El equipo de investigación de la Universidad Católica de Murcia (UCAM) dedicado desde hace años a investigar el Santo Sudario de Oviedo, acaba de hacer públicas las conclusiones de su último estudio. Con él refuerzan la hipótesis de que los dos paños cubrieron a la misma persona y que ésta tuvo que morir crucificada.

Estas conclusiones se basan en el análisis detallado y con un potente microscopio de una de las muchas manchas del sudario que se custodia en Oviedo. El investigador de la UCAM Alfonso Sánchez Hermosilla, que dirige las investigaciones sobre la reliquia ovetense, explica que "cada mancha del sudario de Oviedo tiene su propia historia que contar". Y la que acaban de descubrir es muy singular. Les llamó la atención, de entre los centenares de manchas que pude haber en el sudario, unas apreciables a simple vista, otras no, una de una esquina con características muy distintas al resto. "Además de las manchas cadavéricas características, estaba cercada por otro fluido, que podría no ser sangre, y que quizá pudiera encontrarse en la Síndone de Turín, una herida que se atribuye a la lanzada".

Efectivamente, el estudio médico-forense realizado conjuntamente sobre el Sudario de Oviedo y la Síndone de Turín reafirma que ambas prendas envolvieron a la misma persona, y que, cuando ya era cadáver y estando en posición vertical, sufrió una herida penetrante que le atravesaría el hemitórax derecho, con entrada por el quinto espacio intercostal y salida por el cuarto, próxima a la columna vertebral y la escápula derecha, dejando marcas de coágulos de sangre y de líquido pleuro-pericárdico en ambas prendas, en la Síndone por su contacto con los orificios de entrada y salida, y en el sudario sólo con el de salida.

No son idénticos porque el sudario, razona Sánchez Hermosilla, sólo cubrió la zona de la cara, el cuello, y la parte alta de la espalda. "Por ello las dimensiones son más pequeñas. Y lógicamente no llegó tan abajo como para reproducir también la herida de entrada".

Aunque ya se había hablado de los restos de líquido pleural en la Sábana Santa de Turín, ésta es la primera y la única vez que se identifica una mancha del paño de la Catedral de Oviedo con una herida de esta tipología. El lugar coincide y al cotejarlo con la Sábana Santa de Turín, encaja también el lugar y la deducción de que es una herida producida en el tórax por un arma larga de punta de doble filo.

Hasta ahora las pequeñas manchas del Santo Sudario se atribuían a otras cuestiones. Como las flagelaciones. Pero ahora la hipótesis con la que trabaja este equipo de la UCAM es la de la "lanzada".

"La zona investigada", precisa Sánchez Hermosilla, "es la misma que investigó hace ya más de cuarenta años monseñor Julio Ricci, sin saber entonces la importancia que podría tener en el futuro".

Esa importancia, explica, tiene que ver con las coincidencias entre una y otra reliquia, que reforzarían la idea de que taparon el cuerpo del mismo hombre, y la deducción que se puede hacer sobre el tipo de herida. "Lo que nos dice la herida del tórax, para poder atravesar el cuerpo limpiamente, es que el hombre estaba en posición vertical y debía estar con los brazos en alto, porque, si no, la posición de la escápula estaría más próxima a la columna vertebral y no se hubiera podido producido esta herida. Es otra prueba más complementaria de que cubrieron el cuerpo de la misma personas y nos da otro dato compatible con la historia de Jesús de Nazaret".

Que sea o no una lanza es algo que no se puede concluir. Pero sí que era un arma larga, de punta y dos filos, como se puede deducir por el análisis de la Síndone de Turín.

Lo que hasta ahora se había pasado por alto era ese cerco de líquido pleural que es el que habla de la herida de lanza que atraviesa el cuerpo del crucificado. Los hay en el Santo Sudario y parece que coinciden con los de la Sábana Santa. Además, explica el investigador, "también hallamos coágulos de fibrina, y cabría esperarlo en el líquido pleural de una persona sometida a castigos físicos; porque en esos casos aumenta el líquido pleural y la abundancia de fibrina. Y es lo que hemos encontrado".

Ya se sabía de la fibrina, pero esta nueva investigación de la UCAM lo ha confirmado. Ahora lo que toca, el siguiente paso, es aplicar la misma investigación directa sobre la Sábana Santa, no sobre los registros realizados en Turín, para tener más seguridad.