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La nueva vida del Instituto del Carbón: el centro logra 900.000 euros estatales para proyectos verdes

Los fondos permitirán financiar seis investigaciones vinculadas al hidrógeno y a los materiales carbonosos que crearán treinta empleos

Las obras de la nueve sede del IPLA junto a las instalaciones del INCAR en La Corredoria. | Miki López

Las obras de la nueve sede del IPLA junto a las instalaciones del INCAR en La Corredoria. | Miki López

El Instituto Nacional del Carbón (INCAR) cada vez les más instituto y menos carbonífero. La entidad dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) acaba de obtener casi 900.000 euros en fondos otorgados por el marco de ayudas I+D+i 2020 del Ministerio de Ciencia a través de las cuales desarrollará seis proyectos orientados a la producción de hidrógeno verde y la investigación en materiales carbonosos que supondrán carga de trabajo para treinta personas por un máximo de cuatro años e impulsarán la transformación de un organismo creado en su día para investigaciones vinculadas al carbón, que ahora solo suponen el 20% de su actividad.

El INCAR, fundado en 1947 y radicado en La Corredoria desde principios de los años sesenta del siglo pasado, cambió de nombre por iniciativa del CSIC en 2020, pasando a denominarse “Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono”. La modificación del nombre fue solo un paso más hacia la reorientación de un centro investigador de referencia inicialmente para la industria minera, que a día de hoy dedica el 80% de su actividad a trabajar en asuntos ajenos a la actividad hullera.

Dirigido por Fernando Rubiera, el principal proyecto a financiar por los fondos del Ministerio es uno relativo a la producción de hidrógeno verde a partir de residuos biomásicos. En total, esta línea dispondrá de 211.750 euros para conseguir en tres años reformar los residuos en un solo proceso capturando el dióxido de carbono y dando lugar a hidrógeno verde.

Un segundo proyecto de tres años y 176.660 euros buscará paliar el problema de almacenamiento de las energías renovables, y un tercero también trienal desarrollará materiales de carbono para el almacenamiento de energía en baterías de doble ion de sodio gracias a una inyección de 170.610 euros. La última línea investigadora de tres anualidades recibirá 143.990 euros con el fin de desarrollar estructuras tridimensionales de carbono poroso con la utilización de lactosuero.

A estas cuatro iniciativas se suman otros dos proyectos con cuatro años de duración. Se dedicarán 96.800 euros llegados desde Madrid para desarrollar “un nuevo concepto de microrreactor para el tratamiento de aguas” junto a la Universidad de Oviedo y un subproyecto coordinado también por la entidad académica para desarrollar espumas de carbono basadas en productos agrícolas que sirvan para eliminar mercurio de las aguas, el cual contará con un importe económico similar.

De todos estos proyectos se beneficiarán veintidós mujeres y ocho hombres, entre los que se encuentran once investigadores principales, tres investigadores predoctorales y dos contratados a través de los planes de Formación de Personal Investigador (FPI), que estarán vinculados a los proyectos de producción de hidrógeno verde y al de la fabricación de baterías de doble ion de sodio, según especifico el propio director del Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono, Fernando Rubiera.

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