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De la jubilación al palco del Tartiere: el gesto de Jesús Martínez con un aficionado oviedista

Julio Monsalvo, "metre" del hotel en el que se ha hospedado el dueño de Pachuca en Oviedo, fue invitado al Tartiere para celebrar su retiro laboral

De la jubilación al palco

A Julio Monsalvo, los últimos días de trabajo como «metre» del hotel de La Reconquista le pasaron volando. Porque ya veía cerca la jubilación y porque estuvieron aderezados de buenas dosis de oviedismo, creencia que profesa con pasión. Julio, de 62 años, fue el encargado de ayudar a Jesús Martínez, Martín Peláez y el resto de integrantes de la expedición mexicana en las últimas semanas para que su estancia en el hotel fuera lo más agradable posible. Y pronto se convirtió en algo así como un confidente. Tanto que cuando Julio le contó a Martínez que le quedaba apenas una semana para jubilare, el nuevo propietario del Oviedo no lo dudó: «Te vienes al palco a ver el partido ante el Andorra».

La invitación se gestó el martes anterior al choque. «Bromeó con que cómo se me ocurría jubilarme ahora que estaba él aquí. A continuación, llamó a José Ramón (Fernández, vicepresidente de Pachuca) para gestionarlo todo. Me preguntó si estaba casado, le respondí que sí, e incluyó a mi mujer en la invitación», relata Monsalvo, socio azul y miembro de la Peña Azul Olivares.

El lunes, Julio y su mujer, Meli Díaz, cumplieron con su invitación. «El trato fue exquisito desde el primer momento. Jesús estuvo con nosotros hasta minutos antes de que empezara el partido, que nos dejó para ir a vivirlo en la grada. Nos sentamos detrás del presidente. A pesar del resultado, un día para recordar», señala el aficionado azul.

En estas dos semanas en las que ha coincidido con Martínez, Monsalvo solo tiene palabras de agradecimiento para el dueño del Oviedo. El nexo entre los dos, como no podía ser de otra forma, fue el fútbol. «Desde el primer día le dije que era socio y que llevaba a mi nieta, Naia, al campo desde que tiene 4 meses. Ella es una fanática de Borja Bastón. A él le vi entregado al Oviedo desde el primer día. Sabía dónde estaba y creo que ha salido de este viaje aún más seguro de su inversión», señala el seguidor azul, que destaca la educación y el don de gentes de Martínez en las distancias cortas: «Es muy campechano y cercano. Un tipo familiar. No hubo trabajador del hotel que no quedara encantado con su forma de ser. Además, le gusta rodearse de gente que le transmite cosas positivas». 

En las últimas semanas, Julio Monsalvo también ha podido tratar con el resto de la expedición mexicana, como Martín Peláez, que se quedará en el hotel hasta encontrar hogar en Oviedo: «El ‘presi’ es más reservado, pero también una gran persona. Educado y atento con todos. Da gusto tratar con gente así».

A la jubilación de Monsalvo le siguió su estreno en el palco, acompañado siempre de Meli, su esposa. «Nos trataron como si nos conocieran de toda la vida, nos presentaron a todo el mundo y nos ubicaron en muy buen sitio en el palco. La pena fue cómo se dio el partido», señala.

Ayer, tuvo tiempo de despedirse de Martínez antes de que pusiera rumbo al aeropuerto: «Estaba enfadado, él lo vive. Además, me dijo que se había acostado tarde porque había estado trabajando por algo del equipo. Y hoy -por ayer-. aún no le había pasado el disgusto de lo que vio en el campo. Se ve que es una persona pasional con el fútbol. Y creo que esa exigencia y esa forma de ser le vendrá muy bien al Oviedo».

Porque a pesar del mal comienzo, Monsalvo es optimista con la nueva etapa en el club azul. «La ilusión de la gente es palpable. Pachuca tiene experiencia en el mundo del fútbol, saben lo que hay que hacer para que todo salga bien, y me da la impresión de que tienen las cosas muy claras. Hay que ser pacientes», corona el seguidor.

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