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Un nuevo fuego provocado en la fábrica de loza enciende las alarmas en San Claudio (Oviedo)

“Si no se ataja el abandono habrá una desgracia”, dicen los vecinos, que alertaron a los bomberos al ver salir humo del complejo cerrado en 2009

Policías y bomberos rodeados de humo en el interior de la nave durante el operativo para extinguir las llamas. | L. B.

Un nuevo incendio provocado en el interior de las abandonadas instalaciones de la antigua fábrica de loza reaviva las alertas en San Claudio. De lo que fue la nave de hornos de la factoría salía este viernes a mediodía una gran columna de humo negro, la enésima señal para los vecinos de que es urgente tomar medidas en el viejo conjunto industrial, de casi 24.000 metros cuadrados. “Si no se ataja el abandono, cualquier día habrá una desgracia”, coincidían varios residentes ayer, hacia las 13.30 horas, mientras un equipo de bomberos acababa con las llamas. Lamentan los residentes nadie escuchase su petición, hace más de doce años, para dedicar el espacio a un recinto ferial para la ciudad.

La llegada de los bomberos a la fábrica. | L. B.

La rápida actuación de los bomberos impidió la extensión de las llamas, que afectaron basicamente a los palets y las cajas sobre las que descansan miles de piezas de loza salidas de los hornos de la fábrica y que llevan allí desde su clausura, hace trece años. Las pequeñas explosiones provocadas por las llamas retumbaban en la deteriorada estructura industrial mientras tres bomberos empalmaban varios tramos de manguera con el fin de poder llegar hasta el foco, ubicado cerca de una de las esquinas de la nave, construida entre los años 1962 y 1963 por una compañía madrileña.

Una espesa humareda cegaba parcialmente a bomberos y a los policías locales que llegaron incluso unos minutos antes al lugar del incendio para inspeccionar la zona y dar instrucciones a los efectivos sobre cuál era el camino más seguro para atacar la hoguera. “Mucho cuidado porque está todo muy mal y pueden caer cascotes”, se advertían los propios efectivos de un cuerpo mermado en los últimos días a consecuencia de varios contagios por coronavirus entre la plantilla.

El incendio fue controlado rápidamente, aunque los bomberos dieron por hecho que precisará de una larga vigilancia, pues el calor almacenado entre tantos escombros y basura acumulada dispara el riesgo de una posible resurrección de las llamas.

Desde que cesara la fabricación de loza esmaltada en la localidad son ya varios los fuegos extinguidos en diferentes dependencias. El más grande tuvo lugar en 2014 y calcinó todo un taller, y el último de consideración se produjo en 2020. Las hipótesis apuntan a que los mismos son provocados por “okupas” o grupos de jóvenes que campan a sus anchas por las instalaciones. “Como está todo abierto no hay ningún control y algunos deben hacer fuego solo por divertirse”, sospecha el presidente de la asociación de vecinos, Luis Miguel Fernández, quien llama a las administraciones a estudiar seriamente una solución a un problema que considera enquistado. “No interesa a ningún empresario porque solo descontaminarla conlleva grandes costes”, indica.

Los habitantes de San Claudio albergaron las esperanzas de una solución para el complejo que estuvo muy cerca de ser declarado BIC el año de su cierre, en 2014 cuando la Agencia Tributaria sacó a subasta sus 24.000 metros cuadrados de superficie por 1,3 millones de euros. Al final la subasta quedó desierta y el conjunto condenado al total abandono.

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