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La OSPA convence en su interpretación de la sinfonía de Arriaga

La OSPA y el director, Santiago Serrate, saludan al público. | L. Murias

La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) ofreció ayer en el Auditorio, con el patrocinio de LA NUEVA ESPAÑA, un programa, “Vidas fugaces”, muy alejado de lo que acostumbra a ofrecer en su ciclo de abono. Con una plantilla reducida, abordaron la sinfonía del español Juan Crisóstomo Arriaga, apostando por el patrimonio nacional. La OSPA, en la primera parte del concierto adoptó la sonoridad de la orquesta clásica de Arriaga; muy uniforme y con ciertas dosis de solemnidad, convenció al público. Especial mención tiene el director Santiago Serrate, que se hizo cargo a última hora de este programa, tras la cancelación de Carlos Mena, y mostró mucha seguridad en la sinfonía de Arriaga.

En la segunda parte, la agrupación orquestal se redujo a una plantilla exclusivamente de cuerda y aparecieron en el escenario del Auditorio la soprano María Espada y la mezzo Frederica Carneval. El “Stabat Mater” de Pergolesi, la obra elegida para esta segunda parte, prescindió del uso del vibrato en varios momentos, tanto en la sección de cuerda como en las dos solistas, y la afinación del conjuntó se resintió de forma considerable. Esta obra tan representativa de Pergolesi tuvo por parte de Serrate una lectura algo desigual, en la que no todos los números tuvieron la misma calidad. Hay que tener en cuenta la dificultad que entraña esta partitura y lo expuesta que es en cuestiones básicas de afinación y ataques.

En cuanto a las voces, María Espada es una de las más destacadas del panorama nacional a la hora de abordar el repertorio barroco. Su actuación destacó sobre todo en los momentos de más agilidad. Frederica Carneval, cumplió y fue fundamental en los dúos con Espada. El público asistente aplaudió con énfasis también esta segunda parte.

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