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El Otero

Oviedo en parroquias

La división parroquial de la actual capital asturiana ya existía al menos en 1555, lo que no puede afirmarse de muchas ciudades españolas

La iglesia de San Pedro de los Arcos, al fondo, desde los terrenos que fueron de su parroquia.

La iglesia de San Pedro de los Arcos, al fondo, desde los terrenos que fueron de su parroquia. Archivo Ruiz-Tilve

Podemos considerar como clásica la definición de la parroquia que propuso hace tiempo el historiador francés Luchare: "territorio cuyos habitantes son atribuidos por la autoridad episcopal a una iglesia particular y confiados a los cuidados espirituales de un sacerdote". Aunque una parroquia es mucho más que eso. Según Juan Ignacio Ruiz de la Peña: "en el mundo rural de la Edad Media, y hasta no hace tanto tiempo, las parroquias constituían el marco espontáneo de la articulación de las comunidades vecinales. La vida de esas colectividades vecinales giraba en torno al templo, a la iglesia, levantada en ocasiones sobre el viejo lugar donde la antigua comunidad gentilicia, la asociación suprafamiliar compuesta por una o varias aldeas cuyos moradores se sentían ligados por estrechos vínculos de sangre, enterraban a sus muertos y había practicado hasta la cristianización su primitivos ritos religiosos".

Oviedo contaba en la Edad Media con cuatro parroquias: San Tirso, San Juan, San Isidoro y Santa María la Corte. En el entorno rural cercano al entonces reducido casco urbano aparece desde antiguo una de las primeras: la feligresía del "Sancto Petro del Otero". Formaba parte ya del llamado concejo de Nora a Nora que era el término municipal de la ciudad medieval. Referencias antiguas a San Pedro hay varias; por ejemplo: las actas del Concilio I convocado en Oviedo por el Rey Alfonso II en el año 811 en las que se da cuenta que "junto a la iglesia de San Pedro se trabó sangriento combate entre multitud de infieles, advenedizos y falsos cristianos, mandados por Mahamud y la gente del Rey de Asturias, Mauregato, quedando la victoria por éste, peleando contra los sarracenos que de auxiliares, se convirtieron en enemigos". Datos que hay que tomar con reserva pues sobre la celebración de este concilio parece haber serias dudas.

En el siglo XII, año 1153, es constituido en Oviedo el Monasterio de Santa María de la Vega por doña Gontrodo, madre de doña Urraca; y en el acta fundacional dota al monasterio con diversos bienes; entre otros varios de San Pedro del Otero: útiles para el mantenimiento del culto y la iluminación, ornamentos para la iglesia, animales, etcétera.

Existen numerosas referencias a la antigüedad de esta parroquia, pero por no alargarnos las dejaremos para mejor ocasión. Lo que está claro es que a principios del siglo XX, San Pedro de los Arcos era la parroquia más extensa del municipio. Abarcaba desde el Cristo de las Cadenas, La Florida, San Lázaro de Paniceres, Fitoria hasta Pumarín. Parte de los límites de la parroquia se aprecian ya en documento de gran valor: un apeo de 1555 perteneciente a la feligresía de San Tirso en el que se establecen sus límites con las parroquias de San Juan, San Isidoro, La Corte y San Pedro del Otero. Un documento en el que consta, de una manera diáfana, la división territorial de Oviedo en parroquias al menos desde el año 1555, lo cual no puede afirmarse de muchas ciudades españolas. Algunas no pudieron ver hecha su división territorial hasta el siglo XIX; incluso alguna hasta los comienzos del XX.

Esta división en parroquias de Oviedo se mantuvo hasta el último cuarto del siglo XIX, con una sola modificación llevada a cabo en los límites de San Isidoro con San Tirso, cuando el culto de la primera hubo de pasar en el año de 1770 de su antiguo emplazamiento en la Plaza del Paraguas al que actualmente ocupa.

En cuanto a los límites de la parroquia de San Pedro con los que llegó hasta bien entrado el siglo XX, quedan prolijamente detallados en un apeo de 1879 custodiado en el archivo de la Catedral. Toponimia abundante que se ha ido difuminando bajo la lluvia de los años. Fue el 9 de noviembre de 1957 cuando, bajo el pontificado de Javier Lauzurica y Torralba, se desmembró de San Pedro parte de su territorio para erigir la parroquia de San José de Pumarín, que anda, pues, de cumpleaños estos días.

Pero, de momento, lo dejamos aquí; eso sí, como en los buenos seriales, continuará.

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