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Director de la Ópera de Oviedo

Celestino Varela: “Encajar dos óperas en dos semanas es como un Tourmalet con final en el Angliru”

“Si todo mejora, confiamos en abrir; hay médicos que dicen que con nuestro protocolo el Campoamor es más seguro que un quirófano”

"Madama Butterfly" en diciembre: Ópera de Oviedo reprograma las funciones para salvar la temporada Amor Domínguez

Celestino Varela (Avilés, 1971) es el director de la Temporada de Ópera de Oviedo. Ante la prórroga de las restricciones de movilidad y a la apertura de los establecimientos culturales, Varela ha diseñado un inédito programa de representaciones para poder encajar, entre el 6 y el 19 de diciembre, las seis funciones de “Madama Butterfly” y las cinco de “Fidelio”. En plena vorágine organizativa, Varela atendió a LA NUEVA ESPAÑA para explicar las interioridades y las consecuencias de esta reprogramación, y analizar la situación que atraviesa la Ópera de Oviedo en este complejo escenario.

-¿Cómo llegan a esta solución de alternar las dos óperas en un mismo lapso de tiempo?

-Estábamos un poco entre entre la espada y la pared con “Madama Butterfly”. Teníamos que tener en cuenta las agendas de los cantantes, la disponibilidad de las orquestas, y la cercanía de las Navidades. Además teníamos un título, “Fidelio”, que tenía su espacio. Una vez que vas analizando cada uno de esos factores, pues vas tomando una serie de decisiones que van encadenándose, como un dominó. Tomas una decisión y van cayendo otras.

-La clave era salvar “Madama Butterfly”, ¿no?

-Siempre contemplamos hacer “Madama Butterfly”, porque además es la ópera que este año, con esa limitación de aforos al 43%, nos podía ayudar a aguantar, ante un impacto que ya va a ser grande. Para estas fechas que hemos elegido, la disponibilidad de los cantantes era prácticamente absoluta, salvo alguna pequeña excepción que estamos tratando de subsanar. Pero estarán todos, y si no también tenemos soluciones. Luego teníamos la cuestión de la orquesta: la Orquesta Sinfónica del Principado (OSPA), que había aceptado aquel primer traslado de fechas para empezar las funciones el 19 de noviembre, no podía estar en estas nuevas fechas, porque tenía otros compromisos. Lo estuvimos mirando, pero no pudo ser. 

-Esa fue la primera traba, ¿no?

-Era el primer gran inconveniente, sí, con lo cual salté a Oviedo Filarmonía (OFIL) directamente. La verdad es que, desde el momento en que contactamos con la OFIL y con su gerente, María Riera, para plantearles el problema, han sido todo facilidades y también con el Ayuntamiento, que ha echado un cable porque la orquesta tiene que hacer un esfuerzo y, digamos, van un poco a contra convenio, con todas las compensaciones que eso puede suponer. Pues la verdad es que el concejal de Cultura, José Luis Costillas ha ayudado mucho, y por parte María Riera ha sido espectacular el trato que nos ha dado, fueron todo facilidades a la hora de negociar fechas, ensayos, horarios y descansos.

-¿Y cómo están los músicos? ¿Perciben ilusión?

-¡Si! Sobre todo entre la plantilla que va a hacer las dos, porque hay un grueso muy grande de la orquesta que va a hacer las dos, y lo afrontan como un “tour de force”. Pero una vez resuelto el problema de la orquesta, tuvimos que hacer frente al de la escena, porque en un teatro como este no hay infraestructura para acoger a la vez dos producciones distintas, no pueden caber. 

-¿Cómo resolvieron eso?

-Pues en primer lugar renunciando a hacer el “Fidelio” que teníamos pensado, el que produce el Teatro de la Maestranza con escena de José Carlos Plaza, y proponer al propio José Carlos Plaza una opción, que pasaba por hacer un diseño propio para “Fidelio” a partir de la escenografía de “Madama Butterfly”.

-¿No llegaron a un acuerdo?

-No, no llegamos a un acuerdo con él, al final no pudo ser. Pero yo sabía que Joan Anton Rechi, que hace la escena de “Madama Butterfly”, iba a hacer después un “Fidelio” en Venecia, en La Fenice, así que era una obra que él tenía en la cabeza, muy trabajada. Pero vamos, que casualidades también ha habido muchas en todo este proceso.

-Y Rechi aceptó el reto.

-Sí. Yo se lo lancé, se lo planteé, y él aceptó, todo hay que decirlo, encantando. Porque además podía trabajar con una producción suya, como es esta de “Madama Butterfly” que es una Coproducción del Festival Castell de Peralada y la Deutsche Oper am Rhein de Düsseldorf.. Sobre todo del teatro alemán, que además no pone ningún problema para que nosotros, sobre su escenografía, cambiemos un poco el concepto de determinados elementos escénicos. Así que sobre esa escena inventamos un “Fidelio”, lo cual no deja también de ser una decisión estratégica. Porque si nosotros hacemos venir el “Fidelio” desde Sevilla y después la normativa de restricción de movimientos se prolonga en el tiempo, el roto económico que nos haría sería aún mayor de lo que ya es. Así que con esta decisión reducimos costes y podemos presentar al público una ópera en toda su dimensión, no una versión concierto con los cantantes con smoking y la orquesta encima del escenario, que es algo que no queríamos hacer.

