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Pedro de Silva

“Nixon en China”

Ese es el título de una ópera de uno de los grandes compositores vivos de este tiempo, el norteamericano John Adams, estrenada en 1987, quince años después de la histórica visita de Richard Nixon a China en 1972, de la que en febrero se ha cumplido el medio siglo. Esos inesperados movimientos en el tablero que cambian el orden mundial y abren una nueva era suelen estar en manos de gente de aspecto vulgar, en la que a un nada vistoso pragmatismo se añade la falta total de grandes sueños, como era el caso también de Kruschev en la Unión Soviética. A ellos les correspondió seducir con ese pragmatismo, respectivamente, a Mao Tse Tung y John F. Kennedy, ambos muy distintos pero los dos de esa clase de formidables soñadores que pueden acabar metiéndonos en una gran guerra. ¡Quién iba a decirle al tramposo, mendaz y denostado Nixon que cincuenta años después lo echaríamos de menos!

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