algunos consideran ideas y otros toman por charlatanería. No se descarta que acabe presentando el “Pasapalabra”. Su última idea ha sido pedir dinero para los medios afines a su ideología, con lo cual no sabemos si, en efecto, le ha surgido otra vocación: comercial. Los medios necesitan ingresos. Le va a resultar más difícil conseguir suscriptores que votos. Logró (Podemos) cinco millones no hace tanto. Ahora es Vox el que puede conseguir recaudación de papeletas electorales récord. O sea, el pueblo es voluble e Iglesias al menos, equivocado o no, coherente. La vida es lo que nos pasa mientras Pablo Iglesias se empeña en seguir hablando. Nadie pide que se calle pero algunos sueñan con que se dosifique. No habla más que la radio pero podría hablar un día entero sin parar. Y cuando se despertó, Iglesias todavía estaba allí. No es ningún dinosaurio pero ha matado a unos cuantos. Dialécticamente.

Iglesias quiere hacer méritos por si lo ficha un programa de amplia audiencia y de ahí salta a un cargazo. Ah no, que ese recorrido ya lo hizo. Palabra.

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