-Un auténtico encaje de bolillos, pero necesario para salvar una ópera, “Madama Butterfly”, que es crucial para salvar la temporada, ¿no?

-Es una ópera importante, en la que tenemos casi todo vendido. No todo, pero casi. Aunque hay que decir que esta temporada, ya de por sí, va a ser catastrófica en lo económico. Pero bueno, la Fundación asumió que esta temporada iba a ser deficitaria, y también el Patronato, en el que están representados el Principado y el Ayuntamiento. Para el año que viene ya veremos cómo lo hacemos, con el 75 aniversario. Tendremos que buscar otro tipo de alicientes económicos que nos ayuden un poco a deshacer el roto de este año.

-¿Cómo van las ventas de “Fidelio”?

-Ahora mismo, “Fidelio” es la que más nos queda por cubrir. Por eso animamos mucho a la gente también a que venga a disfrutar de la única ópera de Beethoven, precisamente en este “año Beethoven”, y con el aliciente de que lo que presentaremos al final es una producción propia.

-Los tres días de descanso programados en esas dos semanas se sitúan siempre después de representaciones de “Fidelio”, ¿tiene que ver con necesidades escénicas?

-No tanto como el hecho de que tenemos que conjugar los días de descanso de las respectivas óperas. Porque es muy duro para los músicos y los cantantes, sobre todo para el papel protagónico de “Madama Butterfly”, que interpreta Ainhoa Arteta. Es un rol muy duro. Entonces, en la mayoría de las ocasiones, salvo en el caso del “Viernes de la Ópera” que cambia el reparto, tratamos de encajar dos días de descanso entre las funciones de “Madama Butterfly”. Y en el caso de “Fidelio” se mantienen las fechas, con sus descansos ya programados. Ha sido como jugar al “Tetris”, una locura.

-Una complicación adicional: dos directores musicales.

-Sí, va a haber dos directores y esa fue otra de las complicaciones, porque el maestro Óliver Díaz está estrenando “Marianela” en el Teatro de la Zarzuela. Estrena el 27 de noviembre y viene para Oviedo a tomar contacto con la OFIL, con la que no ha leído el 28, para hacer dos lecturas, mañana y tarde. Y luego, el 31, por la mañana y por la noche, ensayos con escena y orquesta en el foso. Será todo en tiempo récord. Pero insisto, es posible gracias a la implicación de los músicos. El otro día hablaba con María Riera y me decía que era increíble el ambiente que había entre los músicos, la excitación por enfrentarse a una auténtica etapa reina. Porque esto es como una de esas etapas en las que los ciclistas suben ocho puertos. 

-Como subir al Tourmalet.

-Sí, sí, es como subir al Tourmalet con final en el Angliru. Pero es emocionante, vivimos un momento único en la historia de la Ópera de Oviedo. Y para mí también es emocionante, porque yo nunca viví algo así. Trabajé en el Teatro Real nueve años y recuerdo que en la temporada 2010/2011 hicimos a la vez “Saint François d’Assise” y “Tosca”, y fueron también como trece funciones en quince días. Pero ahí el “Saint François d’Assise” se hacía en el Madrid Arena y la “Tosca” en el Real. Allí no se compartía el espacio escénico, y tampoco la orquesta. Esto es muy complicado.

-En cualquier caso, estas restricciones, y la prórroga, ya le han hecho a la Fundación un roto importantísimo, ¿no? Porque esos ensayos que se hicieron, con los músicos y la OSPA, tuvieron unos gastos.

-Los tuvimos que parar, sí. Se fueron a un ERTE casi veinte personas y los cantantes se fueron para casa sin saber realmente si iban a volver o no. Desde el principio, cuando les dimos la opción de reprogramar para estas dos semanas finales de noviembre, avisamos de que era muy difícil de que para este momento se diese la vuelta a la situación sanitaria, pero marcharon con esa esperanza. 

-¿Contemplaban una compensación para ellos?

-Nosotros no somos una casa como el Liceo o el Teatro Real, que pueden estipular incluso un caché para pagarles una indemnización. Nosotros simplemente vamos a tratar de compensarles los viajes, obviamente también la estancia, y una especie de dieta por cada día que hubiesen estado ensayando aquí, que a la postre fueron casi tres semanas. Nosotros les dijimos que la solución para compensarles iba a ser la reprogramación de la ópera, de este título, en temporadas siguientes o, de no poder tampoco ellos por agenda participar en esa reprogramación, ofrecerles algún tipo de rol en otro título. Y bueno, pues todo el mundo sabe que cuando viene a Oviedo es lo que es, una casa familiar, pero en la que se atiende muy bien a la gente. Y la verdad es que todas las muestras de afecto y de cariño que hemos recibido ponen los pelos de punta. Poder contar con un reparto de este calibre en estas circunstancias es increíble. 

