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Regusto doble del Oktoberfest

La fiesta de la cerveza bate su récord de asistencia, pero deja críticas vecinales por los botellones que se montaron en sus inmediaciones

Restos de basura en la plaza del Conceyín tras la última noche del Oktoberfest.

Restos de basura en la plaza del Conceyín tras la última noche del Oktoberfest. CAROLINA DÍAZ

El Oktoberfest llegó a su fin tras diez largos días de cerveza, comida alemana y, sobre todo, mucha música. Más de 12.500 personas se dieron cita en esta ocasión en la plaza del Conceyín de La Corredoria para disfrutar de la fiesta y, como pasa con todo es esta vida, lo bueno y lo malo se hicieron eco una vez quedó cerrado al certamen.

La novedad de incorporar en esta edición actuaciones en directo y dar oportunidad a la gente de la región gustó mucho y fue uno de los puntos fuertes.

"La música en directo ha sido un gran acierto. Ya habíamos venido en otras ocasiones, pero este año la carpa se ha llenado varios días y se pudo disfrutar de un ambiente inmejorable", afirma Juan Carlos Monte, vecino de La Corredoria.

Otros, como David López, reclama una bajada del precio de los productos y una mejora en su calidad. La fecha de esta edición del Oktoberfest y su larga duración son otros de los puntos negativos que señala este vecino de La Corredoria. "Mucha gente no pudo asistir porque estaba de vacaciones y el hecho de que fuesen tantos días hizo que muchos se cansasen pronto", indica David López.

La parte mala del evento, según varios vecinos de la zona, fue la suciedad y el "jaleo" que se formó en la plaza del Conceyín. Desde la organización del evento han asegurado que disponían de un equipo de limpieza y reciclaje para dejar todas las zonas de alrededor sin basura.

"No se permitió sacar botellas ni vasos del recinto. Mucha gente aprovechó estos días para hacer botellón en la zona de alrededor, pero no tiene nada que ver con nosotros", asegura Juan Sebastián Aparicio, trabajador del Oktoberfest durante las tres últimas ediciones.

Este problema de ruido y basura ya ha ocurrido en otras ocasiones y, según algunos vecinos, se debe a varios jóvenes que suelen hacer botellón. "Llevamos varios años quejándonos porque están hasta muy tarde y no nos dejan descansar, pero nadie hace nada", denuncia, visiblemente molesto, el vecino José Luis Castaño.

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