Cada año por estas fechas llega la fase final del Concurso de Cachopos, y Ramón Gamonal, propietario de Sidrería Pichote y Café de la Tierra, reflexiona sobre el interés y la oportunidad de un certamen en el que se proclamó campeón en 2017 y 2018. “Al cliente se le gana día a día”, asegura Gamonal, que fundó sus locales ovetenses en 2006, como un proyecto familiar en el que también juega un gran papel Lola, su esposa, que atiende a los clientes y prepara los postres.

“Tomamos una línea de cocina y restauración sencilla y tradicional, arropada por productos de calidad, proveedores que después de más de 25 años en algunos casos te dan una garantía total y un equipo de colaboradores que después de muchos años juntos son parte de la familia”, señala Ramón orgulloso.

Ramón Gamonal se proclamo campeón en el Concurso Mejor Cachopo de España 2018 y Mejor Cachopo de Asturias 2017 y 2018. “Fue una gran alegría, y sobre todo una gran satisfacción, al verlo como un reconocimiento a un trabajo de ya treinta años, en esta profesión a veces tan ingrata, pero tan gratificante a la vez”, asegura.

 Un cachopo dulce

Un cachopo dulce Pablo Solares

Por eso, todos los años al llegar estas fechas y la final del campeonato de cachopos, inevitablemente le vienen recuerdos de los comienzos, aunque Pichote lleva haciendo cachopos desde 1997. “La dinámica de los campeonatos te da otro añadido a tu trabajo día a día en el restaurante, a lo mejor equivocada, pues el consejo que yo puedo dar es que el campeonato se juega todos los días”, recalca. En su mente están frescos los recuerdos del proceso que finaliza con el sorteo de turnos de cocina, el rebozado, la fritura, el límite de tiempo... y muchos nervios para que todo salga perfecto.

“Estos eventos, tanto campeonatos como presentaciones, son una fiesta, y como tal hay que verla. Tienes oportunidad de ver trabajar a otros, ver el resultado de otros trabajos y en algunos casos compartir experiencias, por desgracia los mínimos, por ese erróneo sentido de evitar la competencia”, señala. “Al final el resultado, mi consejo, puede parecer fácil, es lo de menos, yo estuve en tres finales sin premio, y ahora mismo puedo decir que mis recuerdos son igual de agradables. Lo que nos tiene que dar es la fuerza para volver a nuestros fogones a intentar ganar el premio día a día con los comentarios de nuestros clientes, que son el verdadero jurado”.

Otra zona del local Pablo Solares

La honestidad es, para Gamonal, básica a la hora de realizar el trabajo diario. “Un cachopo finalista es relativamente sencillo de hacer, que todos los cachopos que salen de tu cocina sean dignos finalistas es la clave; ser honesto con la calidad de los ingredientes. Yo he probado cachopos tres meses después de un campeonato que estoy convencido de que no tenían la misma calidad de carne, ni los rellenos eran los mismos; no nos hace ningún favor y a la larga estas cosas se pagan”, explica.

El hostelero, siempre comprometido con los productos asturianos, no tiene duda de que el cachopo, como referente de la cocina de Asturias “a muchos de nosotros nos ha dado mucho. Creo que es lo propio corresponder a esta región en nuestras recetas, ademas merece la pena nuestra ternera asturiana IGP, nuestros quesos, y los embutidos, especialmente el chosco de Tineo”. “El mejor ingrediente de una comida es la compañía, y el cachopo, como la sidra, es la expresión de la comida en compañía, de la celebración, de los amigos, de la familia, de nuestros vínculos y de compartir plato, en definitiva de nuestro modo de ‘vivir a la asturiana’, aunque la frase no sea mía”. Además de cachopos, en la Casa se degustan delicias asturianas como la fabada; más de veinte tipos de quesos asturianos, la carne de ternera de Asturiana de los Valles y especialidades como el pollo al ajillo, siempre con la calidad como emblema.