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GENERACIÓN OVD

Días del futuro contable

Pedro Fano, premio nacional de cómic "Valencia Crea", plantó el trabajo administrativo por sus cuadros, a los que se dedica con calma y mimo

Como Kate Pryde, la superheroína de los "X-Men", uno se imagina a Pedro Fano presenciando su propia distopía, encerrado en la oficina entre papeles e informes contables y poniendo en alerta a su yo joven para dejarlo todo por la pintura antes de cumplir los 30 y que la carrera de Empresariales se quede, casi, en una anécdota. De eso, evitar un futuro terrorífico, trata "Días del futuro pasado", una historia de los números 141 y 142 de "X-Men", publicados por Marvel en 1982. Y aunque su hermano Juan ("el gemelo") dice que son recuerdos inventados, Pedro Fano se ve perfectamente a sí mismo tragándose las páginas de ese cómic en una cafetería de la calle Santa Susana, debajo de casa, mientras esperaban a que llegara el padre con el coche, antes de salir de vacaciones hacia Portonovo.

"Antes de saber leer ya leía cómics". Lo dice para explicar que sí, que había una pasión constante desde pequeño, aunque en su caso no hubo epifanía, caída del caballo, revelación alguna. Los momentos son casi rutinarios, pero importantes. Un día volvió del colegio y su madre le dijo: "Ya está, te apunté a clase de pintura, vas a ir con David". David era un compañero del Meres, y la academia iba a ser Compasso. El primer día, como la lectura de "Días del futuro pasado", también se le quedó grabado. Una hora dibujando, de espaldas al resto, contra la pared. Allí siguió durante once años.

Luego, el peregrinaje inevitable a la Semana del Cómic de Gijón, excursiones de las que guarda todavía autógrafos importantes: Eisner, Mignola, Neil Gaiman. Y entonces llegó el momento de preparar el ingreso en Bellas Artes en Salamanca. Pedro Fano lo tuvo en la mano, superó las pruebas, pero nunca hizo las maletas. Circunstancias de la vida lo dejaron en Oviedo haciendo una carrera de Empresariales de la que sacó cinco meses trabajando como contable en la Casa del Libro de Gijón. Poco más. La distopía empresarial había empezado a chocar ya contra la utopía de los hechos probados. Y mientras estudiaba la carrera, en 1999, le conceden el premio "Artista joven revelación" del Principado de Asturias. Había presentado una serie de cuadros abstractos inspirados en algunas palabras de otros: Lou Reed, Ángel González, Sam Shepard.

"El encuentro con la pintura siempre ha sido muy narrativo". Y para demostrarlo, durante la entrevista, Pedro Fano saca la libreta de los bocetos y muestra las páginas garabateadas, talmente guiones, como si se tratara de un cómic.

En realidad lo es, lo son. Trabaja en una historia larga. Parece que el premio nacional de cómic "Valencia Crea" que acaba de recibir por su trabajo "El gabinete de curiosidades científicas del doctor J. V. Heidenberg" le ha devuelto esta pasión, algo enterrada. Pero con los cuadros es lo mismo. Se escribe un guión. Quién es ese astronauta, qué hace allí, el color de las casas del pueblo, la dirección en la que sopla el viento.

Los premios siguieron ("Dasto" en 2001, obra en el Bellas Artes a raíz de la XIII Bienal "La Carbonera" en 2005), hasta creyó, y personas tan importantes como su pareja, Julieta, se lo subrayaron, que tenía que apostar todo por sus cuadros. Ahora, aunque prefiere rumiar durante el día las ideas y no subir a pintar hasta las siete de la tarde, dándose tiempo, espacio, y dejándose a su gusto, incapaz de trabajar con precisión oficinista en el trabajo que supondría un cómic, el trabajo va viendo la luz desde el estudio que ha instalado en su casa, en Meres. A veces su madre llega, se asoma y pregunta: "¿Qué has pintado hoy?". Pero Pedro no lo permite. "Esto no va así. Es otra historia". Y sigue.

La ficha

Pedro Fano Muñiz

Oviedo, 1977. El más pequeño de cuatro hermanos, llegó junto al gemelo (Juan). Estudió en el Meres y el Auseva y se inició en la pintura en Compasso. A punto de cursar Bellas Artes en Salamanca, acabó haciendo Empresariales en Oviedo, aunque el premio "Artista joven revelación" del Principado de Asturias de 1999 le marcó el camino. Tardaría aún unos años, sobre 2007, en dedicarse en cuerpo y alma a sus cuadros, con exposiciones como "Estrategias de fuga" en 2011 en Gema Llamazares. Los cómics, que siempre estuvieron ahí, lo están ahora de forma más presente tras haber ganado el premio nacional de cómic "Valencia Crea" por "El gabinete de curiosidades científicas del doctor J. V. Heidenberg". Hay material para un largo y, al menos, para dos cuentos ilustrados.

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