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Francisco García

De juzgado de guardia fiscal

Barbón en una imagen de archivo.

Para justificar su posición inamovible en el debate impositivo, acude Barbón a la justicia fiscal, tribunal donde serán juzgados los gobernantes que se la juegan al fisco pero también aquellos que por desidia o impericia participan en el empobrecimiento del territorio a su cargo.

El presidente asturiano, muy activo en las redes sociales, donde el río revuelto deja con frecuencia al descubierto barbos y siluros, fabricó días atrás un hilo tuitero que puso al descubierto el enorme descosido de su discurso. Según su reflexión en el nido azul y digital del pajarito, donde otros no dicen ni pío pero Barbón es sumamente parlanchín, “más de 291.000 asturianos que ganan al año menos de 21.000 euros pagarán menos por el IRPF”.

Y eso está muy bien y resulta loable, que para eso somos de izquierdas y no queremos a los ricos ni en pintura, empujándoles a marchar a otros lugares con menor presión impositiva. Lo que no deja de sorprender es que el presidente certifique, sin que se los pongan colorados los carrillos, que uno de cada tres contribuyentes de esta región rebase por bien poco los 20.000 euros de soldada anual. ¿Qué condiciones favorables ha puesto en práctica Barbón en el actual mandato y los que le precedieron en el camino de mejorar la situación de los que menos cobran? Alguna responsabilidad tendrá el gobierno regional en la crudeza de esos números lacerantes. ¿O toda la culpa la tienen los empresarios y el capital?

Que paguen más los que más tienen no es solo cuestión de justicia fiscal: también lo es de solidaridad social. Nadie en su sano juicio humanitario desaprobaría que en épocas de crisis galopante como la que nos afloja alarmantemente el bolsillo hagan un esfuerzo mayor los que llevan las riendas del caballo y se desahogue la presión sobre aquellos a los que golpean las espuelas. Pero utilizar el discurso maniqueo de pobres y ricos cuando crece el número de los empobrecidos es de juzgado de guardia fiscal.

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