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Los arquitectos creen que solo se hará la mitad de los 29.000 pisos del Plan General

La revisión del PGO trata de adaptar a la realidad el planeamiento en vigor, elaborado en plena burbuja y cuando se concedían 5.700 licencias al año

La reserva de suelo que establecen en su propuesta daría para construir 29.053 viviendas en Oviedo durante los doce próximos años, pero los redactores de la revisión del Plan General de Ordenación (PGO) estiman que, en la práctica y como máximo, durante ese periodo se levantarán 15.001 nuevas viviendas en el concejo. Es decir, el 52% de la reserva estimada. O dicho de otro modo, cuando expire el periodo de vigencia del planeamiento todavía quedará disponible el 48% de la capacidad edificatoria.

La inmensa mayoría de esas 15.001 viviendas que, según las estimaciones de los arquitectos, se edificarán de aquí al comienzo de la década de los treinta serán pisos en altura, con un total de 14.429 unidades. Las unifamiliares, que concentran el recorte, se quedan en 572, cuando la reserva de suelo da para levantar algo más de 3.000.

La propuesta de Ramón Fernández-Rañada, Víctor García Oviedo y Emilio Rico, del estudio Tema 3, trata de ajustar el planeamiento a la realidad, ya que las previsiones contenidas en el plan en vigor se realizaron hacia 2006, en el momento en que la burbuja inmobiliaria en la ciudad alcanzaba su máximo desarrollo. Fue previamente a un súbito desplome del sector que, en lo que se refiere a la concesión de licencias municipales, se dejó notar de manera brusca durante 2009 y se prolonga hasta la actualidad.

De acuerdo con el análisis de los redactores de la revisión del plan, la burbuja inmobiliaria comenzó a manifestarse en 1999 y alcanzó cifras de récord al año siguiente, cuando el Ayuntamiento concedió licencias para más de 5.700 viviendas nuevas, frente a los promedios de unas 1.700 al año que se habían registrado en el periodo de 1978 a 1999. Entre 2009 y 2018 esa media se desplomó a 384 permisos. Es decir, casi un quinceava parte de los expedidos en 2000.

En base a estas cifras y a las previsiones, en la revisión del plan se incluye una reducción de la capacidad de edificación en altura de unas 2.964 viviendas y de 3.732 unidades en el caso de las unifamiliares. Además, se plantea una reducción de la superficie bruta de suelo desarrollable de unas 329,73 hectáreas.

Las viviendas unifamiliares se limitan al 7,9% de la capacidad de edificación, lo que, a juicio de los redactores "parece sobradamente suficiente para las necesidades futuras".

El plan concentra el crecimiento en núcleos consolidados y recalificará como rurales el mayor número de parcelas del exterior de la ciudad que el planeamiento en vigor considera urbanizables. Las áreas prioritarias para la construcción son Las Campas y La Florida, así como Ferreros, Ciudad Naranco, Pando o Pontón de Vaqueros. La propuesta permite la construcción sobre el tejado en edificios de zonas consolidadas que no hayan completado sus plantas y autoriza expresamente el incremento de la capacidad de las edificaciones fuera de las alineaciones, con vuelos en terraza o invernaderos.

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