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Jonathan Mallada Álvarez

Crítica / Música

Jonathan Mallada Álvarez

La magia del porvenir

El gran ejemplo de la promesa de piano Henar Fernández Clavel

Lo mejor de la juventud seguramente sea esa actitud desacomplejada con la que afronta cualquier reto que se le ponga por delante. Un ejemplo de ello es Henar Fernández Clavel. La pianista avilesina debutó el pasado miércoles en la Sociedad Filarmónica de Oviedo, en el marco de colaboraciones establecidas entre la institución ovetense, “La Castalia” y el RIDEA que tan beneficiosos están resultando para las tres entidades, con un programa ambicioso y muy atractivo. Un gran paso para su carrera y todo un acicate para seguir puliendo algunos detalles que la conviertan en la gran pianista que todos esperamos y deseamos.

La primera mitad aglutinaba magisterios muy diversos. Gran lirismo el desplegado en la “Romanza sin palabras op. 67 nº 2” de F. Mendelssohn y un virtuosismo en el que la jovencísima avilesina se siente particularmente cómoda, haciendo fácil lo difícil, como quedó demostrado en el “Allegro appassionato op. 70” de C. Saint-Saëns, siempre bajo un semblante de franca concentración y seguridad impropio en alguien de sus años.

Igualmente sin necesidad de partituras, Clavel afrontó la segunda parte, conformada únicamente por una exquisita música española que cuenta con esa presencia indispensable del ritmo, las cadencias frigias y las melodías profusamente ornamentadas que aportan ese color tan particular. La avilesina plasmó todos estos recursos cuidando el volumen, con una entrega y pasión admirables, con momentos trepidantes como en el Asturias de la “suite española” de Albéniz y otros algo más equilibrados como la “Malagueña” de Lecuona.

Seguramente la intérprete siga adoleciendo de una falta de mayor amplitud de miras en la lectura de sus obras. Es decir, encarar con mayor acierto los momentos donde se requiere una mayor pausa y una articulación a menos revoluciones, contrastando los temas y dejando lugar para que el público se deleite en las melodías o en las resoluciones armónicas, algo que también resultaría de gran utilidad a la hora de recrear la atmósfera intimista de las piezas españolas interpretadas. Con todo, se observa cierta progresión en este aspecto desde que debutara en la sala de cámara del Auditorio Príncipe Felipe de la mano de La Castalia.

Si Henar F. Clavel logra combinar todo ese buen gusto y lirismo con el virtuosismo en el que se siente como pez en el agua, y tiene todo el tiempo del mundo para hacerlo, seguramente pueda interpretar con excelentes resultados cualquier repertorio que se proponga, pues sus actitudes y aptitudes son, a todas luces, inmejorables. Podemos estar ante una gran embajadora musical de Asturias, un diamante en bruto, que cuenta con toda la magia del porvenir para terminar de pulirse.

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