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La I+D+I biosanitaria en el sistema sanitario del XXI

El sector salud es uno de los más importantes inversores en innovación. Después del sector de las Tic, la I+D+I en el ámbito de la salud representa una proporción significativa del gasto total anual de los sectores privado y público en I+D+I en todos los países y se espera que el gasto mundial aumente hasta alcanzar los 9-10 billones de dólares. En esta nueva realidad, las regiones más desarrolladas del planeta trabajan intensamente para consolidar nuevas iniciativas capaces de generar empleo de alta cualificación. Hoy, la oportunidad para nosotros es desarrollar modelos de colaboración con la industria más avanzada para generar ventajas competitivas que impulsen a situaciones “win-win”, algo que no se improvisa, y que, sin embargo, son muy necesarias por cuanto que permiten realizar una reflexión compartida sobre el trascendental desafío que tiene el sistema sanitario, en general, y el asturiano, en particular.

Algunos de sus retos constituyen grandes oportunidades para nuestra I+D+I biosanitaria:

• Sistemas de apoyo al diagnóstico desde una perspectiva de innovación incremental. La medicina del siglo XXI dispone ya de herramientas fundamentales de transformación, nuevos biomarcadores (moleculares, de imagen, séricos, etc.) y tecnologías de última generación, que permiten la reutilización de información clínica, el análisis de datos masivos (Big Data) y el desarrollo de la inteligencia artificial, capaces de incrementar la promoción y prevención, la precisión diagnóstica, pronóstica y terapéutica, aportando mejoras en términos de valor predictivo, pronóstico y terapéutico. De forma más disruptiva, tenemos nuevas soluciones usando las tecnologías de la información como el Internet de las Cosas (IoT), el blockchain o el 5G. También los sistemas de diagnóstico por imagen optimizan el tiempo de respuesta con la aplicación de Inteligencia Artificial, Machine Learning, trasladables, sin duda, al análisis de parámetros biométricos, como la voz u otros no fisiológicos como son los hábitos de conducta.

• Soluciones terapéuticas que supongan mejoras en tratamientos para enfermedades oncológicas, infecciosas y en la resistencia antimicrobiana o en nuevos tratamientos para enfermedades raras, que hoy carecen de soluciones. Aplicaciones novedosas en el campo del envejecimiento/longevidad y la fragilidad, la salud mental y la obesidad/diabetes. Terapias avanzadas (génica, terapia celular, ingeniería tisular), así como el reposicionamiento de fármacos para nuevas indicaciones. Más disruptivamente, los nuevos biomateriales para prótesis e implantes con el desarrollo de sistemas de impresión 3D, también aparecen sistemas de liberación de medicamentos, la robotización de sistemas y servicios, sistemas de apoyo biomecánico para recuperar funcionalidades y el uso de la realidad virtual o aumentada para tratamientos diversos.

• Los servicios de apoyo y soporte como son las plataformas de alta tecnología (ómicas), la de bioestadística y Bioinformática, los Servicios Científico-Técnicos o los Servicios de Gestión de Investigación, unidos a la competencia técnica de los profesionales a ellos asociados, son claves para la generación de nuevo conocimiento susceptible de ser incorporado a la práctica clínica o al sector productivo. Este potencial traslacional e innovador, sin duda alguna, está surgiendo de las sinergias entre grupos clínicos y grupos de investigación básica de todas las instituciones que conforman el Instituto. Este ambiente, sin duda, favorece la colaboración público-privada, abriendo la puerta a una nueva visión de la investigación biomédica y sanitaria, visibilizando nuestro papel en la sociedad, lo que hace que la ciudadanía, en general, nos perciba como un valor propio.

• La “minería de datos”, que supone el avance de herramientas emergentes de inteligencia artificial, el antes comentado Internet de las Cosas (IoT) o el 5G, que aceleran la disponibilidad de esos datos estructurados y de calidad. Actualmente se generan y almacenan diariamente millones de datos en centros sanitarios y de investigación, útiles para el desarrollo de nuevas herramientas de promoción, prevención, de diagnóstico y terapéuticas. Este ámbito nos puede situar en una posición muy competitiva a nivel internacional por nuestra estructura bien organizada del servicio de salud, aunque este requiera de nuevos modelos de gestión coordinada de todo el Sistema de servicios, que puedan ser puestos a disposición de la comunidad científica, garantizando los estándares de calidad y resultados, respetando la normativa legal prevista en LOPD, los condicionantes éticos y de seguridad en su acceso.