-Eso es indicativo de una implicación total de los artistas.

-Ha sido total, y también de los agentes. Es verdad que ellos también se les han caído cosas que tenían por delante, pero en cualquier caso han tenido que hacer sacrificios. Ahí tenemos por ejemplo a Ainhoa Arteta, que está haciendo encaje de bolillos para venir a hacer aquí todas las funciones. Y además hay que tener en cuenta que una función ya la regalan este año, que es la función première, porque es lo que hemos hecho para reubicar a todos los socios con el aforo reducido. Digamos que los artistas nos la donan. Todo el mundo está al mil por mil a sacar esto adelante. El sector cultural está tan golpeado como la hostelería o el pequeño comercio, y la respuesta de los distintos agentes implicados está siendo modélica, porque está todo el mundo a tirar de esto para arriba.

-¿Cómo está siendo la respuesta de los abonados?

-Impresionante. Es muy emocionante ver los ánimos que nos están dando. Algunos ya han llamado a la oficina para cambiar alguna fecha que no les viene bien, pero siempre mostrándose muy agradecidos por el esfuerzo que se hace. Yo creo que valoran que no se doble la rodilla ante el momento que estamos viviendo, también en lo emocional, que es algo también que nos está marcando y que marcará a mucha gente.

-Y con el agravante de que Asturias es de las pocas comunidades, si no la única, que mantiene cerrados los espacios culturales. ¿Cómo reciben ese mensaje en la casa, sabiendo que otros espacios como el Teatro Real, con todo lo que ha pasado en Madrid, siguen funcionando?

-Nosotros partimos, y esto quiero dejarlo claro, del mayor de los respetos a la autoridad sanitaria y a la Dirección de Salud del Principado. Porque además desde el principio el equipo de Rafa Cofiño nos recibió con una actitud muy constructiva, en tres reuniones que tuvimos. Fueron muy agradables y muy comprensivos ante lo que nos jugábamos, pero también muy honestos, diciéndonos que si la situación se agravaba iban a cerrar. Y nosotros agradecemos esa claridad. Ellos creen que están haciendo las cosas como las tienen que hacer porque entienden que es lo mejor para la sociedad asturiana, y les respetamos mucho. Sí que queremos, un poco, que la reflexión de los próximos días vayan en este sentido, en que se mire que en otros sitios se está haciendo representaciones. Entre nuestros abonados hay muchos médicos, y nos han dicho que esto es más seguro que un quirófano, por todas las medidas que se han implementado.

-En las primeras funciones, de hecho, el sentir general entre los espectadores era que el control de accesos y de la movilidad dentro del teatro eran modélicos, se sentía que había seguridad en las funciones.

-Sí, y así sigue siendo. Es un protocolo aprobado por los servicios sanitarios, que incluso nos felicitaron por él. Es cierto que tenemos la suerte de que dentro de la directiva tenemos ingenieros y algún arquitecto, y entre todos hicimos un expediente que yo creo que es modélico. Insisto: tenemos el máximo respeto por la gente que toma las decisiones en materia sanitaria, pero esperamos que si la tendencia es a mejor, que se tenga en cuenta que esto no es solamente un entretenimiento, sino que de la Ópera de Oviedo viven también muchas familias.

-Entre todas las grandes óperas de España, la de Oviedo es la que menos subvención recibe de su propia comunidad autónoma. ¿Esperan que, ante esta situación, y tal y como se ha hecho con otras instituciones como el Teatro de la Maestranza, el Principado incremente su ayuda a la Ópera cara al próximo ejercicio?

-Confiamos en ello. Sé que el mensaje les está llegando, que están viendo el esfuerzo que estamos haciendo y tenemos esperanza de que se den cuenta de todo lo que implica esta situación y que haya ese respaldo, bien a través de la subvención nominativa o bien a través de una ayuda extraordinaria. Muchas veces no se trata de que te suban la subvención, solo que te ayuden a pasar un mal trago, como han hecho en otras ocasiones con el Niemeyer o la Laboral, que ha habido agujeros de déficit creados por situaciones determinadas y se les ha dado unas ayudas que no van por una subvención, sino por otro tipo de fondos. Confiamos en que vean lo que estamos haciendo, el esfuerzo que estamos llevando a cabo, para que la llama cultural en Asturias siga encendida. Sé que están a muchas cosas ahora mismo, y muy importantes también, pero estamos seguros de que van a ponerse a ello y que van a ponerse a ello y que van a reflexionar.

-Este año ya era complicado en lo económico, por el problema con el coro, y se ha agravado por la pandemia y por las restricciones. ¿Nos estamos jugando el futuro de la ópera en estos dos títulos?

-No estamos en una situación tan límite. Sí que nos jugamos poder seguir haciendo ópera de este nivel, con tantos títulos y tantas funciones. Pero también estamos trabajando en todos estos frentes y pensando en poder hacer las próximas temporadas tal y como lo venimos haciendo, creando una industria. Y en relación al coro, hemos recurrido al Supremo pero ya estamos trabajando en alternativas, se está afrontando el problema. 

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