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Memoria de la memoria histórica

El cotejo de las actas de los grupos que discutieron los cambios del callejero deja datos curiosos | La Universidad se opuso con el tripartito a modificar Fernández Ladreda y Marcos Peña Royo y con el PP hubo empate con Calvo Sotelo

Inauguración de la nueva placa de Federico García Lorca. LUISMA MURIAS

La aplicación de la ley de la Memoria Histórica en Oviedo acumula ríos de tinta. En prensa y en papeleo administrativo. A pesar de que el último expediente para modificar 21 calles se armó mal, sin adjuntar las actas de la última comisión que lo estudió, y que por ese motivo y por las fórmulas empleadas en el acuerdo de Junta de Gobierno, un tribunal anuló la semana pasada estas modificaciones, la literatura burocrática es amplia. En total, en el Ayuntamiento hay unos 1.700 folios sobre cambios de calles por la ley de Memoria Histórica, y de este material, unos 300 papeles corresponden a los trabajos realizados con el PP y unos 1.400 al grupo de trabajo que convocó el actual tripartito.

El cotejo de las actas de las distintas reuniones que tuvieron uno y otro grupo de trabajo deja constancia de dos formas muy distintas de trabajar y sorprende con algún dato curioso. Por ejemplo, que la representante de la Universidad de Oviedo en la comisión de expertos nombrada por el actual equipo de Gobierno, se opuso en las votaciones al cambio del nombre de las calles de Fernández Ladreda y de Marcos Peña Royo.

La Universidad nombró para esta comisión a la profesora Carmen García, especialista muy respetada en trabajos relacionados con fosas comunes y que concurrió a las elecciones locales con la candidatura de Ciudadanos por la Izquierda en 2007. En su trabajo en la comisión de expertos del tripartito, según se lee en las actas, intervino mucho (en alguna reunión también le acompañaba por parte de la Universidad Amaya Caunedo) y defendió que estos dos nombres no se cambiaran. Perdió las votaciones, pero defendió sus posturas varias veces.

En una primera intervención, García explicó que la calle a Fernández Ladreda es anterior a la Guerra Civil y se debió a su condición de Alcalde, "retiradad durante el periodo republicano y repuesta en 1937". Pospuesto el debate a una nueva reunión, Carmen García insiste en que no se le puso el nombre por franquista y a ella se oponen varios miembros del grupo. La concejala de Somos Isabel Bermejo explica que en el cuadro que hay de él en la Sala de Juntas del Ayuntamiento sale vestido de militar. Sergio Alonso, de la asociación Familia y República, insiste en que participó en el golpe del 36; y Adolfo Fernández, de la fundación José Barreiro, destaca también al "batallón Ladreda" y "su participación en el levantamiento militar". "El Alcalde concluye el debate dando por clara la opinión generalizada de retirar el nombre", dicen las actas. Carmen García, no obstante, hace constar su oposición al considerar, señala, que "se están mezclando temas diferentes".

Parecida polémica hubo, aquel mismo día, con Marcos Peña Royo. Sus compañeros habían insistido en la participación de este Gobernador civil en la represión de las huelgas mineras en 1962. Ella aseguraba que "no encontró ningún documento" que acredite su implicación en la citada represión. "Con este argumento", declaró, "si se decide eliminar su nombre del callejero habría que hacerlo con otros tantos, como Valentín Masip". Manuel Martín, de 13 Rosas, le replica que Peña Royo fue ascendido a Director General de Política Interior. La fundación José Barreiro insiste en su implicación en la represión pero Carmen García protesta porque no han aportado ningún dato clarificador. Sergio Alonso se decanta por basarse más en su "trayectoria falangista" e Isabel Bermejo (Somos) habla del cargo que ostentaba cuando las huelgas fueron reprimidas. A pesar de que Carmen García cita que los partes diarios y documentos de aquella huelga "excluyen a Marcos Peña Royo" de cualquier "implicación", se acuerda modificar su nombre.

El otro grupo

Estas discrepancias y los votos particulares no son exclusivos, ni mucho menos, del grupo de expertos del tripartito. El convocado por Gabino de Lorenzo, que aprobó finalmente la modificación de 11 calles de las que sólo 3 se cambiarían durante el gobierno del PP, también tuvo lo suyo. Y, a la vista de las actas, en mayor grado.

Una de las cuestiones más sorprendentes es que en la primera votación que realizó este grupo sobre un hipotético cambio de nombre de Calvo Sotelo el resultado fue un empate, y sólo en otra reunión se pudo resolver a favor de mantener la calle que ahora se denomina Federico García Lorca.

El profesor José Girón se muestra en estas reuniones como uno de los más combativos, y si bien con Calvo Sotelo no hubo más debate al resolverse en la segunda votación mantener el nombre por un 8 a 3, la Plaza de la Gesta (ahora del Fresno) sí originó polémica. Esteban Greciet, Josefina Martínez, José Antonio Caicoya y Gustavo Bueno pidieron que se mantuviera y defendieron la falta de connotaciones bélicas del término en la actualidad. No obstante, cuando se aprobó dejarlo como estaba, José Girón, Carmen Ruiz Tilve y Javier Fernández Conde, emitieron voto particular: "Los abajo firmantes expresamos nuestra posición negativa por el mantenimiento de este nombre para denominar a una plaza de nuestra ciudad por considerarlo inequívocamente dentro de los supuestos de la ley de Memoria Histórica. Las Gesta, gestos señalados o hazañas tienen que ver indudablemente con el posicionamiento de Oviedo y de su municipio en la sublevación, la Guerra Civil y la Dictadura".

De vuelta al primer grupo, hay que señalar que es también Carmen García quien aporta argumentos para cambiar los nombres de Calvo Sotelo y de Yela Utrilla. Sobre el primero, asesinado antes de la Guerra Civil, indica que el nombre se le da por ser "protomartir de la cruzada". Lo mismo, indica, se le puede atribuir a Yela Utrilla, "por ser jefe y activista de la Falange y luchador contrario al orden constitucional".

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