Todo esto significa promover nuevos proyectos, optimizar las capacidades globales de respuesta ante situaciones de crisis y aportar cambios al modelo económico y social vigente. Permite impulsar el conocimiento en la práctica clínica y su adaptación a la medicina personalizada o de precisión. Y más allá de los resultados científicos y tecnológicos a alcanzar, nuestro instituto de investigación, ISPA, cuyo núcleo es el HUCA, que también aglutina la investigación del resto de la Red sanitaria asturiana, tiene una oportunidad de valorizar y explotar conocimiento y capacidades, creando un nuevo entorno que busque la excelencia.

La Fundación para la Investigación Biomédica y Sanitaria de Asturias (FINBA) es la institución encargada de gestionar de forma específica, con una visión compartida, y a través de ISPA, la investigación biomédica y sanitaria de excelencia en Asturias. Partiendo de esta idea, desea liderar los enormes desafíos sociales, para poder aspirar a la prioridad establecida en el Programa Marco Europeo de Investigación 2021-2027 (HorizonEU). El pilar 2 de dicho programa (Desafíos mundiales y competitividad industrial europea) y dentro del denominado “ClusterHealth”, se financiarán líneas de investigación orientadas a los diferentes ámbitos del Programa Específico aprobado. Para Asturias significa mejorar la salud y el bienestar en toda la vida y para todos, lo cual supone trabajar en “Salud, cambio demográfico y bienestar”.

El nuevo Programa Marco de la UE ofrece la oportunidad de financiación competitiva y tenemos que estar sin dilación en ese entorno por derecho propio. Es por ello, que la acreditación del ISPA por el ISCIII es una prioridad estratégica para la que se está trabajando intensamente. En la sociedad actual, es necesario impulsar el dinamismo de las organizaciones promoviendo la colaboración a través de redes, consorcios, empresas u otras estructuras cooperativas... El espacio compartido del conocimiento, producto de esa colaboración público-privada, con aproximación al mercado, beneficiará nuestra iniciativa ante los grandes retos con impacto global.

La transformación de nuestra red de hospitales y centros de salud tiene que formar parte principal de un eficaz entorno para la innovación generadora de riqueza, pudiendo ser el conjunto una poderosa palanca de modernización y de garantía de futuro. La clave de bóveda para el éxito será:

Avanzar en nuevos modelos de Centros y servicios que, estando orientados a servir a la sociedad, desarrollen modelos de innovación e investigación disruptivos y procesos adaptables a un entorno en constante cambio. La intención tiene que ser contribuir al crecimiento de un sector económico de un determinado tamaño, con empresas altamente innovadoras y basándose en el conocimiento, pues nos permita diversificar nuestra economía en áreas de alto valor añadido y generar riqueza, mejorando el bienestar de las personas y la competitividad de Asturias. Pero para competir hace falta músculo, que en nuestro ámbito significa contribuir a su desarrollo mediante la asociación con otros centros y empresas y con el apoyo institucional. En este nuevo concepto trabajan intensamente las regiones más desarrolladas del planeta.

Establecer relaciones de cooperación a largo plazo en el nodo FINBA/ISPA, junto a ese modelo de trabajo en red dentro del Sistema sanitario, facilitará el liderazgo profesional, alumbrará un nuevo modelo de cultura innovadora, atendiendo a la realidad social y con la participación activa de pacientes y ciudadanos. En esta línea, una idea podría ser crear un espacio organizado de “encuentro por el conocimiento”, donde todos los ámbitos investigadores y de innovación, públicos y privados, nos viéramos para conocer qué se está haciendo en Asturias. Un entorno estrictamente profesional en donde deberán surgir las nuevas preguntas, hipótesis o desarrollos compartidos. Un espacio donde se comparta el conocimiento, también será una buena tarjeta de Asturias, pues todos podremos hablar con un cierto conocimiento de a qué nos dedicamos los que aquí nos encontramos. Será de interés establecer el “Stakeholders Ecosystem” de una manera acordada.

A modo de conclusión, la competitividad y sostenibilidad de nuestro Sistema de Salud constituyen un reto inaplazable, pero nos exige cooperación para diseñar soluciones de conjunto, siendo todas de gran complejidad. La construcción del Sistema debe pivotar alrededor de los centros sanitarios y la Universidad, también del CSIC, en la estrecha colaboración público-privada, para mejorar globalmente y no olvidar que debemos intentar construir un ecosistema generador de ilusión en el conjunto. Tendremos que introducir modificaciones claramente disruptivas en la atención sanitaria que habrá que saber canalizar, donde cobra gran importancia el tener una fuerte estructura de gestión de la investigación biomédica y sanitaria. Así orientada la acción, conseguiremos disponer de una palanca eficaz que nos sitúe en un escenario de vanguardia en el que la salud se convierta en eje de la nueva economía vinculada al conocimiento y al bienestar de la sociedad.

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