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Los gastos generales del Ayuntamiento se disparan: 12,4 millones más en 2023

La factura energética, la nueva ley de residuos y la revisión del precio de las contratas incrementan los costes fijos de Oviedo un 6% para el próximo año

Ayuntamiento de Oviedo.

Malos tiempos para el frágil equilibrio presupuestario municipal. La tormenta perfecta de una escalada de precios, en especial el coste energético, y la aparición de nuevas tasas que los municipios tendrán que pagar a la Administración regional, suman ya, en la mesa del área económica de Oviedo, más de 12 millones de euros a añadir a los gastos generales que cada año tiene que afrontar el Ayuntamiento. Un incremento del 6% del gasto presupuestario que, como tal, Oviedo no podrá asumir con otra fórmula que no sea la del ingreso corriente.

En el despacho del concejal de Economía, Javier Cuesta, se está empezando a elaborar el armazón presupuestario del próximo año con estos mimbres "complicados" que, además, se consolidarán para los próximos años. Sin ingresos que compensen este estirón en el gasto, Oviedo teme escenarios cada vez más complicados.

El conjunto de esta inflación se reparte entre varios capítulos importantes, aunque el grueso de la desviación lo protagonizan el pago de nuevas tasas, vinculadas a la gestión de los residuos, y el coste energético.

Empezando por esta última parte, Javier Cuesta calcula que el nuevo contrato del suministro de gas y el que se tendrá que suscribir en abril del suministro energético supondrán un incremento de lo que Oviedo venían pagando por estos servicios de un 40%, unos tres millones de euros.

Las desviaciones en el apartado del pago de impuestos por residuos generados vienen derivadas de la entrada en vigor de la nueva ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular. Desde el uno de enero los Ayuntamientos tendrán que pagar un impuesto por la basura de origen municipal depositada en los vertederos. La nueva tasa será de 40 euros por tonelada y llevará a los 65 euros por toneladas el coste de los depósitos. En el caso de Oviedo, el Ayuntamiento tendrá que pagar al Principado por estos residuos unos 2,6 millones de euros, calculan en la oficina presupuestaria municipal.

Consecuencia, también, de la nueva normativa sobre la basura, Cogersa empezará ahora a gestionar y separar la fracción resto, la bolsa negra, gracia a una nueva planta que se está construyendo, con unos 60 millones de inversión. Por su participación en Cogersa, y debido a la puesta en marcha de esta planta, la tarifa que los Ayuntamientos pagan al consorcio "se multiplicará por tres", protesta Javier Cuesta, que ironiza con "esta broma de que los pagamos más por hacer su trabajo". La traducción al presupuesto es de 2,8 millones más para el año que viene, ya que la planta empezará a funcionar en junio, y de 5,6 millones más para los próximos ejercicios.

La inflación en las facturas sigue. También hay una previsión de precios al alza en el coste de las contratas más grandes del Ayuntamiento, como la de Parques y Jardines. El alza del IPC repercute en el coste de estos servicios y, en conjunto, Oviedo calcula que necesitará dos millones más para hacer frente a los grandes servicios.

Pero hay también otro grupo de contratas que se adjudican ahora de nuevo, después de haber finalizado el contrato en vigor. Son contratas intensivas en la capital, de larga duración, y en muchos casos, explica Cuesta, arrastran salarios sin actualizar de los últimos cinco años. También aquí Oviedo tendrá que pagar más por la limpieza o por la gestión de los conserjes en las dependencias municipales, por citar solo dos casos. En total, calcula el concejal de Economía, la actualización de estos servicios supondrá otros dos millones más en la cuenta de gastos.

Esa suma arroja la cifra de 12,4 millones, una cantidad que todavía es una estimación de número en trazo grueso en la mesa de Javier Cuesta pero que podría incrementarse todavía un poco más.

Que sea gasto presupuestario implica, explica el concejal, que de nada vale la idea de que el Ayuntamiento de Oviedo tiene dinero ahorrado. Los remanentes que por ahora las administraciones locales están pudiendo utilizar, tras una etapa anterior de fuertes restricciones, no se pueden utilizar para pagar gasto corriente. El gasto presupuestario tiene que equilibrarse con los ingresos presupuestarios, porque el remanente son recursos extrapresupuestarios para afrontar inversiones que no se consoliden en el tiempo, porque si no no serían financieramente sostenibles.

Para complicar la situación, y pese a que el Principado animaba a subir las tasas de basura para paliar las desviaciones asociadas a la gestión de residuos, en el Ayuntamiento de Oviedo no cuentan con subir los impuestos. Según Javier Cuesta, "no hay previsión de incremento en los ingresos tributarios". Al revés, hay determinados capítulos en los que Oviedo recaudará menos. Quizá el caso más llamativo es del impuesto de plusvalía, en el que Cuesta calcula que ha perdido casi el 60% del dinero que se ingresaba por este concepto.

Situación "complicada"

"El escenario es complicado", resume Javier Cuesta. "Porque, además, los municipios tampoco participamos de los tributos autonómicos, ni del fondo de compensación". El edil de Economía contempla el futuro con pesimismo y no contempla que esta coyuntura vaya a mejorar de forma inmediata. "Irá a peor en los próximos años, porque para 2023, y para otras cosas, todavía tenemos el remanente, pero en 2024 se va terminar ya, cuando venga la Unión Europea con el ajuste fiscal. En ese momento, los ayuntamientos, también el de Oviedo, entraremos en una situación complicada".

Las quejas a la forma en poner en marcha la nueva ley de residuos el PP ya las trasladó en el seno de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), aunque no se les hizo caso, denuncia Cuesta. Según el modelo que defienden los populares, la puesta en marcha de las nuevas tasas vinculadas a los residuos debería haber ido acompañada de una moratoria para que los Ayuntamientos pudieran ir acompasando las tasas a las nuevas necesidades. "Si pretendemos recuperar ese dinero de golpe, eso implicaría subir los impuestos un 30%, y además en pleno año electoral. Eso es algo inasumible". "Lo que no tiene sentido", remata el concejal, "es poner un impuesto antes de plantear ninguna política para reducir al máximo la basura no reciclada".

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