Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El gallo del HUCA canta a las seis

Las enfermeras del Hospital Universitario Central de Asturias tienen que despertar de madrugada a los pacientes a los que deben sacar sangre

El gallo del HUCA canta a las seis

El gallo del HUCA canta a las seis

Es de dominio público que un hospital, pese a estar lleno de camas, no constituye el lugar ideal para dormir bien. Las idas y venidas de enfermeras, auxiliares y limpiadoras se suceden con una sincronización que no favorece el descanso. En el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), este problema ha llegado al extremo: en determinadas unidades, las extracciones de sangre solicitadas por los médicos comienzan a realizarse a las seis de la mañana. Hay quien, ironizando, se pregunta si a esas horas ya está la sangre fluyendo por las venas. Pues sí, cansinamente, pero ya fluye.

El sindicato USIPA ha denunciado que, hasta el traslado del HUCA a La Cadellada, las extracciones de sangre eran realizadas por un equipo de enfermeras del turno de mañana. De este modo, "los pacientes empezaban a ser pinchados hacia las ocho menos cuarto, y así podía ser respetado el periodo nocturno".

Esta pauta organizativa, prosigue el sindicato, fue alterada cuando "se decidió prescindir de las funciones de varias enfermeras pertenecientes al área de laboratorio", las cuales dedicaban gran parte de su jornada a sacar sangre. Esta tarea aligeraba el trabajo de las enfermeras de las plantas del turno de noche. Además, "permitía que la extracción se desarrollara con las máximas garantías de calidad y seguridad para los enfermos", enfatiza USIPA.

Como consecuencia de la desaparición de este contingente de profesionales, las extracciones de los pacientes ingresados (unas 20 ó 25 diarias) han pasado a ser realizadas por las enfermeras del turno de noche. Una obligación que se suma a otras que se les acumulan al final de su jornada y que, además, debe ser llevada a cabo con cierta prontitud, dado que la técnica exige un periodo de compresión posterior a la punción. En definitiva, el gallo canta a las seis de la mañana en el HUCA.

Tanto el sindicato como los profesionales de enfermería de determinadas unidades (medicina interna, cirugía general o neurología, entre otras) han hecho llegar sus quejas al equipo directivo del complejo sanitario ovetense. "Los pacientes son conscientes de lo difícil que es descansar en el HUCA, con independencia del malestar que les cause su propio proceso patológico", señala una dirigente de USIPA, quien añade: "Dudamos de que nuestros gestores quieran buscar soluciones reales a este problema que conocen bien desde tiempo atrás".

Hace pocos años, un médico asturiano con larga experiencia en la gestión de hospitales requirió ser ingresado. Fue entonces, según confesó él mismo, cuando experimentó en carne propia lo poco que se permitía dormir a los pacientes. "Está claro que tenemos que cambiar. No puede ser que este tipo de cosas estén estructuradas en función de la organización del hospital y no del bienestar de los enfermos", comentó cuando ya había recibido el alta. Ya se ve que ese objetivo sigue pendiente... y el pobre gallo madrugando como un condenado.

Compartir el artículo

stats