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César Álvarez: familia y función pública

Despedida a un funcionario histórico de la capital

Nunca perdonaremos al COVID-19 que nos haya impedido despedirnos de nuestro abuelo como él hubiera querido y tanto se merecía.

César Álvarez Flórez desarrolló la mayor parte de su vida laboral en el Ayuntamiento de Oviedo, donde se hizo acreedor del cariño y el respeto de todos.

Trabajó bajo el mandato de diferentes alcaldes: Manuel Álvarez-Buylla, Félix Serrano, Eloína Suárez, Luis Riera, Antonio Masip y Gabino de Lorenzo. Como funcionario contribuyó a la consolidación del departamento de Construcciones Municipales, rodeado de un grupo de compañeros y colaboradores a quienes siempre trató con claridad, sinceridad y exquisito respeto.

Su vinculación al departamento de Patrimonio le dio la oportunidad de colaborar en eventos como los premios "Princesa de Asturias", la visita a Oviedo de personalidades como el Papa Juan Pablo II, en diferentes ferias como Fitur o en Alemania (fruto del hermanamiento de Oviedo con Bochum).

Sabemos que nuestro abuelo César era una persona tremendamente generosa, dispuesta siempre a ayudar y que disfrutaba haciendo cosas por los demás. Le encantaba su ciudad y exhibía con orgullo la tierra en la que había nacido.

Empatizaba inmediatamente con todos y en especial con los que consideraba que podían necesitar de su ayuda. No alardeaba de nada y era obligado cederle la palabra porque apetecía escucharle con su fina ironía, dispuesto siempre a dar un buen consejo.

Nuestro abuelo falleció el pasado 4 de abril en Oviedo, la ciudad que eligió para acabar toda una vida muy intensa de trabajo y de emociones. Aunque su muerte no fue causada por el coronavirus, le tocó despedirse en medio de esta crisis sanitaria, la peor que ha sufrido en España en más de un siglo. Y se marchó arropado por el cariño a distancia de su familia y el cuidado de los magníficos profesionales del Hospital Monte Naranco.

Tenía un gran sentido del deber y en esa tarea empleó gran parte de su vida, dedicada al trabajo, a la familia y a los amigos. Nosotros lo hemos percibido y disfrutado así. Ese es el legado que nos deja. Y ese legado ningún virus podrá destruirlo jamás. ¡Que Dios y la Santina te bendigan, abuelo!

La autora escribe en nombre de los seis nietos de César Álvarez Flórez

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